14/07/2017

Attaque 77, rankeado de peor a mejor

Lo hicimos por vos.

Cecilia Salas

Luego de algún tiempo coqueteando con otros proyectos e integrantes, Attaque 77 cobró forma concreta a principios de 1987, mientras en la radio sonaba la publicidad de la primera visita de Ramones a la Argentina. A ese recital concurrieron todos los integrantes de la banda: Ciro y Federico Pertusi, Mariano Martinez, Danio Caffieri y Claudio Leiva. Al terminar el show, la dirección que le iban a dar a la banda estaba clarísima: ese punk callejero de All Stars gastadas que todavía no había cobrado forma en el país.

Lo que siguió fue la historia de la banda punk más masiva de la Argentina, con una proyección internacional que la llevó a recorrer el continente y pisar fuerte en Europa a fines de los 90. A fuerza de hits que cada vez contaban con mayor rotación, incontables shows en Obras Sanitarias, y la apertura de esa canilla libre de ofertas musicales que fueron y son los festivales siglo XXI, Attaque 77  le soltó la mano al nicho punk y pasó a ser parte del sonido “rock nacional”.

Al poner en orden lo mejor de la obra de una banda como esta, que nunca le tuvo miedo a pegar un volantazo cuando la situación lo ameritaba -cambió de cantante en el segundo disco y se transformó en un trío en el último, por poner ejemplos-, se puede ver que sus mejores momentos no llegaron en una ráfaga de años inspirados sino en la toma de decisiones y sus consecuentes resultados.

13. Karmagedon (2007)

Algo no andaba bien, y eso quedó plasmado en el disco y -sobre todo- en el DVD que lo acompañó. Se escuchaba a una banda apagada, desconectada, sin empatía. Karmagedon no pudo lograr lo que, como mínimo, habían conseguido los discos anteriores de la banda: dejar alguna promesa de clásico en la lista de rotación permanente de las FM. Ciro Pertusi anunció su partida de la banda luego de este álbum.

12. Estallar (2009)

Casi un año después del alejamiento de Ciro, un Attaque reformulado en formato trío -con Mariano Martínez en voces y guitarras, Luciano Scaglione en bajo y Leo De Cecco en batería- sacó el disco que quizá haya sido de los más difíciles de la banda. Sin Pertusi, no sólo tenía que sobreponerse a la partida de su carismático cantante sino también a la de su principal compositor. Estallar fue ese paso adelante tan necesario que había que dar, aun sabiendo que iban a ser observados con lupa hasta el último detalle.

11. Amateur (2002)

Como su nombre lo indica, un disco sin mucho criterio, más que exhibir lo que estaba acumulado en los cajones de la sala de ensayo mientras afuera el país estaba en llamas y meterse en un estudio de grabación era mala palabra para las disqueras. Un sonido desparejo domina los 72 minutos repartidos en 24 canciones. Los puntos más altos coinciden con el mejor momento de la banda: el material producido entre 1995 y 2000, donde están el tema que abre el disco, “Con los puños”, “Atravesando el aire” y los covers “Un día de invierno” (Palito Ortega) y “Pinini Reggae” (Sumo).

10. Nuevas versiones (2014)

Con casi 30 años encima, Attaque 77 desarrolló un proceso de reboot natural que le permitió no aburrirse de su propia obra. Este trabajo se solía hacer en vivo -cambiando para siempre la velocidad de una canción o el encargado de cantarla-, pero esta vez la variable de ajuste fue Ciro Pertusi. Con él fuera, toda la responsabilidad de las voces en vivo cayó sobre Mariano Martinez; así, hubo que acomodar un catálogo de tres décadas a la nueva realidad de la banda. Nuevas versiones cumple ese objetivo con solvencia en temas como “Gil”, “Chicos y perros” y “Ángel”, pero se mete en un pantano cuando indaga en los verdaderos clásicos de la banda (“Espadas y serpientes”).

9. Dulce Navidad (1987)

El debut discográfico de Attaque 77 inauguró un cambio de paradigma en el punk nacional. Las letras de las bandas que aparecieron después de aquel show de Ramones en 1987 no tenían mucho que ver con el cyberpunk que habían propuesto los Violadores en Fuera de sektor, o el postpunk que traía Todos Tus Muertos como principal referente de la escena underground porteña de aquella época. Ahora las bandas le hablaban a la clase obrera, la que pateaba el microcentro, que iba a la cancha o pasaba el 24 de diciembre sin pan dulce. El disco tiene un sonido pobre, las guitarras están escondidas detrás de la batería y de las voces, pero tres de las siete canciones son megaclásicos de la banda -“Hay una bomba en el colegio”, “Sola en la cancha (pasión de multitudes)” y “Caminando por el microcentro (Edda)”-, y ese es un muy buen promedio.

8. Todo está al revés (1993)

Attaque se encontraba en plena transición, cambiando de discográfica y de bajista (salía Vera, entraba Scaglione). Todo está al revés rescató algunas de las primeras composiciones de Ciro, como “Alcohol y desorden” y “Guerra en el complejo”, y una rendición a lo más profundo del under de los 80 con “Vida monótona”, de la banda Conmoción Cerebral. Las ganas de mantenerse lo más alejados posible de la sobreexposición que les dio “Hacelo por mí” años antes fueron el motivo por el cual las letras de este álbum son de lo más crudas y oscuras de la discografía de Attaque. Eso es lo que ubica al trabajo entre los favoritos de los fans más radicales de la banda.

