08/04/2019

5 cosas que nos sorprendieron del Festival Cultural Saldías

Indie como en casa.

Agustina Saubaber / Mulita Films / Gentileza
Festival Cultural Saldías

En una jornada gratuita que arrancó por la tarde y duró hasta bien entrada la madrugada, el sábado se llevó a cabo el Festival Cultural Saldías. Los artistas que ensayan allí, en el denominado Polo Cultural Saldías -un predio de oficinas que pertenecían a distribuidores de frutas y verduras de un mercado y hoy en un complejo con salas utilizadas por músicos y diseñadores- dieron una demostración de lo que pasa en ese mítico lugar puertas adentro.

Bandalos Chinos, Marilina Bertoldi, Ca7riel y El Zar fueron los referentes que convocaron a una gran multitud de jóvenes que se apiñaron alrededor de los escenarios del lugar emplazado entre Barrio Parque y el barrio Saldías. A continuación, cinco cosas que nos sorprendieron del festival:

Respetar la grilla era lo de menos

A las siete de la tarde, Marilina Bertoldi se sentó en la batería y empezó a tocar. El público la miraba desde el piso, ante la impresión de que se trataba de una prueba de sonido, pero a la mitad del primer tema quedó claro: el show (programado para las 22:30) había comenzado. Valiéndose de una pedalera con loops, volvió a presentarse en formato mujer-banda, con el que se encarga de la batería, las guitarras y las voces. Así, le dio un nuevo aire a sus canciones, entre las que destacaron las reversiones de “Fumar de Día” y “O no?”. Durante el resto de la jornada, la consigna de desestimar la grilla se repetiría: Zapp (programado para tocar en el escenario Nómade Solar) finalmente se presentó en el principal. Algunos retrasos se fueron acumulando, hasta culminar con el cierre de Bandalos Chinos (que se suponía tocara a las 23:30) bien pasadas las dos de la mañana. A nadie pareció molestarle.

El escenario Silent fue un flash

“Esperamos que entren en trance con nosotros”, dijo Luciano Scattini, de Dharma y Flora, sintetizando a la perfección la propuesta del Escenario Silent: shows silenciosos con auriculares, en la que supo ser la sala de ensayo de Luis Alberto Spinetta. Y es que los auriculares hicieron de su show -y de los de Jaque Reina, Hijos de Padres y Fabo- una experiencia inmersiva. Los músicos tocaron en tarimas bajas, apenas por encima de la línea de cabezas del público, mientras las luces de neón azules sobre las orejas de los espectadores hicieron de sus movimientos un espectáculo visual aparte. "Es una flasheada esto, wacho. Parecen todos avatars", bromeó Scattini.

Ni los propios organizadores podían creer la convocatoria

Cuando El Zar promediaba su show, subió al escenario a Lucas Pombo, uno de los organizadores y creadores del Polo Cultural Saldías. Con un sombrero de copa bordó y un abrigo rojo, el empresario subió con porte de maestro de ceremonias y manifestó su sorpresa por la cantidad de gente convocada. Antes de dejar el micrófono, y previo al cierre de El Zar con la colaboración de Goyo Degano (Bandalos Chinos), dijo: "Todo este grupo de artistas se sostiene por el esfuerzo de ustedes. ¡Bienvenidos a Saldías!”.

El auge de Ca7riel en menos de un año

El dúo de Ca7riel y Paco Amoroso volvió a demostrar que son la nueva gran cosa de la escena emergente, hecho que se vio reflejado tanto en su lugar en la grilla como en la cantidad de gente que esperaba por su presentación. En el último Festival Cultural Saldías (celebrado en septiembre del año pasado) Ca7riel se había paseado por los escenarios colaborando como guitarrista de varias bandas, sin tener su propio set y casi sin ser reconocido. En esta edición, habiendo estrenado el EP Livre y los populares singles “Ouke” y “Jala Jala”, tuvo un lugar privilegiado, incluso cuando su participación se mantuvo casi en secreto hasta último momento. Con la energía mutante que los caracteriza, pusieron a saltar a un público que ya casi desbordaba la capacidad del predio.

Bandalos Chinos: el pop es el nuevo rock

El cierre quedó a cargo de Bandalos Chinos quienes, al igual que Ca7riel, se catapultaron notoriamente después de la salida de su último disco, BACH. Los liderados por Goyo Degano demostraron que su pop de resabios setentosos fue el indicado para cerrar, llevando del trance al baile y luego al pogo de manera casi instantánea a un público que conocía y cantaba todas sus canciones. A manera de yapa, Pablo Vidal, saxofonista de El Kuelgue, se sumó al grupo y celebró su cumpleaños sobre el escenario como invitado.

Fotos: Agustina Saubaber (Ca7riel y Bandalos Chinos) y Horacio Barbieri (Escenario Silent, Escenario Billboard y Marilina Bertoldi) / Mulita Films / Gentileza