29/06/2020

Duki - "24"

Rimas desde el encierro.

Duki
7.7 10 31

SSJ Records / Lauría Dale Play

Duki - "24"

Puntaje de los lectores: (30 votos)

¿Y qué si Duki es el artista indicado para cantarle a la cuarentena? Incluso cuando en 24, su reciente disco lanzado en pleno ASPO, no hay nada en su discurso ni en las gacetillas promocionales que hagan referencia a ello. Al igual que antes, en la imaginería de sus letras confluyen shows, afters, aeropuertos, hoteles, sexo ocasional, excesos e invitaciones cagarse a tiros. Todas actividades para hacer en compañía y por fuera del confinamiento, ahí en el exterior, donde ahora no hay nada más que un virus mortal, algunos perros y permisos de circulación. Por primera vez en la historia, la calle no nos pertenece. El espacio se volvió inexpugnable para el ser humano y entonces solo queda ir por la conquista del tiempo.

Y hacia allá va Duki.

Y va con total naturalidad, porque el trap argentino tiene al encierro como factor clave en su modo de producción. La música de computadoras dejó de ser pensada en laboratorios para pensarse en dormitorios gracias a Kraftwerk, y Neo Pistea grabándose en una laptop de Conectar Igualdad como momento iniciático de la escena es una de las tantas línea de continuidad. Un micrófono y una computadora, no se necesita más que eso. El Fortnite en una pestaña y el pro tools en otra.

Si la comparación es con el rock (siempre es con el rock), la espacialidad hogareña cambia: no hay bandas de garage, hay solistas de habitación. Por eso 24 es el disco de cuarentena, porque es el disco de todos los encierros, hecho por el exponente de una generación que sabe cómo crear y vincularse sin salir de casa. Para cocinar beats & rimas no hay una nueva normalidad. Porque el trap es parte de la nueva normalidad.

24 (en referencia a los años que acaba de cumplir, las horas del día y los minutos que dura el disco) es un ejercicio de rap del chico que se había olvidado de rapear. Súper Sangre Joven, el álbum debut de Duki editado hace menos de un año, lo tenía probándose en su capacidad para hacer estribillos sobre bases inconexas que podían ir del reggaetón al pop, al coqueteo con el tango y la EDM. ¿Flow? Poco y nada. Ahora, en cambio, todo recrudece.

Para que no queden dudas, Duki abre 24 con "Flex Like Trunks", un tema a pura rima en la que su voz suena limpia, y entre las tantas capas de onomatopeyas y ad libs sobresalen los susurros que recuerdan al Drake de "Nonstop". No parece casualidad: en su regreso al rap duro, Duki remite al tema más rapeado que el canadiense grabó en muchos años. Y si bien el track tiene estructura acabada, lo que abunda en el disco son tomas crudas, casi prototipos de canciones que no buscan el éxito inmediato ("Pastillas" con la voz hiper distorsionada; "24" con un juego obsesivo de rimar veinticuatro con... veinticuatro; o "Smoke a Lot" que recupera el mood canábico de "Flex Like Trunks" y suena a un freestyle tirado en plena exhalación de porro).

"Sin mirar", en el lado opuesto, tiene potencial de hit. Una secuencia simple de teclados, las Nike, las cadenas para brillar y un estribillo bien melódico (prestar atención al unísono de voz y el sinte que emula una flauta) la emparentan con "Goteo". Solo que esta vez no hay un remanso de melancolía como aquel "Y mientras fumo le pido a la Luna volver a verte". Ahora, Duki cierra el tema en dos minutos: "No tengo más tiempo pa' vos".

Duki

Ya sea en los tracks más viscerales o en los más cancioneros, lo que se mantiene como concepto sonoro es la superposición de capas de sonido, con la voz como textura mutante (mutantextura, diría Kodwo Eshun) y vital que genera espacios y vacíos por detrás de la melodía. Una armonía de timbres. Nada de esto lo inventó Duki, claro, pero espacializar el interior de la canción cuando el espacio es lo que se nos ha vedado resignifica la fórmula.

Los beats son trap puro y duro, con graves que se proyectan como zumbidos, y es su voz la que aparece en formas variadas. El eclecticismo es él. Un reencuentro consigo mismo, con su corporalidad, frente al micrófono y la computadora, ese kit que el propio Duki llama "La cápsula de tiempo". Aislarse del aislamiento. Meterse en una cápsula de tiempo cuando afuera de ella tiempo es lo único que hay.

Tanto tiempo y todo para vos.

El gran trapero argentino parece hablar consigo mismo en su propio mambo, en una soledad que no admite ritmos de reggaetón (Duki no perrea solo). Los créditos de "24", la canción, sirven para dar cuenta del recorrido geocultural que Duki eligió para este disco. De Estados Unidos con Juicy J (el productor de Three 6 Maffia, uno de los grupos pioneros del trap) en los beats, y escala no en Puerto Rico sino en España, con Kidd Kheo como feat. El saludo a Bad Bunny de todos modos aparece en "Marca de la cadena": "Duko hace lo que le da la gana".

Duki no le canta al encierro de manera directa excepto cuando lo hace como evocación, como un "Deja Vu". Allí rememora sus días en la mansión, la casa de Villa Crespo que alquilaron con Ysy A para encerrarse a cocinar los hits más salvajes y taquilleros del trap argentino. Es un recuerdo sin adjetivos, con imágenes del lugar, de un espacio, de una arquitectura que era de la casa pero que ahora también es arquitectura mental después de 100 días de confinamiento: "Escalera caracol, pasillo sin fin", canta Duki. Y lo canta con angustia y autotune.

El detalle no es menor porque en el disco casi no usa autotune, ese efecto por el que tanto se lo critica, que suena robótico y futurista, aunque también dolorosamente humano en sus inflexiones (chequear el inicio de "Amorfoda", otra vez Bad Bunny, para más ejemplos). Sin embargo, Duki se vale de él para cantarle a un espacio que ya fue, y que ahora vuelve en forma de tiempo. Nuestro tiempo.

7.7 10 31

SSJ Records / Lauría Dale Play

Duki - "24"

Puntaje de los lectores: (30 votos)