08/10/2017

Queen, rankeado de peor a mejor

Algunas veces fueron los campeones y otras mordieron el polvo.

A lo largo de casi dos décadas, Queen pasó de ser un grupo de estudiantes universitarios que hacían hard rock extravagante a volverse una de las bandas más grandes del mundo, dueña de un catálogo de grandes éxitos enraizados en la cultura popular de Occidente. Incluso más allá de los hits, su discografía está plagada de tesoros escondidos…y también de grandes fiascos. El siguiente ranking revisa los 14 discos de estudio que Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon grabaron entre 1973 y 1991, con la exclusión del soundtrack de Flash Gordon y el agregado de Made in Heaven, el álbum post-mortem con las últimas grabaciones del cantante. Una mirada en detalle del listado permite discernir entre las diversas etapas de la banda: el riesgo barroco de sus comienzos, la expansión masiva en la segunda mitad de los ‘70, la caída y resurrección pop en los ‘80 y el final trágico en los tempranos ‘90. También muestra el derrotero de una banda ambiciosa que, a pesar de manejarse con un discurso de soberbia, siempre estuvo atenta a las tendencias de la industria discográfica.

14. Hot Space (1982)

hot space

El edificio Arabella es un enorme bloque de cemento ubicado en Munich, Alemania, famoso entre otras cosas por tener una azotea en la que varias personas se han suicidado. En su sótano se encontraban los estudios Musicland, fundados por Giorgio Moroder, donde Queen grabó su suicidio artístico: Hot Space. Freddie Mercury vivía un período oscuro y se adueñó de la carga creativa del grupo, buscando adaptarse a la new wave y a la música disco, convencido de que la guitarra de Brian May sonaba anticuada. Ni siquiera el dueto con David Bowie en “Under Pressure” pudo salvar a este disco sin sustancia ni gracia, que hoy suena frío y forzado.

13. A Kind of Magic (1986)

a kind of magic

Envalentonados con la energía que les dio el show en el Live Aid, y tras haber sido convocados para componer parte del soundtrack de la película Highlander, en 1985 Queen se metió al estudio para recuperar el trono que había perdido en la marea ochentosa. Si bien consiguió grandes éxitos (“Friends Will Be Friends”, “A Kind of Magic”, “Who Wants to Live Forever”), el resultado final a fue magro y desparejo en términos de calidad. Mercury entregó algunas interpretaciones memorables (“One Year of Love”, “Gimme the Prize”), pero canciones como “One Vision”, “Pain is So Close to Pleasure” y “Don’t Lose Your Head” suenan flácidas, con una notoria carencia de elaboración dentro del estudio.

12. Jazz (1978)

jazz

Agobiada por la presión impositiva de Inglaterra, la banda tomó la misma estrategia que los Rolling Stones en Exile on Main St. y se fue a grabar a Francia. El Tour de France le dio la estética ciclista a un disco que, por fuera de los clásicos (“Bicycle Race”, “Fat Bottomed Girls”, “Don’t Stop Me Now”), tuvo poco para dar. Se trató de un álbum gestado en el vértigo del estrellato, con un espíritu lúdico y ligero. Cuando se calman los decibeles, logran emocionar (“Jealousy”, “Dreamer’s Ball”), pero a nivel general se nota el agotamiento creativo de un grupo que en el lapso de cinco años ya había conseguido todo lo que se había propuesto.

11. The Miracle (1989)

miracle

En 1986, Queen había alcanzado su pico de masividad con shows multitudinarios en Wembley y Knebworth. Después de eso, los cuatro miembros se tomaron un descanso, cada uno encaró proyectos paralelos y tres años después, con Freddie Mercury ya infectado de HIV, se reencontraron en el estudio para The Miracle. Compartiendo por primera vez los créditos compositivos de las canciones, la banda dio algunas de sus mejores composiciones (“Breakthru”, “I Want it All”, “Scandal”), pero otras inexplicables como “Party”, “Khashoggi’s Ship” o “My Baby Does Me” le restaron al disco varios puntos.

