21/11/2016

Oasis, rankeado de peor a mejor

De los barrios obreros a los hombros de los gigantes.

De héroes de clase trabajadora a millonarios creadores de himnos a medida de estadios de la Champions League: Oasis recorrió en poco tiempo en un derrotero que difícilmente hubiera sido posible sin la relación tensa y explosiva entre Noel y Liam Gallagher. De un lado, el talento y la sensibilidad compositiva. Del otro, el músculo y el aura de rockstar arrogante y pendenciero. En casi 15 años, la banda de Manchester atravesó picos y valles creativos, con momentos destacables y otros repudiados por sus propios protagonistas. Por eso, mientras el Gallagher mayor revisa y reedita sus primeros discos, y con la banda convertida en el objeto de estudio de un documental, revisar su discografía era una tarea demasiado tentadora como para dejarla pasar.

9 - Heathen Chemistry (2002)

Tras incorporar a Gem Archer y Andy Bell como guitarrista y bajista, respectivamente, Noel Gallagher decidió derrocar su propia tiranía compositiva y abrir el juego para que el resto de sus compañeros hiciera su aporte. En consecuencia, el quinto disco de estudio de Oasis es disperso, con algunos momentos rockeros de manual (“The Hindu Times”, “Hung in a Bad Place”), baladas épicas y esmeradas (“Little by Little”) y otras en piloto automático (“Stop Crying Your Heart Out”). Envalentonado por su primera experiencia como compositor en el álbum anterior, el Gallagher menor despachó tres canciones del álbum y consiguió con la pastoral “Songbird” empezar a valerse por su cuenta, sin depender del aporte de su hermano.

8 - Familiar to Millions (2000)

La segunda formación de Oasis tuvo su prueba de fuego en vivo antes de poder pasar por el estudio. Donde antes había dos amigos de la infancia con más limitaciones que talento, ahora su lugar era ocupado por dos músicos con oficio de sobra, pero tuvieron que pasar varios años para que el cambio desacartonase al grupo. Grabado en la primera de dos noches en el estadio de Wembley, todo lo que Familiar to Millions  gana por los cruces entre las guitarras de Noel Gallagher y Gem Archer (en especial en “Gas Panic!”) lo pierde con un Liam de voz averiada. Tres canciones de Standing on the Shoulder of Giants como excusa de la gira, un repaso por los hits obligados de sus primeros discos, algún lado b, una elección azarosa de covers (“Hey Hey, My My (Into the Black)”, de Neil Young, y “Helter Skelter”, de los Beatles, grabada en Estados Unidos) y no mucho más.

7 - Standing on the Shoulder of Giants (2000)

Después del festín de excesos de Be Here Now, Noel Gallagher encerró a la banda en un castillo en Francia para grabar el disco de Oasis que más distancia toma de su propia discografía. Al poco tiempo, el guitarrista Paul Arthurs y el bajista Paul McGuigan abandonaron el barco, así que todo quedó en manos de los hermanos Gallagher y el baterista Alan White, en un intento de alcanzar un costado experimental que se queda a mitad de camino. De un lado, los cimbronazos garageros plagados de samples del instrumental “Fuckin’ in the Bushes”, el esbozo brit-hop de “Gas Panic!” (una oda a los ataques de abstitencia al limpiarse de drogas), y el cierre épico y floydiano de “Roll it Over”. Del otro, el pastiche neopsicodélico de “Who Feels Love?”,  el rock en piloto automático de “I Can See a Liar” y la  monotonía marchante de “Put Yer Money Where Yer Mouth Is”.

6 - Dont Believe the Truth (2005)

Si para Noel Gallagher los Beatles son una referencia constante, tener como baterista a Zak Starkey (integrante de The Who e hijo de Ringo Starr) indefectiblemente ayudó a que su banda pudiera encontrar el norte después de una serie de pasos en falso. El sexto disco de Oasis se sostiene por himnos rockeros hechos a escala estadio (“Turn Up the Sun”, “Lyla”), pero también por las referencias a otros artistas que hasta entonces le eran ajenos. “Mucky Fingers” suena a la unión improbable entre Bob Dylan y The Velvet Underground, y “The Importance of Being Idle” es un ejercicio bastante bien logrado de alcanzar a Ray Davies de The Kinks. Liam aporta tres canciones del disco, de las que sobresalen los ribetes hindúes de “Guess God Thinks I’m Abel”, y las disputas fraternales parecen pedir tregua cuando ambos hermanos se turnan para compartir el protagonismo en “Let There Be Love”.

