12/05/2021

AC/DC, rankeado de peor a mejor

Es menester.

Gentileza
AC/DC

Si no se parece a AC/DC, entonces no es rock. AC/DC saca siempre el mismo disco pero con distinta tapa. Justo es decirlo: las frases hechas sobre el grupo de los hermanos Young son tan efectivas como sus riffs.

Y ante tanta homogeneidad en un estilo que es tan propio como inamovible, rankear su discografía es un trabajo que implica en muchos casos adentrarse en detalles mínimos. Casi como elegir cuál de los 101 dálmatas es el más lindo. Hecha esta salvedad (y excusa ante el descontento), aquí un ranking de todos los discos de estudio de AC/DC. Aclaraciones: 1) La edición internacional de High Voltage entra en representación de los lanzamientos anteriores del grupo que solo tuvieron tirada en Australia. 2) Recopilaciones, discos en vivo, soundtracks y demases quedan excluidas (o sea que "Who Made Who" no está contenida en este listado).

16. "Flick of the Switch" (1983)

AC/DC

Imaginate a los AC/DC aburridos & aburriendo. Bueno, eso es Flick of The Switch: un disco con tan poca onda que la portada es gris, apenas coloreada con lápiz. Como si de nada tuvieran ganas. Si en uno de sus mejores discos (oh, alerta spoiler) habían puesto blanco sobre negro, acá se quedaban en un sombreado tibio. Y de AC/DC se espera cualquier cosa menos tibieza. Se dice que Flick of The Switch iba a llamarse I Like to Rock, y menos mal que cambiaron el nombre porque si algo no parece es que en 1983 Angus y compañía hayan disfrutado del rock. Un disco tan intrascendente que Phil Rudd (baterista) se fue del grupo a mitad de la grabación y nadie se dio cuenta.

15. "Fly on the Wall" (1985)

AC/DC

Si un disco de AC/DC no menciona la palabra rock en el título de ninguna de sus canciones, hay algo raro. Esa debería ser la primera advertencia para cualquier iniciado en la discografía de los australianos un poco escoceses. Y si encima el disco es de los 80, más cuidado aún. Le pusieron delay a las baterías. Procesaron las voces y las mandaron atrás en la mezcla... No era por ahí ni de cerca, AC/DC. Suenan a una parodia de ellos mismos. Sus propios Spinal Tap (también con baterista nuevo, Simon Wright, que después iría a brillar con Dio) en una época en la que hacer hard rock y quedar como ridículos no era nada difícil. Por suerte para ellos, hubo peores.

14. "Rock or Bust" (2014)

AC/DC

Todo lo malo que puede ser un disco de AC/DC sin Malcolm Young.

12. "Black Ice" (2008)

Toda banda grande tiene uno de esos discos con rellenos. 15 canciones nuevas de AC/DC en 2008 son muchas canciones nuevas de AC/DC. Si hubiesen aplicado tijera y reducido a, ponele, 10… Black Ice hubiese corrido distinta suerte en este y todos los rankings. Pero una inflación del 33% le pega mal a cualquiera. Para el público argentino, que de inflación sabe y mucho, un máximo vital y móvil: la gira terminó por dar vida al DVD AC/DC Live at River Plate. Si estuviste ahí, sabés que lo vale.

11. "Blow Up Your Video" (1988)

El Angus que rompe la pantalla en pleno dominio de MTV como lugar de alta rotación y "Heatseeker", un hit potable, son los puntos rescatables aquí. AC/DC cerraba una década esquiva con un disco más o menos digno. Pero la dignidad y los más o menos no tienen mucho que ver con la obra de los australianos. Ni la pesadez de The Razors Edge, ni la solidez de Back in Black. La última vez que Brian Johnson escribiría las letras y la última vez que Simon Wright grabaría con ellos. Algo había que cambiar, evidentemente.

10. "For Those About to Rock" (1981)

Pregunta para les que estamos vivos: ¿Qué queda después de la muerte de un cercano? Posible respuesta: Angustia y catarsis. Ahora bien ¿qué hay después de la catarsis? Ahí viene lo más difícil. Los AC/DC se vistieron del mejor luto en 1980 para despedir (nunca llorar) a Bon Scott. Y entonces para 1981 les quedaba el vacío. “For Those About To Rock” (el tema) es una bomba (metafórica y literal); For Those About To Rock (el disco) es apenas un chispazo. Pasado ese primer tema no hay nada que lo haga memorable, excepto por el dato de que existe una edición española que salió con los colores de la portada invertidos: cañón naranja (!) sobre fondo negro.