10. The Works (1984)

the works

Queen venía de capa caída en 1984. El fracaso de Hot Space, sumado a diferencias internas, hacían peligrar la continuidad de la banda, pero una expresión del hijo de Roger Taylor los salvó: “¡Radio caca!”, dijo el niño. El baterista trabajó con ese concepto y de ahí salió “Radio Gaga”, que les dio un nuevo hit gracias a que supieron combinar la creatividad de los ‘70, los sonidos modernos de los ‘80 y el poder unificador de los estribillos. The Works siguió la misma línea: sin estar entre lo mejor de Queen, logró sortear los embrollos de aquella década turbulenta con puntos medios. Precisamente el disco cae cuando se van a extremos, como la tecno-exasperante “Machines (Or ‘Back to Humans’)”.

9. Made in Heaven (1995)

made in heaven

Meses antes de su muerte, Freddie Mercury le dijo a la banda que quería grabar todo lo que pudiera, hasta donde le diera el cuerpo. Parte de esas sesiones se materializaron en Made in Heaven, lanzado cuatro años después de su deceso. De ahí surgieron interpretaciones conmovedoras como “Mother Love” (última canción que grabó y que no llegó a finalizar), “You Don’t Fool Me” y “A Winter’s Tale”. Lados B e inéditos completaron este disco que tuvo la calidad y emotividad necesaria para justificar el lanzamiento post-mortem, más allá de algún “abuso” en la producción como fueron las reconfiguraciones de canciones solistas de Mercury.

8. Queen I (1973)

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No había estadios ni hits, sólo cuatro universitarios fans de Led Zeppelin y Jimi Hendrix liderados por Farrokh Bulsara, un estudiante de arte nacido en Zanzíbar, hiperbólico y con aires de diva, que se hacía llamar Freddie Mercury. Grabado en los tiempos muertos de dos estudios londinenses, el álbum debut de Queen presentaba a una banda de hard rock glamoroso, como si fuera el punto de encuentro entre Black Sabbath y David Bowie. El sonido del disco no es el más nítido y en su momento pasó casi desapercibido, pero en gemas como “Great King Rat”, “My Fairy King” o “Liar” se puede escuchar el germen de todo lo que vendría en los años posteriores.

7. Sheer Heart Attack (1974)

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En su tercer álbum, Queen expandió su sonido y encontró en la melodía a una una gran aliada. Sheer Heart Attack logró sintetizar con claridad la propuesta temprana de la banda, en buena parte gracias a la simbiosis entre Mercury y May: por un lado, está su costado glamoroso y teatral con canciones como “Killer Queen”, “Flick of the Wrist” y “Bring Back That Leroy Brown”; por el otro, la fuerza rockera de la Red Special del guitarrista brilla en “Brighton Rock”, “Now I’m Here” y “Stone Cold Crazy”. Así consiguieron su primer gran éxito en Inglaterra.

6. Innuendo (1991)

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Consciente de que le quedaba poco tiempo de vida, Freddie Mercury se dispuso a grabar un álbum despedida. La vuelta a las raíces progresivas de “Innuendo”, el susurro final de “These Are The Days of Our Lives”, la declaración de amor a sus gatos en “Delilah”, el manifiesto de “The Show Must Go On”, las múltiples reflexiones sobre la vida y la muerte en las letras y la agudeza en la voz de Mercury, producto de su débil estado de salud, generaron un disco con una carga emocional inigualable.

5. News of the World (1977)

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Acorralada por la ola punk que loa trataba con desprecio, Queen asumió dos estrategias: simplificó su sonido y se refugió en sus fans. Viendo que crecían en convocatoria, May y Mercury, cada uno por su lado, se propusieron hacer canciones que de alguna manera hicieran participar al público durante sus conciertos. Así surgieron “We Will Rock You” y “We Are The Champions”, dando por inaugurada su llegada al rock de estadios. Ambos temas son la puerta de News of the World, un álbum más directo que sus predecesores, en el que evitaron sobrecargas en la producción. Allí, la banda se calzó con soltura y elegancia varios trajes: la canción pop en “Spread Your Wings”, el punk en “Sheer Heart Attack”, el blues en “Sleeping on the Sidewalk”, el bolero en “Who Needs You” y la experimentación en “Get Down Make Love” (censurada por la dictadura en la Argentina por su alto contenido sexual). En el medio, un tesoro al piano de May con “All Dead All Dead”, y en el final, un momento sublime de Mercury con “My Melancholy Blues”.

