31/10/2016

Guns N’ Roses, rankeado de peor a mejor

Una ilusión de apetito por el incidente democrático.

Guns N' Roses

Con apenas siete discos (uno de ellos en vivo) en más de 30 años de carrera, no se puede catalogar a Guns N’ Roses como una banda prolífica. Lo cierto es que cada uno de esos álbumes disparó una considerable cantidad de temas que alimentaron radios de rock, se metieron en el inconsciente colectivo del oyente rockero y conformaron a distintas generaciones de fans. Bien distanciados entre sí por las distintas etapas y formaciones por las que pasó el grupo, cada disco es un universo particular, lleno de historias en las canciones o su mismo proceso de elaboración. Desde el primero de todos, que se grabó en menos de dos meses, hasta el último, que tardó más de diez años, los Guns nunca se acomodaron a las reglas de la industria y quizá haya que esperar otra década para que vuelvan a entrar a un estudio. Mientras, se puede repasar su legado, que resulta combustible suficiente para que sigan llenando estadios por todo el mundo, algo de lo que será testigo su público local esta semana con sus shows en Rosario y Buenos Aires.

7 - Live Era '87–'93 (1999)

Con la banda despedazada en mil partes y Axl tomando las riendas por primera vez, en noviembre de 1999 se editó el disco en vivo que quiso resumir las distintas etapas del grupo arriba de un escenario. “Grabado a través del universo entre 1987 y 1993” es la nula y ridícula información sobre dónde y cuándo fueron registradas las 22 canciones que forman este álbum doble. Sin embargo, queda claro que la mayoría son de las 92 y 93 Era, el período de la gira de presentación de los Use Your Illusion, y casi nada de los años anteriores. Esas fueron las giras donde Guns N’Roses, a paso de mamut, abusaba en vivo de coristas, vientos y aquel grupo rabioso surgido en las calles parecía perder su esencia para siempre. La perlita es un tema que nunca habían grabado oficialmente: “It’s Alright”, el cover de Black Sabbath que Axl interpretaba en el piano antes de arrancar con “November Rain”. Lejos de ser una de las canciones clásicas de Sabbath (que ni siquiera cantaba Ozzy, sino el baterista Bill Ward), fue un rescate merecido durante las giras de los Illusion. En los agradecimientos, aparece por primera vez un nombre que sería clave en la historia de Rose: Beta Lebeis, la asistente personal, manager y madre sustituta del cantante. El encargado de llevar adelante el proyecto fue Del James, histórico tour manager del grupo. En el momento de su edición, más allá de calmar el hambre de los fans, quedó como un documento viejo de un grupo que ya no existía como tal.

6 - "The Spaghetti Incident?" (1993)

Cuenta la historia que en las sesiones de grabación de Use Your Illusion, la banda hacía covers de sus artistas favoritos para relajarse. Todavía estaba Izzy en la banda, pero a la hora de dar con las versiones finales borraron sus partes para que las regrabara Gilby Clarke, su reemplazo desde 1991, en su única participación en estudio con Guns N’ Roses. La mayoría  de los temas elegidos son de grupos punk que formaban parte del ADN musical de Axl, Slash y Duff. El primer corte de difusión fue “Ain’t It Fun”, de Dead Boys, en el que Rose hace dueto con Michael Monroe, ex cantante de Hanoi Rocks, quien ya había colaborado con su saxo en un tema de Use Your Illusion. A pesar de estar en pendiente en cuanto su funcionamiento interno, el grupo aún lograba sonar agresivo en “Human Being” (New York Dolls) y “Raw Power” (The Stooges, cantada por Duff), y era gracioso escucharlo a Axl imitar el acento cockney en “Down on the Farm” (U.K. Subs). Entre esos covers rabiosos, figuraba un tema que salía de ese contexto: “Since I Don’t Have You”, originalmente grabado por el grupo de doo woop The Skyliners, y un favorito en la infancia del cantante. Para los artistas versionados fue como sacarse la lotería: que la banda más importante del momento grabara uno de sus temas era un importante cheque garantizado por regalías, y Charlie Harper de U.K. Subs confesó en su momento que estaba esperando esas liquidaciones para cambiar la camioneta de gira de su grupo. Entre los agradecimientos figuran los promotores que los contrataron en aquellos años. Si buscan bien, van a encontrar a Rock & Pop. Sí, es la productora que imaginan.

