19/07/2018

Qué dice el fallo judicial que procesa a Pity Álvarez por homicidio

Del expediente a su pantalla.

Telefe / Captura de TV
Pity Álvarez

El juez de primera instancia Martín Yadarola ordenó hoy jueves por la mañana el procesamiento con prisión preventiva de Pity Álvarez al considerarlo “autor del delito de homicidio agravado” por uso de un arma de fuego, embargándolo por un millón de pesos.

En el fallo, difundido por el Centro de Información Judicial, el titular del Juzgado Criminal y Correccional N° 4 explica detalladamente por qué se tomó apenas una semana desde el asesinato de Cristian Díaz para determinar “en principio” su culpabilidad.

A continuación, los aspectos más importantes del escrito.

El hecho. “No caben dudas” de que Pity fue “protagonista directo y excluyente” del asesinato, según el fallo. “No está en duda que el imputado Álvarez llevaba en el bolsillo derecho de su campera un arma de fuego debidamente cargada, que apuntó directamente al cuerpo de la víctima, efectuando un primer disparo hacia la zona del rostro, encontrándose ambos a muy corta distancia. Y que una vez que Díaz se desplomara ante aquel ataque y quedara tendido en el piso, el causante se volvió a acercar y disparó tres veces más contra el damnificado, nuevamente apuntándole a esa misma zona de su cuerpo. Todos los disparos impactaron en la víctima y causaron lesiones de una entidad tal que causaron su muerte en forma inmediata”, escribió Yadarola.

Todos vieron lo mismo. “Aún cuando no se conocían entre sí y acompañaban en cada caso y en forma independiente a las partes”, remarca el juez, los testigos de la causa “se pronunciaron de manera conteste [idéntica] al describir la situación que desde sus perspectivas presenciaron”.

El móvil. “Se ha comprobado -agregó- la existencia de un altercado que ese día, instantes antes del desenlace, mantuvieron Álvarez y Díaz”. Sin tener claro el motivo, pero supuestamente por un reclamo de robo de la víctima a Pity, “se verificó que lo que comenzó como una charla entre ambos subió de tono, hasta convertirse en una pelea verbal, que Díaz habría intentado convertir en una riña”. “Esto último habría sido el detonante para la reacción de Álvarez, quien resolviera la cuestión agrediendo a la víctima mediante cuatro disparos”.

Sin premeditación. El juez plantea que el uso del arma de fuego es el único agravante del hecho; no considera que haya habido alevosía, ya que “más allá de que la víctima se encontraba desarmada al momento de recibir los disparos, no se ha acreditado que el imputado haya ideado y buscado en aquél una situación de indefensión, pues en este tipo de delitos no puede tenerse como elemento decisivo sólo la ausencia de riesgo para el imputado”, indicó.

¿Inimputable? Para el magistrado, el músico “al momento del incidente se encontraba en condiciones psicofísicas de interactuar con otras personas y desenvolverse en el mundo exterior de una manera más o menos aceptable”, por lo que debería poder ser juzgado. “Los antecedentes de consumo masivo y cotidiano por parte de Álvarez de distintas sustancias psicoactivas no [lo] habrían colocado (…) en situaciones de una desconexión tal con la realidad que lo pongan fuera del marco de la ley”, definió. Sin embargo, consideró necesario que “se de intervención al organismo judicial con especificidad en la materia” para que “se evalúe la necesidad de disponer medidas restrictivas al ejercicio de la capacidad jurídica de Cristian Álvarez Congiú”, es decir, considerar su posible inimputabilidad.

Rehabilitación. Yadarola le pide formalmente al director del Programa Interministerial de Salud Mental Argentina (Prisma), el área psiquiátrica del hospital del penal de Ezeiza, que le brinde a Álvarez “tratamientos y alternativas terapéuticas [de] asistencia integral al consumo problemático de sustancias psicoactivas en el que se encuentra inmerso” como parte de una solución que vaya más allá de lo “jurídico-penal”.