27/08/2018

9 discos de Prince que seguro no escuchaste, pero deberías

Deleitate con la alegría fantástica.

Gentileza
Prince

Imaginate que podés hacer y grabar tu propia música en el momento en que se te ocurra. Ahora imaginate que, además, tenés el talento de Prince.

Sólo contando su material oficial publicado en vida, el genio de Mineápolis editó 39 discos de estudios oficiales entre su debut en 1978 con For You y el doble HITnRUN de 2015. Pero sus obsesiones y prolificidad lo llevaron a grabar mucho más material, que lanzó con bandas de duración fugaz, con algún alias extraño e incluso para otros artistas, como fue el caso de Carmen Electra (sí, esto sucedió).

Ahora que los apoderados de la obra de Prince parecen di$puesto$ a publicar gran cantidad de álbumes que siempre fueron difíciles de conseguir en las palataformas de streaming, esta guía que rescata joyas perdidas en un catálogo magnífico tal vez te sea de ayuda. Porque hay un montón de vida más allá de “Purple Rain”.

The Artist (Formerly Known As Prince ) – “The Truth” (1997)

Solo con su acústica, jugando a hacer canciones folk. O casi. Con el agregado de efectos y sobregrabaciones mínimas, The Truth es la enésima prueba de lo gran cantante que podía ser Prince y de las sutilezas que era capaz de manejar. El disco nunca fue lanzado de manera individual sino que fue incluido en algunas versiones del box set Crystal Ball.

Madhouse – 8 (1987)

Puramente instrumental y lo más cerca que estuvo Prince de tocar jazz. tiene -sí, adivinaste- ocho tracks y cada uno de ellos titulado con el número que ocupa en la lista de temas. Madhouse no fue otra cosa que el nombre con el que el hombre púrpura bautizó al dúo que conformó con Eric Leeds, su histórico saxofonista, para juntarse a zapar en sus estudios de Paisley Park. ¿Por qué deberías escucharlo? Bueno, porque gracias a este disco se conocieron Questlove y D’Angelo.

Bonus: Madhouse tiene otros dos dicos: 16 (1987) y 24 (1988).

Prince – For You (1978)

Aunque superado por su sucesor (Prince, de 1979), For You fue un más que digno disco debut, pero valorado en su justa medida con el correr de los años. Notablemente influido por el sonido de la música disco, Prince ya demostraba acá no sólo que era un multinstrumentista magistral sino que su visión futurista iba a llevarlo bien lejos. El falsete de Roy Orbison y el virtuosismo de Stevie Wonder mirando al siglo XXI.

The New Power Generation – Exodus (1995)

La mayoría de las peleas que Prince tuvo con su sello discográfico Warner fueron por la misma cuestión: demoraban en editarle material para no destinar recursos a la promoción de tantos lanzamientos juntos. Pero eso nunca lo detuvo de seguir grabando. En 1995, con el alias Tora Tora escondido en los créditos de un disco editado bajo el nombre de The New Power Generation (su backing band desde 1990 a 2013), editó Exodus, un trabajo en el que deja aflorar todas las influencias de Parliament/Funkadelic.

Bonus: Prince usaría el mismo recurso para Goldnigga (1993) y Newpower Soul (1998).

Prince – The Undertaker (1994)

¿Prince alternativo? Sí, también. A principios de los 90, se dejó seducir por el noise y las guitarras grunge… pero a su sello no le copó la idea. El disco iba a ser lanzado con la revista Guitar Magazine pero finalmente fue archivado, hasta que vio al luz en formato VHS y Laserdisc (!). Sólo por su versión de “Honky Tonk Women” (Rolling Stones), ya vale la pena.

Prince – 3121 (2006)

Aunque fue un éxito de ventas en su primera semana, 3121 es generalmente opacado por Musicology (2004). Sin embargo, Prince ofrece acá una (otra) cátedra de R&B y prueba que es capaz de hacer convivir sintetizadores con aires latinos como ningún otro pudo hacerlo. Por si fuera poco, se entrega a las mieles de la monogamia en “Lolita”: “Sos muy dulce / Pero nunca convertirme en infiel“.

Prince – N.E.W.S. (2003)

El disco menos vendido en todo el catálogo de Prince, con apenas 30 mil copias. Continuación oficial de Madhouse o cómo entendía al jazz fusión en el siglo XXI, N.E.W.S. tiene cuatro temas –North, East, West South-, cada uno con una duración exacta de 14 minutos. Más Prince que esto no se puede. Ah, sí, es su segundo álbum puramente instrumental lanzado bajo su nombre. ¿El anterior? Xpectation, editado el 1° de enero de ese mismo año.

The Time – The Time (1981)

A principios de los 80, Prince le había impuesto a Warner una cláusula que le permitía reclutar y desarrollar artistas casi a su antojo. Así fue como dio forma a The Time, un grupo que seguiría su veta pop-funk mientras él se tomaba libertades para explorar otros caminos. Pero las cosas no salieron tal como lo pensó en las sesiones de grabación, así que se inventó el alias Jamie Starr y grabó todos los instrumentos para el disco debut. Bailable y efectivo, como le gusta al pueblo.

Prince – The Rainbow Children (2001)

Luego de años firmando con su famoso símbolo, Prince volvió a ser Prince en 2001. Y también volvió a un sonido orgánico. De aspiraciones conceptuales, The Rainbow Children es un trabajo cohesivo con altas dosis de psicodelia y soul, tal vez su trabajo más sólido desde The Gold Experience (1995). Una pena que a poca gente le importaba demasiado qué estaba haciendo Prince en aquel momento.