5 - Chinese Democracy (2008)

Diez años en la elaboración, unos 13 millones de dólares de presupuesto, cinco guitarristas, dos bateristas, tres productores y una paciencia infinita hizo falta para que finalmente Chinese Democracy viera la luz en noviembre de 2008. Unos 17 años habían pasado desde que Guns N’ Roses había editado por última vez un álbum de canciones originales, y en ese derrotero el único miembro original que había quedado al frente era Axl Rose. Como único dueño del nombre y destino de la banda que lo hizo famoso, debía demostrar que era capaz de armar un grupo totalmente nuevo, componer canciones y sostener la marca, y la tarea resultó titánica. Las idas y vueltas que tuvo el disco fueron interminables y ya era materia de broma en toda la industria. Con todos esos antecedentes, para conformar las expectativas el disco debía ser de esos que cambian la historia. Y no lo fue. Sin embargo, si se analiza Chinese Democracy con una mirada más simple, se trata de un gran disco. Sí es cierto que casi no quedan vestigios del sonido original de los Guns, y ahí es donde Axl queda más expuesto en que este disco se trató casi exclusivamente de su proyecto. Para los fans más condescendientes fue una evolución, para la gran mayoría, casi un grupo nuevo. Rose renovó sus credenciales de gran artista, por momentos genial, directo, traumado y con grandes canciones, y las capas de guitarras tenían una complejidad como pocas veces se había escuchado en un disco de hard rock. Los arreglos orquestales casi barrocos sumaban complejidad y las programaciones le daban la cuota de “modernidad” que tanto buscaba el vocalista. Lo que al final de cuentas quedaron son las canciones y Chinese Democracy aportó varias al listado de clásicos de Guns N’ Roses. La homónima y más emparentada con el viejo Guns, expone en su riff link directo al nervio rockero de Led Zeppelin, una suerte de secuela a “Welcome to the Jungle”; “Better” tiene una melodía única y envolvente; “Street Of Dreams” y “Madagascar” retoman el camino iniciado en “Estranged” de composiciones grandilocuentes para rotar sin parar en radios FMs amantes del AOR , y en “There Was a Time” Axl llega a unos niveles vocales que ponen la piel de gallina. Contra todos los pronósticos, el tipo se salió con la suya y no quedó mal parado. No fue poco.

4 - Use Your Illusion I (1991)

¿Qué hacer cuando una banda llega a la cima? Redoblar la apuesta. Al menos eso es lo que hacen los que prefieren arriesgar y tienen el talento suficiente para hacerlo… y ése fue el caso de Guns N’ Roses. Mientras el mundo aún devoraba como pan caliente sus dos discos previos, la banda apostó fuerte y editó otros dos discos  (¡30 temas en total!) simultáneamente, ambos con un nivel altísimo que explotaba las virtudes del grupo. La movida fue también la presentación en sociedad de dos nuevos integrantes: Dizzy Reed en teclados y Matt Sorum en batería. Ya a la segunda canción de este primer volumen, los Guns sumaban una nueva voz, la del guitarrista Izzy Stradlin en “Dust N’ Bones”, que repetía la tarea en “You Ain’t the First” y “Double Talkin’ Jive”.  Más allá, temas de dientes apretados como “Back Off Bitch” (engendrado en la primera etapa de la banda, pero recién madurado para este disco), “Right Next Door to Hell” y “Garden of Eden”; invitados estelares como Alice Cooper en “The Garden” y Michael Monroe en “Bad Obsession”, y dos de las baladas más exitosas en la carrera de Guns N’ Roses: “Don’t Cry” y “November Rain”. La primera, tan sencilla como efectiva; la segunda, una canción en la que Axl Rose da rienda suelta a su admiración a leyendas como Queen y Elton John para redondear, orquesta mediante, uno de sus temas más reconocidos con un antológico solo final a cargo de Slash. Para el cierre, “Coma” una oda de diez minutos, épica, ambiciosa, donde el grupo vuelve a subir su propia vara. A pesar de todo eso, queda apenas unos escalones por debajo de “II”.

3 - Use Your Illusion II

El primer tema del segundo volumen de Use Your Illusion es “Civil War”, el último que grabó el baterista Steven Adler como miembro de Guns N’ Roses, y que en poco tiempo se transformó en clásico. Con una letra que es una lección de historia (estadounidense), su despedida no podría haber sido mejor. A la hora de repartir los protagónicos, a la voz de Izzy Stradlin (en la muy stone “14  Years”), se suma la de Duff McKagan en la emotiva “So Fine”, dedicada a su ídolo Johnny Thunders. El clásico de Bob Dylan, “Knockin’ on Heaven’s Door”, interpretado hacía rato en casi todas sus presentaciones en vivo, terminó casi como un tema propio en su versión en estudio. Hay tres temas que se extienden en la duración habitual y muestran cómo Guns N’ Roses concretaba su búsqueda de crecer musicalmente. El primero, “Breakdown”, es un rock a medio tiempo con un piano a cargo de Axl como hilo conductor. El siguiente, “Locomotive”, es puro hard rock a ritmo crucero, y el último, “Estranged”, es otro acierto de Rose. Inspirado en su separación de Erin Everly, es una balada pomposa sin estribillo, con otra gran tarea de Slash que le valió el agradecimiento público de su compañero con la frase “thanks for the killer guitar melodies” (gracias por esas asesinas melodías de guitarra) al final de la letra. En la recta final aparece “You Could Be Mine”, un tema feroz, de dientes apretados, con Duff marcando el tiempo, Slash sacando chispas a su guitarra y el cantante echando fuego en cada verso. El tema fue parte de la banda de sonido de Terminator II y su respectivo video clip incluye un cruce final antológico con el T-800 que interpretaba Arnold Schwarzenegger.

