30/11/2017

Fito Páez – “La ciudad liberada”

6.5 10 2

Sony Music

Fito Páez – “La ciudad liberada”

Puntaje de los lectores: (1 voto)

¿Cómo se le dice que no a un tipo que logró conmover con su música a millones de personas? ¿Cómo se planta alguien y le dice que mejor deje tal o cual canción afuera de un disco? Algo así le pasó a Paul McCartney: cualquier composición nueva no duraba más que gira de presentación del álbum en las listas de sus shows, opacadas ante la magnificencia de su producción anterior. Hasta que el gran George Martin le recomendó trabajar con Nigel Godrich, que venía con los antecedentes de haberse encargado de OK Computer (Radiohead) y Sea Change (Beck). Sin el peso de “oh, estoy con sir Paul”, el productor le sacó el jugo a la creatividad del ex Beatle, al punto de cuestionarle hasta el título del disco. El resultado fue Chaos and Creation in the Backyard, el mejor trabajo de Macca en décadas.

Salvando las distancias, algo parecido sucede con Fito Páez: el hombre compuso algunas de las canciones más hermosas y/o dolorosas de los 80s y los 90s, tiene el récord del disco más vendido del rock argentino, su concierto en el Bicentenario convocó 2 millones de personas… y sus álbumes más recientes siempre terminaron dejando la sensación de que algo se había perdido en el camino. Salvo que se trate de fans acérrimos, ¿cuántos podrían tararear más que una o dos canciones de las muchas que publicó el rosarino en este siglo? Y ciertamente no es porque haya perdido capacidad compositiva, ideas para los arreglos, expresividad en la voz o habilidad para rodearse de músicos de excelencia, como demuestra en buena parte de La ciudad liberada.

Pero, ¿quién le dice que no a Fito Páez? Si hasta atreverse a enunciar esta pregunta parece una falta de respeto… Su flamante disco es una muestra cabal de que el rosarino hace solamente lo que dicta su deseo… y también de que esa no siempre es la mejor estrategia. Iggy Pop viene de atravesar una experiencia de humildad: soportó con altura una y otra vez que Josh Homme le rechazara letras para el disco que hicieron juntos. Y Post Pop Depression es lo mejor que la Iguana publicó en casi cuatro décadas, desde que su colaborador era un tal David Bowie. Pero, ¿hay un Godrich o un Homme vernáculo? Y, en todo caso, ¿Páez se bancaría que un productor le diga “che, eso de que ‘el Twitter es un pájaro ruin’ parece un tuit escrito a las cuatro de la mañana”?

La ciudad liberada es excesivo (18 canciones, 70 minutos), por momentos fresco y en otros sobrecargado de intención. A veces roza aquella conexión popular que hizo que Páez pusiera sus canciones en el walkman de toda una generación, en otras patina como cuando a ese añejo dispositivo se le acababan las pilas. Y hasta cruza ambas sensaciones en un mismo tema, como en el que le da nombre al disco: en el inicio mete frases con fórceps en una suerte de rapeo, hasta que explota en un estribillo brillante que recuerda otros tiempos, otra ciudad (de pobres corazones), aunque en este caso el enojo se convierta en esperanza.

Fito Páez

“Aleluya al sol”, que abre el disco y fue su adelanto, rezuma aires beatlescos, “shanananas” (que vuelven en “La bohemia internacional”) y tics vocales con una letra un tanto naif que resalta la lucha del colectivo Ni Una Menos (“crimen no es pasión / ajustate el cinturón, boy”, canta). Enseguida, “Wo Wo Wo” evoca un sueño que involucra a Fabiana Cantilo, su eterna compinche, y lo que arranca medio amorfo termina en un estribillo clásico con algún aire de psicodelia. “Tu vida mi vida” es una canción de amor bien bonita, que no haría ruido si no fuera porque tiene la misma base que “No soy un extraño” de Charly García. E “Islamabad” es un intento de aleccionar -sobre aires orientales- que cae en lo mismo que critica, con una letra en la que la bronca termina por estallar tras haber estado contenida detrás de un tono burlón.

“Soltá” logra mejor su cometido de experimentación sobre la canción de varias partes diferentes (una constante del disco), tanto cuando se reduce a un Rhodes mínimo, palmas y bajo como cuando el estribillo pone las cosas en terrenos más rockeros. “Nuevo mundo” sorprende con un Páez moviéndose con gran soltura sobre una base electropop, aunque parte de la letra desbarranque en otra bajada de línea pobretona (“¿Y ahora cómo mierda van a criar a sus hijos? / Los códigos binarios los volvieron estúpidos / Chiquitos encerrados en sus casas de plata / Mirando por las redes como todos se matan”). Piano, voz y efectos, en cambio, elevan a “La mujer torso y el hombre de la cola de ameba” a lo más alto del álbum, con un clasicismo a la “Desarma y sangra”, y una historia distópica de amor improbable como la de “La pelícana y el androide”.

La cosa sigue en buen nivel con las constantes mutaciones de “Otra vez el sol” y el bombo “legüero” y la electrónica de “El secreto de su corazón”, pero la bajada de línea y el tono burlón retornan en “El ataque de los gorilas”, donde Páez comete el error que antes aconsejaba evitar: se rodea de enemigos que no están a la altura del conflicto. Y entonces queda mal parado bardeando  (“Yo no tengo que darle explicaciones / a la chusma de la alta sociedad“), como los trolls de ese mismo “pájaro ruin” al que ataca en el estribillo. Es una de esas canciones que nadie extrañaría si no hubiera entrado al disco, sobre todo porque a continuación “Navidad negra” canaliza parte del mismo enojo con más lirismo, altura y emoción.

El amor después de mil amores le “destapa la birra con los dientes” a Páez, que se pone meloso y pop en “Chica mágica”, y en “Los cerezos blancos” vuelve a convertir en canción a una obra de otro género, como lo hiciera en “Polaroid de locura ordinaria” y “Dos días en la vida, pero ahora con la película de animación El viaje de Chihiro. “La música es una oración / la música es la luz del alma“, canta el rosarino en “Plegaria”, justo antes de que “Se terminó” vuelva a la influencia de Charly (con cita incluida) para marcar los finales de varias eras, positivos y negativos, en una melange en la que entran frases como “la neurociencia y el destino van a ser buenos amigos / en los campos de batalla del futuro del mundo“. Y cuando “5578” da las buenas noches, las sensaciones encontradas que provoca el álbum se van a dormir, pero seguirán ahí la próxima vez que se decida darle “play”.

6.5 10 2

Sony Music

Fito Páez – “La ciudad liberada”

Puntaje de los lectores: (1 voto)