11/05/2016

Paul McCartney, rankeado de peor a mejor

Un repaso exhaustivo por una carrera larga y sinuosa.

Desde que puso el punto final en la historia de los Beatles con su debut solista, Paul McCartney emprendió una carrera al margen de los Fab Four que a la fecha supera la treintena de álbumes en diferentes formatos (solo, con Wings, en colaboración con Youth y Super Furry Animals, etc.). Pero como calidad y cantidad no son sinónimos, Macca supo alcanzar momentos de inspiradísima lucidez, como también morder la banquina artística en más de una ocasión. Más allá de algunas omisiones deliberadas que no aportan al cuadro general (ocho discos en vivo y otros siete de proyectos corales y sinfónicos), este listado oficia como un acercamiento básico a su obra, a propósito de la inminente tercera visita al país de Sir Paul.

Los discos de Paul McCartney rankeados de peor a mejor

30 - Press to Play (1986)

Un elenco de invitados de lujo (Pete Townshend, Phil Collins, Carlos Alomar), arreglos orquestales de Tony Visconti.... ¿Qué podía salir mal? Al parecer, bastante. Como muchos de sus compañeros de camada, McCartney intentó adaptarse a la modernidad de los 80 y el saldo final fue desastroso. Canciones poco esmeradas con una producción pulida y artificial que no resistió el paso del tiempo al mes de su publicación. Si Press to Play fuese una prenda de vestir, sería un saco con hombreras.

29 - Liverpool Sound Collage (2000)

Pensado como la banda de sonido de una muestra de Peter Blake (responsable del arte de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, nada menos), este disco reúne a Sir Paul con Super Furry Animals y Youth (su colaborador en The Fireman) en un experimento sonoro que mezcla fragmentos de temas de The Beatles, intervenciones en estudio y tomas de audio de Paul caminando por las calles de Liverpool preguntándole a la gente sus impresiones sobre los Fab Four. Un trabajo de musique concrete altamente difícil de escuchar y digerir, pero por esas cosas indescifrables de la vida estuvo nominado a un Grammy.

28 - Wild Life (1971)

Muchas alas, poco vuelo. Lejos de la pomposidad de los últimos trabajos de The Beatles, McCartney apostó a lo contrario para el debut de Wings. Grabado en una semana en Abbey Road, el exceso de perfil bajo se tradujo a un disco carente de ambición y gracia, con solo ocho canciones de las cuales sólo dos son rescatables ("Dear Friend" y "Some People Never Know"), y ninguna de ellas está ni cerca de ser de lo mejor de su obra.

27 - Pipes of Peace (1983)

Cuando un disco se hace con sobras de otro anterior, el resultado queda a la vista. Casi todo Pipes of Peace son temas que quedaron afuera de Tug of War, y ni la producción de George Martin pudo evitar el derrumbe. Las dos colaboraciones con Michael Jackson ("Say Say Say" y la inocua "The Man") y la participación de Ringo Starr no sirven como atractivos suficientes para justificar el resto del álbum. La enésima prueba de que los 80 le pegaron muy mal a quienes comenzaron su carrera bastante antes y no supieron cómo adaptarse.

26 - Снова в СССР (1988)

Publicado sólo en la Unión Soviética (y luego en el resto del mundo en 1991), este disco de covers fue pensado como una suerte de regalo para los fans del otro lado de la Cortina de Hierro, que sólo podían conseguir sus álbumes de manera ilegal en su país. Carente de material original, el disco reúne covers clásicos del rock (Little Richard, Elvis Presley, Carl Perkins, Eddie Cochran) que formaban parte del repertorio beatle en sus días en Hamburgo. Un gesto bienintencionado y no mucho más que eso.

25 - McCartney II (1980)

A favor: mientras Wings comenzaba su lenta despedida, Sir Paul decidió cortarse por su lado para darle un vuelco más experimental a sus canciones. En contra: el uso y abuso de sintetizadores rara vez llega a buen puerto y desentona al lado de canciones que navegan otros rumbos, como la balada edulcorada "Waterfalls". Sobresalen el hit dance "Coming Up" y "Temporary Secretary", que suena a Kraftwerk tocando una de los Beatles, y que Macca incorporó a sus shows en vivo el año pasado.