2 - G N' R Lies (1988)

Lies se publicó en plena fiebre mundial por Guns N’ Roses. Ya famosos, con escándalos por abusos, sexo desenfrenado y vidas descarriadas, los Guns desplegaron su humor mofándose de todos esos rumores con una tapa estilo diario sensacionalista. Los primeros cuatro temas son los que formaron Live Like a Suicide, el primer EP que editó el grupo. Apenas dos canciones originales (“Reckless Life” y “Move to the City”) y dos covers, todo en falso vivo. Grabado en estudio y con sobregrabaciones de un festival de heavy metal de los 70, lo que no era nada falso era el sonido sucio, desprolijo y contundente que la banda desplegaba en sus primeras grabaciones. La segunda parte del álbum la conforman cuatro canciones acústicas que habían grabado en un descanso de gira. “Patience”,  la primera de ellas, los mantuvo en la senda del éxito global, una balada suave que patentó el silbido de Axl y los hizo sonar en las radios más impensadas. La segunda, “Used to Love Her”, siguió en la senda de la polémica: el nada metafórico estribillo (“Solía amarla pero tuve que matarla”), que no se refería a nadie en particular y era un chiste, para muchos fue un exceso de misoginia. “You’re Crazy” los mantuvo en la ruta de la versatilidad al regrabar uno de los temas más punkies de su disco debut para convertirlo es un blues acuñado en las calles del Sunset Strip. La última canción, “One in a Million”, volvió a atizar el escándalo. Con un ritmo ganchero, cualquier virtud del tema quedó sepultada al incluir en sus versos las palabras “niggers” y “faggots”, dos maneras muy despectivas para referirse a las comunidades afroamericanas y homosexuales, respectivamente. Rose esbozó explicaciones sin convencer a muchos y debió cargar con las etiquetas de racista y homofóbico por un buen rato.

1 - Appetite for Destruction (1987)

Quizás el mejor disco debut de la historia del rock’n’roll. Cinco tipos con el talento, el hambre y la química necesaria para grabar lo que terminó siendo un clásico a la altura de Back in Black de AC/DC, Led Zeppelin IV o Exile on Main Street de los Rolling Stones. La diferencia fundamental es que nunca antes un disco daba un relato tan directo y creíble sobre una vida relacionada con drogas, miserias, sexo y callejones llenos de penuria y pecados. No era imaginación o historias de terceros. Todo lo que las canciones daban cuenta fueron experiencias propias del grupo, cuyos integrantes casi dejan la vida en el intento de mantenerse en pie y lograr algo con su banda de rock. El desparpajo y frescura con el que se grabó Appetite For Destruction se siente en cada golpe de tambor, en cada rasgueo de guitarra, en cada solo, todo ello amalgamado por una voz estridente, única y llena de personalidad. Axl Rose era el frontman que el rock de ese entonces estaba necesitando. Grabado en menos de dos meses, contó con la producción justa que le dio a cada canción una vitalidad y atemporalidad que conserva el mismo impacto a casi 30 años de su edición. El mix sonoro de GNR se nutría con punk de corte Sex Pistols, el hard rock de Aerosmith, la actitud de Hanoi Rocks, la potencia de un grupo de heavy metal y el gancho de AC/DC, todo fusionado en justas medidas en este primer disco. El clásico inicio con “Welcome to the Jungle” era la introducción perfecta para un recorrida a velocidad de montaña rusa por las calles de Los Angeles, que estaba lejos de mostrar el glamour que las bandas hair metal querían vender. Para sobrevivir había que aprovecharse de chicas (“My Michelle”, “Rocket Queen”), no gastar más que en el vino más barato (“Nightrain”), cuidarse de drogas pesadas (“Mr. Brownstone”), que la paranoia no te enferme (“Out Ta Get Me”), llevar el sexo al extremo (“Anything Goes”) y soñar con llegar entero a una ciudad de ensueño (“Paradise City”). En esa misma vida había tiempo para enamorarse (“Think about You”) y dedicarle uno de los temas más reconocidos y hermosos del rock a la novia del cantante (“Sweet Child O’Mine”), la misma Erin Everly que inspiró“Estranged”. En su primer intento, los Guns dieron con uno de esos discos que la mayoría de los grupos de rock anhela lograr toda su vida.