04/07/2018

Leon Bridges: “La gente que no hace música politizada es la que consigue los cambios”

Un cantante soul en busca del encanto pop.

Kack McKain / Gentileza
Leon Bridges

“No quería decepcionar a mis fans”, es lo primero que dice Leon Bridges cuando habla del cambio musical entre su debut, Coming Home (2015) y su reciente Good Thing, que vino a presentar a la Argentina. “Pero también quería que mi sonido evolucionara. Mi intención no era hacer música pop, sino algo así como tomar mi integridad y hacer algo fresco”.

Y aunque el resultado fue más que satisfactorio (por momentos parece tan influenciado por Sam Cooke como por el falsete de Justin Timberlake), no deja de repetir que el proceso fue “difícil” y “complicado”. Después de dar un primer golpe preciso con su primer disco, Bridges, de 28 años, parece decidido a desprenderse de la etiqueta “retro”, tan vendedora como sofocante. “Que a tu música le pongan ese rótulo y lo relacionen específicamente con una era, realmente mete a un artista en un agujero profundo”, explica. “Y mi intención con el cambio de sonido fue no quedar asociado con el soul clásico, aunque es muy halagador que te comparen con esos tipos. Lo que yo quería era ser… Leon. No quiero que digan: ‘Oh, suena como éste o aquel'”, agrega.

Si te fijás, hoy el trap es el nuevo pop, el nuevo rock and roll. Creo que es fabuloso, un gran logro para la música negra.

Dijiste en una entrevista que querías ser más profundo. ¿Fue complicado manejar esa tensión entre ser más profundo y más pop a la vez?
Sí, fue difícil. En términos de composición, es complicado ser muy profundo cuando escribís con otras personas. Pero fue cuestión de encontrar un balance. En realidad, no fue algo muy pensado sino algo que aparecía en el momento, especialmente cómo se llegaba al concepto de las letras. Yo sabía que era importante, que era el único modo en que tuviera sentido este concepto de escribir canciones que fueran significativas con una atmósfera más moderna.

¿Cómo lograste que no te paralizara el miedo a que los fans se decepcionaran?
Fue difícil, porque al mismo tiempo que hacía música del modo que quería, a veces no estaba tan seguro de que mis viejos fans fueran a aceptar ese sonido. Pasé por todo eso, fue todo un proceso. En el fondo, yo sabía que si mi música le gustaba a alguien, no era necesariamente por el vestido que tenían las canciones, por ese concepto de los 50s, así que sabía que iba a funcionar.

También está el riesgo de que al salir tanta música todo el tiempo, los que te escuchan pueden ir en busca de algo muy específico de tu propuesta. 
No podía saber cómo iba a salir, pero en los dos años en que había estado trabajando en la música estaba bueno testear a la gente, porque en las redes sociales ponía algunas cosas que sonaban diferentes y veía cómo reaccionaban a ellas mis seguidores. Y por suerte les encantaban, así que sabía que podía hacer este cambio y mantener a mis fans, que mi música les gustaba más allá de esa cosa de los 50s.

Más allá de que no hacés hip hop, ¿creés que ese género te influyó? Porque, por tu edad, debe ser parte de la banda sonora de tu vida…
Claro. El hip hop jugó un rol muy importante en mi forma de componer cuando comencé a hacerlo, porque el lirismo de lo que yo escuchaba se trasladó a mi escritura y estableció un estándar de lo que era la buena composición. Todo eso tuvo un papel muy importante en lo que hago hasta ahora, incluso, con el modo en que trabajo con nuevos sonidos y una atmósfera hiphopera. 

 ¿Cómo ve desde adentro este momento en el que la música negra estadounidense es tan popular?
Si te fijás, hoy el trap es el nuevo pop, el nuevo rock and roll. Creo que es fabuloso, un gran logro para la música negra. Al mismo tiempo, me gustaría que hubiese lugar para música que no es eso… Bah, creo que lo hay, porque podemos ver a artistas como Khalid hacer cosas que son diferentes y que son valoradas.

Siempre sostenés que lo que más te importa es ser un buen compositor. ¿Por qué te resulta tan importante desarrollarte y destacarte en ese aspecto?
Vengo de una comunidad en la que di mis primeros pasos en la música y que jugó un rol muy importante en mi interés en escribir buenas canciones. El primer paso para ser exitoso fue escribir canciones con sentido y que reflejaran mis experiencias.

En poco tiempo, pasaste de trabajar en un restaurante a hacer discos y giras por el mundo. ¿Te preocupaba que la fama no te cegara?
La verdad, estoy muy agradecido por estas oportunidades y por tener cierta fama, pero siempre tengo en claro qué es lo realmente importante. Para mí, la amistad y ser de ayuda para otros es más importante que tener todo el dinero del mundo o ser famoso. Es importante tener buena gente en casa que te haga mantener los pies en la tierra. Ver el modo en que mi madre me crió a mí y a mis hermanos me enseñó la importancia de trabajar duro y eso me hizo quien soy ahora. De ella aprendí a ser leal a mis amigos y a mi familia. Son pequeñas cosas que forman el carácter de cada uno.

¿Y crecer en un estado tan conservador como el de Texas también forjó tu carácter?
No todo Texas es así, pero sí hay una suerte de racismo silencioso que por ahí no se nota tanto. Pero, por ejemplo, si estaba con una amiga blanca, recibía esas miradas tipo “¿Qué hace este tipo con ella?”. Tengo una relación dual con Texas, porque por un lado es mi hogar, pero también me gustaría que tuviera más diversidad y un modo distinto de pensar.

¿Pensás que la música es una buena herramienta para crear conciencia sobre eso?
Creo que sí, que el poder de la música cambia cosas y que no es necesario hacer canciones políticas. De hecho, creo que la música politizada en general le satisface a gente que ya pensaba del modo que expresa esa música… Ojo, no quiero decir que haya que dejar de hacerla, me parece que la música puede ayudar a cambiar a las personas. La gente que no hace música politizada es la que consigue los cambios: Stevie Wonder, por ejemplo.
Creo que puede ser efectiva, pero depende de cómo la encarás, de cómo la ves. Todo tiene que ser hecho con buen gusto y alejado del cliché.