24 - London Town (1978)

Con Wings convertido en una puerta giratoria, cinco músicos entraron al estudio, pero al final del día salieron tres (Paul, su esposa Linda y el guitarrista Denny Layne, único miembro estable). A pesar de las deserciones, el sexto álbum del grupo es un ejercicio correcto de la canción pop bien entendida, con hits con derecho propio ("With a Little Luck") y una oda a la pradera escocesa en donde McCartney tenía una casa de campo ("Mull of Kintyre").

23 - Thrillington (1977)

En el más absoluto secreto, Paul y Linda regrabaron las canciones de Ram (1971) en plan instrumental easy listening, de la mano del orquestador Richard Hewson. Para crear misterio, Macca inventó un personaje llamado Percy "Thrills" Thrillington, al que le adjudicó el álbum, motivo más que suficiente para que pasara sin pena ni gloria por las bateas. Recién en 1989 aclaró el misterio, y el disco pasó de ser un producto de saldo a costoso objeto de colección en pocas horas.

22 - Kisses on the Bottom (2012)

Otro ejemplo de disco del que sólo se habla por quién está involucrado en él. Con Diana Krall y sus músicos como backing band, McCartney se encerró en los estudios de Capitol Records en Los Ángeles para grabar una serie de standards de jazz junto a dos composiciones en esa misma tónica, "My Valentine" (junto a Eric Clapton)  y "Only Our Hearts" (con Stevie Wonder en armónica). Está lejos de ser su mejor trabajo, pero suma puntos por salirse de lo seguro (y por saber elegir a la gente idónea para poder hacerlo), aunque no apuesta a mucho más que eso.

21 - Twin Freaks (2005)

Para una gira en 2004, McCartney le pidió al DJ Freelance Hellraiser que armase un mash up de algunos de sus temas. Al año siguiente, ambos se juntaron en el estudio para recrear ese mismo experimento sonoro, echando mano a varias de las canciones de la carrera solista de Paul sin miedo a deformarlas. Twin Freaks se limitó a tener una edición en vinilo ese mismo año, pero Macca sigue usando esas versiones como antesala de sus conciertos a la fecha.

20 - Give My Regards to Broad Street (1984)

El álbum en sí es la banda de sonido de una película que por suerte pasó rápidamente al olvido. Como protagonista de su propio film, McCartney utiliza versiones regrabadas de canciones de toda su carrera como excusa para hilvanar escenas. Las de los álbumes más recientes en ese momento (o sea, las de Tug of War y Pipes of Peace) ganaron color y texturas, pero su interpretación de clásicos beatle como "For No One", "Yesterday", "Eleanor Rigby" o esa relectura inefable de "The Long and Winding Road" en plan Kenny G complican el asunto. La balada "No More Lonely Nights" se distancia del resto, con solo de David Gilmour incluido. Tanta fe le tenía que la edición en cd del disco incluye tres (3) versiones extra del tema en cuestión, incluido un remix que va más allá de lo polémico.

19 - Strawberries Oceans Ships Forest (1993)

Mientras grababa Off the Ground, McCartney contactó al productor Youth para remixar algunas canciones del disco. El ex Killing Joke redobló la apuesta con una idea más osada: tomar fragmentos de audio de esas sesiones y deconstruirlos hasta que perdiesen toda referencia al original. Como resultado, el debut de The Fireman (el dúo integrado por ambos) navega más cerca del ambient y el tecno minimalista que del AOR del resto de los discos que publicó en este período.

