09/06/2019

Los Rolling Stones, rankeados de peor a mejor

Si tu favorito no está en el primer puesto, recordá que no siempre podés conseguir lo que querés.

Agustín Dusserre / Gentileza
Rolling Stones

Ordenar y valorar la obra de los Rolling Stones consiste en dos apartados bien definidos: por un lado, tomar decisiones para configurar el indiscutible póker de ases que fue del 68 al 72, donde definieron estilo y leyenda. Por el otro, alistar el resto de los álbumes en un degradé que no siempre supone una cronología inversa, o eso se pretende demostrar. Con la aclaración de que se toma en cuenta exclusivamente la discografía inglesa, prescindiendo de compilados y discos en vivo, advertimos que no fueron sacrificados beatles ni punks para confeccionar esta lista.

23. Dirty Work (1986)

Rolling Stones

Tres años sin publicar, desde Undercover (1983), su récord hasta el momento, y una tapa donde salen vestidos como si los Menudo fueran los protagonistas de Miami Vice. Por momentos parece el segundo solista encubierto de Jagger, que venía de debutar con She’s the Boss (1985), e hizo enfurecer a Richards. Grumos de funk sintetizado como “Winning Ugly” y “Back to Zero”. El corte, el cover de “Harlem Shuffle”, tiene cierta dignidad. Richards pretende correr al cantante a los guitarrazos (“One Hit to the Body”, “Hold Back”, “Fight”), pero sin gracia. Discos así le hicieron escribir a Jarvis Cocker aquella línea que grabara en “Bad Cover Version” (Pulp), donde enumera cosas sin gracia como “los Stones en los 80”. Bueno, no todo, pero esto sí.

22. Bridges to Babylon (1997)

Rolling Stones

El título impresiona un poco. También, cierta secta de esnobs / posverdad que hoy pretende reivindicarlo. Muy empeñosos, pero no. Mejor, recordar el plomazo pendeviejo que resultó en su momento, con los Dust Brothers y Don Was entrando y saliendo del cuadro. Papelón: el corte “Anybody Seen My Baby” terminó siendo un plagio a k.d. lang y tuvieron que compartir crédito. “How Can I Stop”, de Keith Richards, podría ser la parte zafable del asunto: un tiramisú de Tom Waits y Al Green servido en servilleta. En su momento, cuando se lo consultó en el Suplemento Si! a don Andrés Calamaro, no dudó en defenderlo, aunque admitió que “a los Rolling Stones a veces se les queman las milanesas”.

21. Voodoo Lounge (1994)

Rolling Stones

Otro que tiene sus admiradores y en esta parte del mundo se le subió bastante el precio por ser justamente el que los trajo por primera vez en 1995. Cinco años de espera y un sonido duro y sedoso a la vez, como un Armani de callejón. Tinelli se llevó la idea del clip de “Love Is Strong” para la apertura de Videomatch de entonces y los otros cortes (“You Got Me Rocking” y “I Go Wild”) suenan burocráticos y segunda marca. Se salvan los dos climas de “Thru & Thru” y “The Worst”, baladas resacosas de una banda ya sobria.

20. A Bigger Bang (2005)

Hasta hoy, el último con material propio.  Como tiene 16 temas y dura más de una hora, Jagger salió a compararlo con Exile on Main St. Por ahí era la intención, pero grabaron dos canciones menos que en aquel, y en el medio pasaron cosas y años. Lo mejor: el cantante. Lo peor: el corte “Streets of Love” y su infumable video. Lo que zafa: un título (“Sweet NeoCon”), algo que parece un cover imaginario de The Replacements (“Let Me Down Slow”) y un blues (“Back of My Hand”) que, por resultado, adelanta la próxima dirección.

19. Steel Wheels (1989)

Rolling Stones

Este es un engaña pichanga. Sí, sirvió para que salieran de gira después de siete años. Sí, tiene “Mixed Emotions”. Sí, llamaron a The Master Musicians of Jajouka, con los que Brian Jones había grabado 20 años antes, para “Continental Drift”. Otro disco de reconciliación, que no obstante marca tensiones. Jagger muestra cómo hubiese sido otro álbum solista suyo en “Almost Hear You Sigh” y Richards hace lo mismo en “Can’t Be Seen”.

18. Undercover (1983)

Rolling Stones

Sale a flote por los hits: el pícaro “She Was Hot” y el tecno-rock sobre la Guerra Sucia, “Undercover of the Night”, del que existe una gran versión en 12 pulgadas que Zuker solía pasar en Club 69. Tampoco desdeñar el latin-disco de “Too Much Blood”, el gancho pop de “Too Tough” y algo que parece un meme de AC/DC, “It Must Be Hell”.

17. Emotional Rescue (1980)

Rolling Stones

La versión segunda marca del brillante Some Girls (1978). Todo viene de a pares: disco (“Emotional Rescue” y “Dance Pt. 1”), new wave (“She’s so Cold” y “Let Me Go”) y relleno para churros en “Indian Girl” y “All About You”, la formal despedida de Richards para su relación con Anita Pallenberg.