7. Antihumano (2003)

En la era en la que los ringtones se transformaron en uno de los principales ingresos de los músicos, “Arrancacorazones” arrasó en ventas y se transformó en el segundo tema más popular de la banda, después de “Hacelo por mí”. La vida y muerte de René Favaloro llevada a un plano hollywoodense en “Western”, la historia coral de “La gente que habla sola” y “Setentistas” son los puntos más altos del disco. Los más polémicos: una letra contada desde el punto de vista de Ricardo Barreda en “Barreda’s way” y la colaboración de Gustavo Cordera en “Morbo porno” generan hoy cierta incomodidad en la escucha, que no va por el lado de la provocación sino por un cambio de época en la que estas canciones quedaron fuera de eje.  

6. Otras canciones (1998)

En Otras canciones, Attaque 77 justificó el viaje a Los Ángeles para sonar mejor que nunca, y de no tratarse de un disco de covers, seguramente estaría más alto en este ránking. En la elección de las canciones se destaca la insistencia de la banda en importar la pluma de Renato Russo de Legião Urbana (grupo del que ya  habían grabado un cover en Amén!) en la brillante “Perfección”, y un golpe de efecto letal que mantuvo a la banda en las grandes ligas del rock nacional: la versión punk de “No me arrepiento de este amor”, de Gilda. Aunque no fue el primer crossover entre punk y cumbia -ni siquiera fue el primero entre el punk y Gilda-, sí fue el que más impacto generó. Lo mejor del disco está en “Un poco de respeto (A Little Respect)” de Erasure, donde se construye un gran trabajo de guitarras en una canción cuya versión original no las tiene. Mariano Martínez encontró allí la melodía perfecta para acompañar el dramatismo de la letra.

5. Radio Insomnio (2000)

Grabado en España, el disco captura ese típico sonido punk europeo con coros salidos de una banda de borrachos en un bistró. La lírica de Ciro alcanza sus mejores momentos cuando se pone como narrador urbano en “Canción inútil”, “Cosas que suceden” o “Nuestros años felices”, y Mariano Martínez registra uno de los momentos más calientes del disco con la sensual “Vacaciones permanentes”. Ocho años después de su partida de la banda, Adrián Vera vuelve a firmar un tema de Attaque 77: “Jodie”, donde aporta una visión sencilla y minimalista que ninguna banda punk puede dejar de lado. Además, consigue lo que pocos pueden lograr con éxito: incluir la palabra “campera” en una canción de amor.

4. Ángeles caídos (1992)

El primer paso de Attaque 77 para salir de los reflectores que siguieron a sus integrantes en 1991 fue el disco en vivo Rabioso, la pesadilla recién comienza, crudo y con un pequeño pantallazo por lo más bravo de la banda. El siguiente fue Ángeles caídos, donde la calle de sus primeros trabajos (“Cuánta cerveza”, “Lo que quieras”), y las protestas y denuncias (“Chicos y perros”, “¿Cuál es el precio?”) que dominaron sus siguientes álbumes alcanzan su mejor amalgama en la carrera de la banda. La versión ramonera de “¿Por qué te vas?” inició una serie de exitosas elecciones de covers/comodines que el grupo repartió sabiamente en los discos posteriores. Influido por la película Young Guns (Christopher Cain, 1988), “Como Billy The Kid” pintó un paisaje onírico y nostálgico que Attaque retomaría varios discos más tarde.

3. Amén! (1995)

Arrancar un disco en 1995 con una frase torpe del entonces presidente debe ser uno de los grandes aciertos de Attaque 77 en su etapa más punk y combativa. Amén! es uno de los álbumes que contaron la época, curiosamente, a través de textuales con vigencia galopante: “Usted ahora me pregunta ¿de qué me estoy quejando?” (“2 de abril”); “Pago doscientos y solo gano cien” (“Degeí”); “¿Quién cuida las puertas de las fábricas?” (“Fábrica”). Ciro pasó a ser cantante y guitarrista luego de sus incómodos primeros años sosteniendo el pie del micrófono. A la hora de definir a Attaque 77, Amén! es la síntesis ideal del imaginario colectivo que existe sobre la banda: punks y desafiantes.

2. El cielo puede esperar (1990)

El disco que tiró abajo la cuarta pared del punk y se metió en la cocina de las amas de casa, en los auriculares de los oficinistas, en la tele y en todos lados. El power punk pandillero de Attaque 77 fue un soundtrack perfecto para la década que comenzaba. El disco está cargado de canciones onanistas como “Solo por placer” y “Tiempo para estar”, personajes marginales como los de “Donde las águilas se atreven” y “Espadas y Serpientes”. Por supuesto, todo el álbum está apoyado en ese hit forjado en adamantium que es “Hacelo por mí”. El primer acorde de la canción suena a Moisés dividiendo las aguas del Mar Rojo; a partir de ahí, a canción se despega del resto del disco como un efecto 3D. Juanchi Baleirón, productor del álbum, es el culpable de la inclusión de esa casi indetectable pero vital guitarra acústica (y también un teclado) que sobrevuela el tema. El cielo puede esperar siempre será el mejor lugar para comenzar a escuchar la discografía de Attaque.

1. Un día perfecto (1997)

Comienza la edad madura de la banda. Ciro ya no grita, canta. Las canciones ya no hablan de lo que pasa en la calle, casi todas las letras parten de un tono reflexivo más que de denuncia y se ubican en lo más alto e inspirado del catálogo del grupo, con “Áspero” y “Onírico” como principales ejemplos. En UDP, el cuarteto vuelca conceptos muy claros sobre las relaciones humanas adultas; el paso del tiempo es tema omnipresente en la primera mitad, explícitamente en “Cambios” y “Crecer”, y casi metafísicamente en “Piscis”. Un día perfecto es el disco que mejor envejece de Attaque, y nadie le cambiaría una sola nota.