18 - Back to the Egg (1979)

En el último álbum de Wings, McCartney quiso sacudir la modorra que imperaba en London Town y buscó recuperar el nervio perdido del grupo. Con una premisa conceptual algo difusa, el disco cumple con su cometido en la primera mitad ("Spin it On", "Old Siam, Sir" y el instrumental "Rockestra Theme", junto a Pete Thownsend, John Paul Jones y David Gilmour), pero hacia el final Paul cae en los peores vicios de su formulismo compositivo. Ying y yang.

17 - Rushes (1998)

A cinco años del debut de The Fireman, Youth y McCartney volvieron a reunirse, esta vez para trabajar desde cero. Ni estribillos gancheros, ni melodías pegajosas: no hay en Rushes nada que conecte con la obra del ex beatle. Ocho canciones que duran en promedio diez minutos plagadas de recursos ambient, texturas electrónicas y sonoridades amnióticas. Pocas veces Sir Paul hizo tanto por evitar la complacencia, y ese quizá sea el mayor mérito del disco.

16 - Wings at the Speed of Sound (1976)

Una vez que Wings ganó peso propio gracias a Band on the Run y Venus and Mars, McCartney tuvo la intención de dejar en claro que no se trataba de su banda, sino que él era un integrante más. Eso se tradujo a que todos los miembros del  grupo compusieran y cantasen sus canciones. El saldo es a favor en "Wino Junko", del violero Jimmy McCullloch, y "Must Do Something About It", a cargo del baterista Joe English, pero el resultado no fue el mismo de la mano de Linda y su "Cook of the House". "Silly Love Songs" y "Let 'Em In", los dos hits del disco, le garantizaron a Wings su segunda gira mundial, en la que el plato fuerte eran sus versiones de clásicos beatle. ¿Casualidad? Para nada.

15 - Driving Rain (2001)

Pasado el luto por la muerte de Linda McCartney, Sir Paul  encontró el amor en la ex modelo Heather Mills. El desborde de positivismo que acompaña al principio de cada relación tiene su correlato en un disco excesivamente optimista y plagado de contenido (16 canciones en casi 70 minutos). Por momentos demasiado pulido, Driving Rain tiene grandes momentos de la mano de "Your Loving Flame" y "Lonely Road", pero no logra esquivar el bochorno en "Freedom", compuesta después del atentado del 11-S, con una letra por demás indulgente que repite la palabra "libertad" una veintena de veces hasta vaciarla de sentido.

14 - Off the Ground (1993)

Los 90 encontraron a Paul dispuesto a recuperar el rumbo de a poco. Pensado y creado a partir del anuncio de una gira mundial (la que lo trajo por primera vez a la Argentina), el disco exhibe sus falencias por la misma urgencia por la que fue concebido. Dispuesto a grabar a su banda en vivo en el estudio para recuperar la frescura, McCartney volvió a trabajar con Elvis Costello en dos canciones, pero el resultado no fue tan satisfactorio como en Flowers in the Dirt. Con este disco, Macca retomó su oficio de compositor con pulso de orfebre en varias melodías, pero sus letras hicieron agua cada vez que bajó línea sobre causas nobles (el maltrato animal en "Looking for Changes" y el pacifismo en "C'Mon People"). Seamos buenos entre nosotros.

13 - Run Devil Run (1999)

Los chicos quieren rock; los que están por entrar a la tercera edad, también. McCartney, Gilmour, Ian Piace y Mick Green divirtiéndose en el estudio con un repertorio de las canciones que escuchaban de pibes. ¿Qué puede salir mal? Por suerte, poco. Una banda de músicos con pedigrí de sobra entrándole de lleno a temas de Chuck Berry, Buddy Holly, Elvis Presley, Gene Vincent y Carl Perkins, con la misma austeridad y simpleza con la que fueron grabados en su momento. La versión bien lograda de todo lo que salió mal en Снова В СССР.

12 - Flowers in the Dirt (1989)

Después del tropezón con caída y fractura expuesta de Press to Play, McCartney se tomó tres años para su siguiente disco de estudio. En sociedad con Elvis Costello firmó uno de los singles más exitosos que tuvo en los 80 ("My Brave Face") y pudo encontrar la fórmula para recuperarse de los pasos en falso de sus trabajos anteriores. Aun cuando el disco abusa de recursos de producción propios de la época (cámaras, reverberaciones, efectos digitales), detrás de esa capa de barniz extra brillante se esconde un cancionero que aguanta el paso del tiempo.