16. Blue & Lonesome (2016)

Rolling Stones

El último hasta la fecha resultó una sorpresa inquietante. Cuando se pensaba que los Rolling Stones iban al matadero, erigieron una Nueva Chicago con el blues que los formó de adolescentes. Curiosamente, o no tanto, es Jagger el que se pone los pantalones y la armónica, y exhibe la garganta con obscenidad. Si resisten la tentación de volver a grabar algo, podría ser un cierre de carrera muy circular y atinado.

15. The Rolling Stones No. 2 (1965)

rolling stones

Tras el impacto del primer disco, una pequeña meseta. Las composiciones propias acá incluidas (“What a Shame”, “Off the Hook”) no alcanzan a levantar el vuelo que sí tendrían sus singles de aquel año (“(I Can’t Get No) Satisfaction” y “The Last Time”, por decir algo). Priorizan el soul en sus covers (“Pain in My Heart”, “Everybody Needs Somebody to Love”, “Down Home Girl”), como quien indica y despista.

14. Black and Blue (1976)

La partida de Mick Taylor puso a los Rolling Stones en casting abierto de guitarristas. Entonces: situación de sala de ensayo, eclecticismo, rock y estupefacientes. Los funks son correctos y poco más (“Hot Stuff” y “Hey Negrita”), las rocas son de manual (“Hand of Fate” y “Crazy Mama”), y lo que descolla son las baladas: “Fool to Cry” (Prince se hubiese practicado un autofellatio por firmarla) y “Memory Motel”, con una inflexión vocal de Richards que resuena a pozo de las ánimas.

13. It's Only Rock 'n' Roll (1974)

Todas las esquirlas de Black and Blue en estado latente. El título es simpático, pero también conservador, porque se le plantan al glam reclamando el rol de auténticos decadentes. Curioso: tenían apenas 12 años de carrera, los mismos transcurridos, a la fecha, entre la discografía entera de los Arctic Monkeys. Dos temazos: el tono atorrante del reggae-rock “Luxury” y la maravillosa “Time Waits for No One”, con el fileteado santanesco de Mick Taylor en guitarra y una letra digna de Homero Manzi.

12. Between the Buttons (1967)

Después del magistral Aftermath (1966), el segundo disco de los Rolling Stones con material propio. Y, prácticamente, un orgánico homenaje a The Kinks, con su estilo más vodevil y otoñal. Copan la parada los sincopados “My Obsession” y “Connection”, la prosa sepia de “She Smiled Sweetly”, la cadencia tierna de “Backstreet Girl” y la soberbia pop de “Yesterday’s Papers”. Ojalá todos los discos de transición fueran así.

11. Goat’s Head Soup (1973)

Un verdadero patito feo de la discografía stone, que fue cobrando relevancia con el paso del tiempo. La preciosura y el impacto global de “Angie” sepultaron otros dos baladones: “Winter” y “Coming Down Again”, y más honestidad brutal por parte de Richards, que también participa del macabro “Dancing with Mr D.”. “Silver Train” y “Doo Doo Doo (Heartbreaker)” argumentan a favor de su rúbrica de fábrica.

10. Out of Our Heads (1965)

Aunque el título lo desmienta, el último disco dominado por los covers, y el segundo consecutivo donde las fuentes abrevan más en el soul que en el blues: “Hitch Hike” (Marvin Gaye), “Good Times” (Sam Cooke) y “Cry to Me” (Solomon Burke). Compensando, incluye los dos singles claves de aquel año: “(I Can’t Get No) Satisfaction” y “The Last Time”; esta última con su lado B, “Play with Fire”, una balada spoiler que da escalofríos.

9. Their Satanic Majesties Request (1967)

El disco más discutido de la banda y uno de los más interesantes. Más cerca de la ciencia ficción clase B que del Sgt. Pepper, al que supuestamente venía a parodiar (próximamente, “Por qué Sus Majestades Satánicas sería mejor que el Sargento Pimienta si no fuera porque el de los Beatles trae ‘A Day in the Life’”, por el aquí firmante, en todas las librerías del país). “She’s Rainbow” contagia con el arreglo de John Paul Jones, “In Another Land” (del bajista Bill Wyman) es Syd Barrett con apnea y “2000 Light Years from Home”, un blues espacial que podría ser lo más lejos que jamás se hayan eyectado de sus raíces.

8. The Rolling Stones (1964)

Un debut de estrépito. Los que idealizan a Brian Jones como un avatar psicodélico deberían saber que su gran contribución a los Rolling Stones está acá (ver la maestría slide de “I’m a King Bee”, entre tantos detalles) como conductor de una banda de intérpretes hormonalmente incorrectos. Bastardos blancos con gloria de rhythm & blues, nada sonaba así hasta este disco, excepto los Yardbirds. La adaptación del “I Just Wanna Make Love to You” de Willie Dixon es la madre de todas las bandas de garage-punk de los 60. La batería de Charlie Watts en “Walking the Dog” es modélica y la primera composición firmada por Jagger-Richards, “Tell Me”, le debe más a Los Panchos que a Muddy Waters.

