16/12/2020

11 veces que escuchaste a Beethoven y tal vez no lo sabías

Una lista para Elisa. Y para vos también.

Joseph Karl Stieler / Archivo
Beethoven

Se cumplen 250 años del nacimiento de uno de los genios más grandes en la historia de la música: Ludwig van Beethoven. Y aunque no se sabe con certeza el día de su nacimiento, se estipula que fue el 16 de diciembre de 1770 porque lo que sí se sabe es que fue bautizado al día siguiente, el 17. Como en la época se acostumbraba a bautizar a los recién nacidos dentro de las 24 horas de haber venido al mundo, el 16 quedó marcado como su día de nacimiento y hasta el propio Beethoven estuvo de acuerdo.

En 56 años de vida, Beethoven desarrolló una obra de tal perfección e innovación que le valió la consideración de todo el mundo y en todo momento. Nunca nadie discutió la genialidad del músico. Aunque a menudo se cae en una idealización de su figura como el arquetipo de genio según los estándares del Romanticismo (solitario, perturbado, incomprendido, talentoso de nacimiento), el carácter de sus composiciones es innegable.

Destacado principalmente por sus sonatas para piano y sus sinfonías, Beethoven dio con una obra que los expertos dividen en tres etapas:

El período clásico (hasta 1802): Se notan las influencias del clacisismo de Mozart y Haydn. Se destacan sus primeras dos sinfonías y la Sonata Patética No. 8 en Do Menor Op. 13 (recordar este dato)

El período heroico (de 1802 a 1814): Acá Beethoven flashea grandilocuencia. Después de su crisis personal y su incipiente sordera, se entrega a las grandes formas. Compone, entre otras cosas, desde la Sinfonía No. 3 (conocida como "La Heroica", de hecho) hasta la Sinfonía No. 8; también Fidelio, su única ópera, y sonatas de todo tipo ("La Apasionada" es la más conocida de esta época).

El período tardío (de 1814 a su muerte en 1827): Ya completamente sordo (se dice que le cortó las patas al piano para componer acostado en el piso y así sentir las vibraciones de las notas en su cuerpo), Beethoven va al pasado para mirar al futuro como nadie en su época. Del estudio de los barrocos Bach y Handel, toma las fugas para componer obras bien majestuosas: la Misa Solemnis, la Gran Fuga y la Sinfonía No. 9, que agrega un coro en el último movimiento (el ahora conocido como "Himno a la alegría"), toda una novedad en ese momento.

Fue tal la genialidad de Beethoven y lo icónico de su figura que la cultura pop no dudó en apropiarse de él, a veces de manera testimonial (¡la película del perro!) y otras de formas más reflexivas. La música del Chavo, una escena de Los simuladores, a una canción de Kiss y el tamaño del CD: aquí van ejemplos de citas a la música de Beethoven que tal vez desconocías.

El Chavo - Marcha Turca

Beethoven escribió la "Marcha Turca" como obertura para una obra llamada "Las ruinas de Atenas" en 1811. Más de un siglo y medio después (en 1970, para ser exactos), el músico electrónico Jean-jacques Perrey la reversionó con moogs y la tituló “The Elephant Never Forgets”. Esa versión es la que se convirtió en la música de apertura de El chavo del 8. Acúsalo con tu mamá, Ludwig.

Leo García - "Himno a la alegría"

El puente que mete Leo García en "Reírme más" es a todas luces reconocible, pero bien vale para hablar de la que posiblemente sea la melodía más popular en la historia de la música occidental. Posta, si no escuchaste nunca el "Himno a la alegría" hay muchas chances de que seas extraterrestre. Beethoven introdujo esa oda como parte del último movimiento de su Sinfonía No. 9, y sus orígenes pueden rastrearse en una composición propia de 1796 sobre un poema a un amor no correspondido y también en el ofertorio Missericordias de Domini k. 222 de Mozart. O sea que sí, el "Himno a la alegría" tiene su ADN un corazón roto y un sacrificio. Tranqui.

Otro dato sobre la relevancia histórica de la Novena Sinfonía de Beethoven (llamada también la "Sinfonía Coral" por el temita ese de tener un coro, cosa que no tenían las sinfonías hasta entonces): a ella le debemos el tamaño y duración de los CDs. Sí, cuando hacia a fines de los 70 se trabajaba en los primeros discos compactos, estos tenían un diámetro de 11,5 cm y soportaban hasta 60 minutos de música grabada. Norio Ohga, presidente de Sony (la compañía que junto a Philips desarrolló el formato) se dio cuenta de que con ese tamaño no entraría la Novena Sinfonía de Beethoven, que en sus versiones más rápidas (y por lo tanto de menor duración) superaba siempre los 63 minutos. Como una de las versiones más populares hasta la época, y una de las más extensas, duraba 74:33, se agrandó el diámetro del CD hasta los 12 centímetros con los que los conocemos en la actualidad.

