21/09/2021

5 canciones para despedir a Embajada Boliviana

Una lista de sensaciones encontradas.

Cecilia Salas
Embajada Boliviana

Embajada Boliviana, una de las bandas emblemáticas del punk rock argentino, anunció que después de sus compromisos en diciembre, se tomarán un descanso por tiempo indeterminado. El comunicado de prensa que el grupo compartió en sus redes sociales hace referencia a “motivos técnicos y de logística artística padecidos hace unos años”, algo que se vincula de forma directa con las limitaciones vinculadas a los problemas auditivos de Julián Ibarrolaza, su histórico cantante. “Decidimos parar un poco, no queríamos disolver esta hermosa y singular banda a la que tanto amamos”, aclaran. “Estaremos siempre agradecidos por el apoyo incondicional que nos dieron. Nos bancaron en las buenas y en las malas. Gracias. Están siempre presentes en nuestros corazones”. 

Embajada Boliviana construyó su mito en torno al sonido ramonero y sus canciones sencillas, directas, con pulso sensible y terrenal. La nostalgia de lo que pudo haber sido y la resignación adolescente en un contexto arrasado de la argentina postmenemista se cruzan con el romance y la amistad. Y desde allí, el grupo conquistó a propios y extraños, logrando trascender el punk nacional y obteniendo el reconocimiento de colegas y públicos de todos los géneros. Embajada fue la representación de la independencia, el espíritu DIY, de la fuerza de voluntad, de la insitencia sobre una idea y de convertirse en un grupo arquetípico del rock platense antes de que siquiera exista la etiqueta.

Embajada Boliviana deja atrás 30 años de carrera y 20 desde de su disco debut. Y acá repasamos algunas canciones para repasar su importancia.

La influencia de los Ramones

Al comenzar los 90, formaron la banda cuando sus integrantes tenían menos de 20 años. En la casa de la familia de Emiliano Cabeza Elso, su histórico bajista, armaron sus instrumentos y con una grabadora de 8 canales registraron sus primeras canciones. El barrio, los amores, la cerveza y los amigos. Las inquietudes de un grupo adolescente que compartía un gran punto en común: Los Ramones. Años después, incluso, algunos miembros de Embajada Boliviana llegaron a tener vínculo con Dee Dee Ramone en su estadía en La Plata. Cuando el bajista de los Ramones vivía en la casa de Bárbara, su esposa, en 4 y 67, Emiliano y Matías, el baterista de Embajada, llegaron a ensayar con Dee Dee en la banda que estaba armando en la ciudad y hacían covers de los Ramones.

El apoyo de Ricky Espinosa

“Embajada Boliviana, la mejor banda de Argentina”, dice Ricky Espinosa en un recorte de un video que dura apenas unos segundos mientras se señala una remera con el nombre del grupo. Y esa admiración se vio plasmada en una amistad recíproca muy fuerte e incluso en la forma en la que Ricky los ayudó. Después de grabar varios demos, Embajada no lograba apostar por un disco. Sin embargo, el cantante de Flema les presentó a la gente de Xennon Records, de Berazategui, que se hicieron cargo de la grabación y la distribución de Soñando Locuras (2000) su disco debut. El álbum contaba con una selección de las mejores canciones que Embajada Boliviana tocaba desde sus inicios, por lo se transformó en un ícono de la escena. La presentación fue, obvio, junto a Flema en Cemento.

Su vínculo con La Plata

La historia de Embajada Boliviana está atravesada por idas y vueltas. Después del éxito de Soñando locuras, el grupo entró en una pausa por casi 10 años. En 2010, el grupo ensaya una especie de regreso con un show en el Teatro de Flores para registrar Sensaciones encontradas, un disco en vivo con más de 20 canciones. El grupo construyó paso a paso una base de seguidores en sus recitales por muchos lugares de La Plata y siempre reflejaron la ciudad en sus canciones. “Camino a la sanidad”, uno de los temas que ya se encontraba en su primer demo, habla del tren Roca -ese que conecta Constitución con 1 y 44- y los pibes hablando de Gimnasia y Estudiantes. Durante la gira de presentación de este disco en vivo, comenzaron los problemas de salud de Julián y la banda entró nuevamente en una pausa.

El legado de Embajada Boliviana

“Podría decir que Embajada Boliviana es mi banda favorita”, dijo muchas veces Santiago Motorizado. “Alguien como yo”, una de las canciones del primer disco de Embajada, es un tema que el cantante, bajista y líder de El Mató a un Policía Motorizado siempre incluye en sus recitales solistas. “La letra, dentro de su simpleza, genera una emoción muy potente. También tengo mis conflictos porque pensaba 'Eestoy tocando esta canción que no es mía y es la mejor de toda la noche, de todo el set'. Gracias, Julián Ibarrolaza por componer esta obra maestra”. Esa forma simple de componer y transmitir, la forma de hablar de los amores, amigos, preocupaciones y más, es una línea que podría trazarse entre Embajada Boliviana y El Mató, el grupo que se convirtió en el emblema de la ciudad y los tuvo siempre como referencia.

Embajada acústica

Con tantos años de punk rock encima, la audición de Julián Ibarrolaza se resintió por la exposición a la distorsión y el volumen, tanto que le diagnosticaron acúfenos. Después de una serie de discos solistas en los que compartió su condición en canciones mínimas y delicadas, Embajada Boliviana enfrentó el desafío de transformarse. Para Las mejores canciones del mundo, el disco de 2019, la banda se dividió en dos subgrupos: uno acústico y otro eléctrico. De esa forma, al presentarse en vivo, en el segmento desenchufado Julián no estaría expuesto a grandes volúmenes de sonido y la banda podría seguir haciendo punk puro y duro. “Soy un cantante especial que canta cuando no está”, dice suavemente en “Perfume de Chivilcoy”.