7. Tattoo You (1981)

Después de Physycal Graffiti (Led Zeppelin, 1975), el mejor disco oficial confeccionado de sobras de sesiones previas en la historia de la música grabada. Según la modalidad de la era de vinilo, dividen en lado de rocks (A) y de lentos (B). En el primero funcionan el epidémico “Start Me Up” y la patada proto-The Replacements que es “Neighbours”. En el segundo, y mejor, “Tops” deja nudos en la garganta, “Heaven” es el mejor tema así titulado fuera del de Talking Heads y “Waiting on a Friend” (saxo de Sonny Rollins, ojota) es polémica en el VAR: se adelantan 75 años al hombre deconstruido, célibe y jugador de dominó que se predice para el 2046.

6. Aftermath (1966)

Rolling Stones

Su primavera pop y el primero 100 % con canciones propias. Viene con “Lady Jane”, “Under My Thumb” y “Out of Time”, encabezadas por esa oda a la psiquiatría doméstica que es “Mother’s Little Helper”. Brian Jones vuelve a jugar de Forrest Gump y los once minutos de “Goin’ Home” son el eslabón perdido entre Taj Mahal y Spacemen 3.

5. Some Girls (1978)

Rolling Stones

Los Rolling Stones después de los Rolling Stones. Elásticos, ágiles y pícaros, por momentos son Bugs Bunny frotándose las uñas contra el pecho mientras esperan ver pasar las nuevas olas. “Shattered” le pone groove al punk neoyorkino, “Faraway Eyes” es sainete country de primera, “Beast of Burden” casi te convence de que la misoginia puede ser un arte, “Just My Imagination (Running Away With Me”) lo mejor que hombres blancos pueden hacer con un tema de The Temptations y “Before They Make Me Run”, un salvoconducto de Keith Richards hacia el fin de sus demonios.

4. Sticky Fingers (1971)

Rolling Stones

Ingresamos en la etapa del cuarteto de oro. La decadencia nunca fue tan sofisticada y esta podría ser la versión rockera de El gran Gatsby: de la euforia de “Brown Sugar” al estado de coma acústico de “Sister Morphine”, de la orquestación crepuscular de “Moonlight Mile” al avance paranoico de “Can’t You Hear Me Knockin'”. La ternura de “Wild Horses” y el humor negro de “Dead Flowers”, otro cantar. Y la tapa de Andy Warhol, un jean tonic.

3. Let It Bleed (1969)

Rolling Stones

Junto al debut de The Stooges (la inmolación del flower power) y el tercero de Velvet Underground (la instrospección como retiro espiritual), la obra que mejor explica el repliegue de los 60. Incluye la majestuosa “Gimme Shelter”, un Aleph que resume el pico de heroína, la sensualidad latente de la indefensión, la piedad y el alerta. Hay dos rocks antológicos: “Live with Me” y “Monkey Man”. El lascivo “Midnight Rambler” sería el número cancelado de estos tiempos. “You Can’t Always Get What You Want” dice lo mismo que Let It Be de The Beatles pero mejor, y a lo Moris: conformate, decía un tigre viejo. Según un canon más contemporáneo, el #1.

2. Exile on Main St. (1972)

Rolling Stones

A los nueve años, Juanse escuchó “Sweet Virginia” en la parada del 105 en Avenida de Mayo y le pidió a los padres que le compraran “eso”. La primera vez que fue entrevistado para el Suplemento Sí! (1995), Pity Álvarez dijo que era su favorito de los Rolling Stones porque era el más “completo” (y después casi le pone Completo al mejor disco de Viejas Locas, Especial). Los Stones inventaron el hardcore country en “Turd on the Run”, el blues como un ataque al hígado en “Stop Breaking Down” y el gospel macumba en “I Just Wanna See His Face”, por hablar de los temas más oscuros. Un clásico inverosímil, como las fotos de Robert Frank en el friso de tapa.

1. Beggars Banquet (1968)

Rolling Stones

Se hacen cargo de la contrapsicodelia pintando todo de negro y blanco, hasta llegar al gris sepia que convierte a esta obra maestra en el folclore de un país paralelo, inventado, socialista.  En vinilo, abrían con dos rompehielos tremebundos: “Street Fighting Man” (su reflejo pavloviano del Mayo Francés) y “Simpathy for the Devil” (la apología malvada que subyugó a Jean Luc Godard), y cerraban con una apología de la clase trabajadora (“Salt of Earth”) y una parodia a Bob Dylan (“Jigsaw Puzzle”). En el medio, otros diamantes como la preciosa “No Expectations” y la tenebrosa “Stray Cat Blues”. Dejaron afuera a uno de los mejores simples de la historia (“Jumpin’ Jack Flash”) y, aun así, les dio el piné para facturar su obra maestra.