Kiss - La Sonata Patética (2do movimiento)

En 1976, Kiss sacó el gran disco de su carrera: Destroyer. Con ayuda de Bob Ezrin en producción, el cuarteto pulió todos los aspectos de su música para la consagración definitiva. "Great Expectations" no es de los más conocidos, es cierto (difícil competir con "Detroit Rock City", "Shout It Out Loud" o "Beth"), pero introduce un homenaje a Beethoven. ¿Cómo? Ezrin tomó un fragmento de la "Sonata Patética" (por eso había que recordar el dato) y lo utilizó para construir el tema que cierra el lado A del álbum de los maquillados.

Los simuladores - "Séptima Sinfonía" (Segundo Movimiento)

El segundo movimiento de la Séptima Sinfonía está tan bueno que a Beethoven se lo pedían en los bises. Lo que no imaginó era que cerca de 200 años después iba musicalizar un capítulo de Los simuladores. En la escena del capítulo "El anillo de Salomón" que ves acá arriba lo que suena es ese movimiento, el Allegretto, en el que las distintas secciones de la orquesta se van pasando las dos melodías que se entretejen en contrapunto (hay otra referencia a Beethoven en ese episodio, paciencia). El mismo movimiento suena también en una escena de X-Men: Apocalipsis.

Otro lugar donde tal vez lo escuchaste: antes de hacer el riff más popular desde que existe la guitarra eléctrica, los Deep Purple flasheaban psicodelia, rock progresivo y música clásica. Jon Lord desde los teclados comandaba las cosas hacia fines de los 60 (después se haría cargo Blackmore y el cuento sería otro) y los llevaba por el camino de la majestuosidad. En The Book of Tailesyn (su segundo disco, editado en 1968) se metieron "We Can Work It Out" de The Beatles, lo deformaron todo y le agregaron una intro épica que titularon "Exposition" (dato: "Exposición" se le llama a la primera parte de la forma sonata en la que se expone la melodía principal) y le metieron fragmentos de música de Tchaikovsky y Beethoven. De este último eligieron el segundo movimiento de la Sinfonía No. 7.

The Beatles - "Sonata Claro de Luna"

Los Beatles alguna vez versionaron "Roll Over Beethoven" de Chuck Berry, sí, pero ahí no suena Beethoven (sí suena en la relectura de la Electric Light Orchestra, #dato). Lennon y McCartney citaron al gran compositor alemán en "Because", el tema de Abbey Road. El arpegio de la introducción, tocado por George Martin, viene de la famosísima "Sonata Claro de Luna", de Beethoven. El nombre original de la pieza es mucho menos poético (Sonata para Piano No. 14 Quasi una fantasia), pero en el siglo XIX un crítico limó que ese arpegio sonaba "como el reflejo de la luna brillando sobre el Lago de Lucerna" y de ahí salió el nombre con el que se la conoce ahora.

Enseguida lo atenderemos

En la era de los ringtones monofónicos y previo a que los contestadores pudieran hacer sonar música en calidad mp3 (como mínimo), este era el hit que sonaba cuando desde Atención al Cliente te ponían en espera. También era muy de alarma de comercio. "Para Elisa" es un clásico para cualquier aprendiz de piano, incluso para Mario Santos y Pablito Lescano. En términos musicales se trata de una bagatela en forma de rondó (A-B-A-C-A-D-A).

El manuscrito, ahora perdido, fue descubierto por el escritor y estudiante de música Ludwig Nohl en 1867 (40 años después de la muerte de Beethoven). Se estipula que fue compuesta en abril de 1810 y su nombre técnico es Bagatella No. 25 en La menor, el "Für Elise" ("Para Elisa") proviene de la dedicatoria que incluía. ¿Quién era Elisa? Bueno, hay tres teorías. Una dice que en realidad no era Elise sino Therese (Malfatti) una amiga y alumna de Beethoven a quien él le propuso casamiento en 1810... pero ella no aceptó. La segunda dice que la destinaria era Elisabeth Röckel, una soprano que cantó en una de las puestas en escena de Fidelio (la ópera de Beethoven) y con quien el músico también habría querido casarse, sin éxito otra vez. La tercera y última teoría plantea la posibilidad de que haya sido escrita para Elise Barensfeld, una niña prodigio (alumna de Salieri) a quien Beethoven le habría compuesto la pieza para que estudiara piano.