11 - New (2013)

Quizás el mayor error del último disco de estudio de McCartney a la fecha haya sido querer apuntar a lo "nuevo" de su nombre, entregándose  a los brazos de cuatro hitmakers distintos (Paul Epworth, Ethan Johns, Mark Ronson y Giles Martin, el hijo de George), con la intención de que cada uno aportase algo distinto al álbum. En consecuencia, el resultado es heterogéneo, con algunos tropezones (el folk rock de manual de "Alligator", la excesiva simpleza de "Everybody Out There"), pero también con grandes momentos en la canción que le da nombre al disco, los beats electrónicos de "Appreciate" y la fragilidad acústica de "Early Days".

10 - Red Rose Speedway (1973)

Después del fracaso de Wild Life, McCartney pensó que la mejor idea para que Wings tuviera su debido reconocimiento era un álbum doble. EMI le rebotó el proyecto y debió reducirse a un solo disco que, aun cuando carece de gran parte de la cuota rockera que iba a tener originalmente, tiene varias de las canciones más menospreciadas del repertorio de McCartney. Sí, está "My Love", pero también "Little Lamb Dragonfly", "One More Kiss" y un medley final que parece burlarse de ciertos formulismos de la época.

9 - Memory Almost Full (2007)

McCartney empezó a trabajar con su banda de gira en esta selección de canciones en 2003, y las abandonó al poco tiempo para concentrarse en Chaos and Creation in the Backyard, después de que el productor Nigel Godrich se las rechazase. Aun lejos de sus obras más notables, el disco tiene a Macca de regreso a su mejor forma de la mano de "Ever Present Past" y "Only Mama Knows", y el pequeño guiño beatle al lado B de Abbey Road con las últimas cinco canciones del disco enganchadas entre sí, convertidas en un medley que oscila entre baladas lacrimógenas ("The End of the End") y rock old school ("Nod Your Head").

8 - Electric Arguments (2008)

Terminado el chiste de tener que adivinar quién se escondía detrás del alias de The Fireman, McCartney y Youth decidieron poner cambiar los roles en el tercer disco del dúo, en el que la experimentación está puesta al servicio de las canciones, y no viceversa. De ahí que el blues enchufado a 220 de "Nothing Too Much Just Out of Sight" pueda convivir con el pop de estadios de "Sing the Changes", el vals subacuático de "Travelling Light" y "Dance 'Til We’re High", que le aplica a una clásica canción de piano de McCartney la relectura siglo XXI de la pared de sonido de Phil Spector.

7 - Tug of War (1982)

Las canciones del tercer disco solista propiamente dicho de McCartney estaban pensadas para ser grabadas por Wings. Cuando el proyecto falló, Sir Paul llamó a George Martin para ayudarlo a ordenar sus ideas, en lo que fue su primera colaboración en más de una década, en un trabajo con luces y sombras. Hay un sentido homenaje a John Lennon ("Here Today"), un reencuentro con Ringo ("Take It Away"), y un dueto junto a uno de sus ídolos de su juventud ("Get It", junto a Carl Perkins), pero también una colaboración innecesaria con Stevie Wonder en "Ebony & Ivory", que opacó el verdadero trabajo a destacar del dúo, "What’s That You’re Doing?".

6 - Venus and Mars (1975)

Casi como en un síntoma de época, McCartney intentó convertir a Wings en una banda de rock de estadios, desde el concepto que va desde el nombre al disco (y que repite su leit motiv aquí y allá) hasta las descargas distorsionadas de "Rock Show", "Letting Go", "Medicine Jar" (escrita y cantada por el guitarrista Jimmy McCulloch) y "Spirits of Ancient Egypt". Hay también lugar para algún jugueteo con el soul en "Call Me Back Again", aires de vodevil en "You Gave Me The Answer" y un guiño al universo de los cómics en "Magneto and Titanium Man". A Stan Lee le gusta esto.