5 - Be Here Now (1997)

“El sonido de cinco tipos pasados de merca a los que todo les chupaba un huevo”: la descripción con la que Noel Gallagher calificó a la distancia el resultado de su tercer disco es bastante cercana a la realidad, y también es ahí mismo donde radica gran parte de su encanto. Después de dos años de crecimiento a paso de gigantes, Oasis era vista desde su país como la banda más grande del mundo, y ese rótulo caló hondo en el ego XL de su principal compositor. Be Here Now es la banda de sonido de un festín de excesos propio del chovinismo que acarreó la fiebre del britpop: sus canciones son excesivamente largas, el audio está por demás saturado y plagado de guitarras distorsionadas por todo el espectro sonoro, y sus letras dan cuenta de los delirios de grandeza que el propio Gallagher estaba atravesando al momento de entrar al estudio. Aun así, canciones como “D’You Know What I Mean?”, “Magic Pie”, y “Fade In/Out” (con un solo de guitarra slide a cargo de … ¡Johnny Depp!) lograron sobrevivir el paso del tiempo a pesar de todo lo anteriormente mencionado… o quizá justamente a causa de ello.

4 - Dig Out Your Soul (2008)

Por esas ironías de la vida, al momento en el que Oasis alcanzó su madurez creativa, todo terminó por derrumbarse. Dig Out Your Soul vio la luz tan solo un año antes de que la fricción entre Liam y Noel llevase al Gallagher mayor a dejar la banda. Se trata de un disco plagado de texturas analógicas y valvulares puestas al servicio de la psicodelia (“Bag It Up”, “To Be Where There’s Life”, “(Get Off Your) High Horse Lady”), momentos rockeros de alta  intensidad (“The Shock of the Lightning”, “The Turning”) y escenas de una fragilidad esmerada (“Waiting for the Rapture” y “I’m Outta Time”, que de tan lennoniana incluye un sample de una entrevista hecha al ex beatle). Un canto del cisne tan inesperado como previsible.

3 - The Masterplan (1998)

Entre 1994 y 1997, el caudal compositivo de Noel Gallagher era tan frondoso que plagó los lados B de 14 singles con composiciones propias. Pero mientras la mayoría de sus colegas encontraban en esta práctica el lugar ideal para ubicar material de relleno, el líder de Oasis publicó allí canciones que son tan buenas o mejores que las incluidas en sus álbumes de estudio. The Masterplan recopila lo que para su propio creador es lo más destacable de su cancionero paralelo, donde conviven la catarsis guitarrera del amor-odio fraternal de “Acquiesce”, la nostalgia acústica de “Talk Tonight”, las exhibiciones del costado más fino de Gallagher como compositor e intérprete en “Going Nowhere” y “Half the World Away”, las paredes de distorsión de “Listen Up”, “Fade Away” y “Headshrinker” y su cover del “I Am the Walrus” beatle en clave ruidista. Todo esto, coronado por el tema que le da nombre al compilado, quizá la mejor canción firmada por Gallagher.

2 - (What's the Story) Morning Glory? (1995)

En menos de un año, Oasis pasó de ser la (por entonces) nueva promesa indie de Manchester a convertirse en la punta de lanza de un movimiento cultural que buscaba resaltar el self británico, la reivindicación de la propia idoneidad. Con esa carga a cuestas, Noel Gallagher escribió 12 canciones que serían la banda de sonido del último intento del Imperio en recuperar su corona en términos de relevancia mundial. Y lo cierto es que desde su publicación en octubre de 1995 a varios años después, no quedó pub en Inglaterra en donde “Roll With It”, “Some Might Say”, “Wonderwall” y “Don’t Look Back in Anger” no sonasen en continuado. Si el primer disco de Oasis había sido la muestra de la capacidad de Gallagher para componer hits en potencia, éste fue la corroboración de todo lo que podía hacer.

1 - Definitely Maybe (1994)

Mientras desde un costado del Atlántico todavía resonaba el escopetazo que firmó el acta de defunción del grunge en términos de movimiento cultural de moda, en Inglaterra se entendió el gesto como una oportunidad única de recuperar el protagonismo a nivel musical. Y allí fue que apareció una banda salida de los suburbios de Manchester con dosis parejas de arrogancia, talento y hambre de gloria. Las 11 canciones de Definitely Maybe pueden leerse como la bitácora personal de su principal compositor y sus ganas de irse de su ciudad para no volver jamás, en pos de su propio sueño (“Rock N’ Roll Star”), sus anhelos de trascendencia (“Live Forever”) y una inevitable inmolación narcótica (“Columbia”, “Cigarettes & Alcohol”), sumados a riffs de guitarra de adhesión instantánea (“Supersonic”, “Bring It on Down”) y, como corolario, una dosis de notoria sensibilidad de los barrios bajos en “Slide Away”.