4. A Day at the Races (1976)

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Después del éxito de “Bohemian Rhapsody”, Queen se probó a sí mismo y apartó a su productor, Roy Thomas Baker, para trabajar completamente por su cuenta. Pensado como un espejo de A Night at The Opera, la banda recargó el juego de coros y entregó algunas de sus canciones más sentidas, como “You Take My Breath Away” y el white gospel “Somebody to Love”. Mientras tanto, “The Millionaire Waltz” y “Good Old-Fashioned Lover Boy” despuntaban la tradición de vaudeville que siempre fascinó a Mercury, y a eso se suma un inicio imbatible con “Tie Your Mother Down”. Quedó como el hermano menor de su predecesor, pero A Day at the Races siempre se supo defender solo.

3. Queen II (1974)

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La joya oculta de la reina. Todavía una banda emergente del circuito londinense, Queen lanzó un segundo álbum audaz, con una cara blanca y otra negra. Como si François Rabelais hubiera agarrado una guitarra eléctrica, Queen II es un trabajo de hard rock barroco lleno de imaginarios medievales. Por ahí se puede escuchar la balada épica de May en “White Queen”, el thrash fantástico de “Ogre Battle”, la mirada experimental de Mercury en “The Fairy Feller’s Master-Stroke” o la rapsodia antes de la bohemia en “The March of the Black Queen”. Músicos como Billy Corgan, Nikki Sixx y Axl Rose se han declarado fans de este álbum. La conexión local pasó por Soda Stereo, que grabó una versión propia de la folk “Some Day One Day” para un disco tributo, y que sonó como apertura de los shows de la gira Me Verás Volver en 2007.

2. The Game (1980)

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En 1980, Queen se convirtió en la banda más grande del mundo de la mano de The Game, un disco en el que jugaron el juego de la flamante década con convicción y compromiso: cambiaron de look, se animaron a usar sintetizadores  por primera vez y, lo más importante, afinaron su sensibilidad pop. Camaleónicos como solo ellos supieron ser, lanzaron una colección de canciones irresistibles para cualquier clase de FM, sin distinción de género o estilo: rockabilly clásico (“Crazy Little Thing Called Love”, “Need Your Loving Tonight”), música negra (“Dragon Attack”, “Another One Bites The Dust”, el mayor hit de su historia) o balada emocional (“Play the Game”, “Sail Away Sweet Sister”, “Save Me”), todo podía entrar en el universo desprejuiciado de Queen, sólo había que creérselo.

1. A Night At The Opera (1975)

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Después de sus tres primeros discos, Queen estaba en bancarrota. No vendían tantas unidades como su disquera deseaba y por malos manejos de management se llenaron de deudas. Su siguiente movimiento era, literalmente, a todo o nada. Y fueron por todo: bajo la idea de combinar al rock con disciplinas artísticas ajenas (opera, teatro, vaudeville), crearon una obra magnánima, que hasta ese momento fue la más cara de la historia. A Night At The Opera tiene de todo: rock sangriento hecho desde el piano (“Death on Two Legs”), fuerza guitarrera (“I’m In Love With My Car”, “Sweet Lady”), sencillez pop (“You’re My Best Friend”), folk (“’39”), music hall (“Lazin’ On a Sunday Afternoon”, “Seaside Rendezvous”) y un nivel de osadía pocas veces interpretada con tanta grandilocuencia (“The Prophet’s Song”, “Bohemian Rhapsody”). Con arreglos extravagantes, técnicas de grabación insólitas e  instrumentos inusuales (en “Love of my Life” Brian May toca el arpa, en “Good Company” el ukulele y en “The Prophet’s Song” un juguete japonés), Freddie Mercury y los suyos lograron materializar con precisión todas sus ambiciones, sin importar cuán inalcanzables parecían.