5 - Flaming Pie (1997)

En pleno proceso de revolver el archivo para The Beatles Anthology, la experiencia volvió a encenderle la chispa a McCartney. Con George Martin y Jeff Lynne como los adláteres adecuados, por primera vez en décadas Sir Paul pudo dar con una colección de canciones que estuvo a la altura de su propia historia. Hay en Flaming Pie folk de extrema sencillez ("Little Willow", "Calico Skies"), algún rock básico ("Used to be Bad", la canción que da nombre al disco), una balada orquestal engañosa ("Beautiful Night") y, sobre todo, la reconfortante tranquilidad de que había luz al final del túnel después de tantos años de resultados irregulares.

4 - Ram (1971)

Incomprendido y repudiado en su momento, el segundo disco solista del ex beatle  es uno de los puntos más altos de su creatividad. Después de los bocetos de entrecasa de su debut, Paul y Linda se encerraron en sendos estudios en Nueva York y Los Angeles con un puñado de sesionistas que llegaron al lugar sin saber para quién iban a trabajar. Sin rumbo fijo, Ram se define por su espíritu lúdico y cambiante, que tuvo lugar para que McCartney pudiera descargar la bronca contra John Lennon y su flamante esposa en "Too Many People" ("Demasiada gente predicando prácticas (…) Tomaste tu golpe de suerte y lo partiste en dos"), un gesto que alimentó el fuego cruzado entre ambos ex Beatles en los años siguientes.

3 - McCartney (1970)

Mientras los Beatles atravesaban la transición hacia su divorcio, McCartney se apuró en ganarle de mano a sus ex compañeros en la carrera para quién lanzaba primero su debut como solista. Recluido en su casa en la campiña escocesa con su familia, Sir Paul instaló en el hogar una grabadora de cuatro canales en la que registró cada idea que le surgía junto a algunas que los otros Fab Four le habían rechazado ("Junk", "Teddy Boy"). Luego, llevó el material a Abbey Road para completar la instrumentación él solo y sumar otras canciones que demandaban más trabajo, como "Maybe I’m Amazed", una balada dedicada a su esposa Linda. Con su indisimulada (y a veces excesiva) sencillez, McCartney es el retrato vivo de un músico aventurándose a sus primeros pasos después de abandonar a la banda más grande del mundo, sin temor a sus convicciones.

2 - Chaos and Creation in the Backyard (2005)

Pocas personas se animaron a ponerle límites a McCartney hasta que apareció en escena Nigel Godrich (Radiohead, Beck, Travis). El productor le rebotó a Sir Paul todas las ideas que había trabajado con su banda e impuso dos condiciones: empezar un repertorio desde cero y prescindir de la ayuda de terceros. Macca aceptó el desafío y se puso al hombro la grabación de todos los instrumentos, mientras detrás de las consolas Godrich se encargó de un tratamiento analógico con loops y alteraciones sonoras. En un tono que va de la melancolía a la introspección, McCartney descubrió en este disco que no necesitaba del aporte de terceros si el repertorio podía valerse por sí solo.

1 - Band on the Run (1973)

Deserción de integrantes, un estudio carente de tecnología decente en Nigeria, experiencias al borde de la muerte, boicots por parte de los músicos locales… Wings tenía absolutamente todo en contra al momento de grabar su tercer disco, pero logró torcer el cuadro a tiempo. Desde su arte de tapa y a lo largo de gran parte de sus canciones, Band on the Run está atravesado por las nociones de escape y libertad, y no es casual. Después de varias idas y vueltas, Sir Paul logró alcanzar eso mismo en relación a su propio pasado sin que las comparaciones lo dejasen con saldo negativo, y aunque varias veces estuvo muy cerca, nunca volvió a alcanzar este nivel de perfección en sus propios estándares.