9. "Ballbreaker" (1995)

AC/DC

A vivir que son tres notas. Para 1995, habían pasado 20 años de la salida de “TNT”. En el medio, de todo. Éxito internacional, un cantante muerto, un reemplazo a la altura, discos muy buenos, discos muy malos. Y un disco en vivo (AC/DC Live) que en pleno apogeo del CD se vendía como un santo grial para iniciados en eso de entender qué es hacer rock y nada más. Por eso, Ballbreaker era un barajar y dar de nuevo. Barajar, de todos modos, implica jugar con las mismas cartas. Y AC/DC juega con las mismas notas. Esos mismos tres acordes de “TNT” (Mi-Sol-La) se reordenan de otra manera (Malcolm tiene el algoritmo para hacer rock and roll) en “Hail Caesar”. El disco (suena a eco de The Razor’s Edge) evidenciaría el comienzo de la debacle compositiva de Young & Co. De ahora en adelante: mucha gira por el mundo y pocos discos de estudio. Ya ningún tema nuevo sobreviviría en el repertorio en vivo del grupo más allá de su gira presentación.

8. "Stiff Upper Lip" (2000)

Cada vez que AC/DC entra a una nueva década (o termina una, depende de la interpretación del 0 para cada une) algo pasa. Y generalmente es bueno. En este caso, lo bueno empieza por la portada. Un Angus estatua de bronce con el puño en alto rankea entre lo más contundente del grupo en términos visuales. La idea de que pensarse a esa altura de su carrera como un monumento los hace autoconscientes -y por ende aburridos- no aplica en este caso, porque la banda swinguea duro y parejo (“House of Jazz”) y aprieta los dientes en el track que da nombre al disco y en “Safe In New York City” (menos de un año después, la idea de sentirse seguro en Nueva York no iba a envejecer muy bien que digamos).

7. "The Razors Edge" (1990)

A una banda cuyo baterista histórico fue un flacucho de pelo largo y anteojos ahora se le sumaba un pelado musculoso con pinta de patovica de boliche de Recoleta. Y la jugada le salió perfecta a AC/DC, que peló en The Razors Edge el disco más metalero de su carrera. Ya hasta la portada tiene Judas Priest vibes. "Thunderstruck" en el comienzo es una invitación a cabecear paredes y la intensidad se sostiene en todo el disco (incluso en el arpegio inicial de “Are You Ready”). “Moneytalks”, con un shoutout para Bon Scott incluido, es otro aporte para los greatest hits del grupo. Para una banda que pocas veces dialogó con su contexto, esta vez, en años de heavy metal en alta rotación, la cosa funcionó. Y muy bien.

6. "Powerage" (1978)

Eléctricos y electrocutados. Casi todo estaba por escribirse para AC/DC en 1978. Y la forma en la que se desatan las guitarras en “Rock and Roll Damnation” no hacen otra cosa que arrasar sobre esa página en blanco. Y en este punto de la carrera de los Young debería quedar claro: son formalistas puros. Igual de formalistas que Mozart. A excepción de “Riff Raff” (esa guitarra tan electrocutada como el Angus de tapa), los temas de Powerage no se perpetuarían en el vivo del grupo post 90. Y su valor reside también ahí. En ser una suerte de deep AC/DC. Para quien quiera rock and roll más allá de la cortina de CQC, lo que importa está acá.

5. "High Voltage" (1976)

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Historia de un clan. Hermanos escoceses asentados en Australia. George (un productor dispuesto a resolver todo), Malcolm (el dueño de la forma & fórmula) y Angus (si quieren un emoji de guitarrista, es acá) junto a otros varios que contribuirían más o menos directamente según el caso. Una gaita en el primer tema como para cumplir con el linaje y después, toda una carrera a construir el propio: el linaje del rock and roll. High Voltage es el primer capítulo (y uno de los más importantes) de un manual de estilo construido con más praxis que teoría.

4. "Dirty Deeds Done Dirt Cheap" (1976)

Los extremos de AC/DC. Corriente alterna y corriente continua. Por un lado, “Dirty Deeds Done Dirt Cheap” (la canción) es AC/DC prefigurando su costado heavy metal, como si el grupo estuviera componiendo para Brian Johnson cuatro años antes (imagine usted este tema en The Razors Edge). Por el otro, “Ride On” es lo más cercano a un lento en toda la obra del grupo. ¿Bon Scott pela una nasalidad dylaniana acaso? Todo sobre una base blusera & austera. Si existiera algo así como unos AC/DC mirando al futuro (que siempre es su propio futuro y no el de la música) está acá, en su segundo disco de estudio. Y la portada… qué banda indie de los 2000 no pagaría por hacerla suya.

3. "Let There Be Rock" (1978)

AC/DC

El espacio según AC/DC. Primero en la portada, como el póster de una película de Jarmusch. La falsa perspectiva da distanciamiento social y escenario mucho más grande de los que el grupo pisaba para entonces. Y en la música: el infierno como lugar habitable. Primera vez que el grupo hace referencia al territorio de belcebú en el título de sus canciones. A partir de entonces, la autopista al y las campanas del complementarían la imaginaria satánica, con un tinte colorista (más Sus majestades satíricas que Sus majestades satánicas) y no tanto como una adoración ocultista (para esos casos ver Black Sabbath y posteriores). Let There Be Rock. Es menester.

2. "Highway to Hell" (1979)

AC/DC

En 1979, todo lo que merodeaba al rock pero no era rock per se, era un gol. Joy Division, Michael Jackson, Talking Heads, Pink Floyd, The Clash... y ahí estaban los AC/DC llevando la contra. No por oposición sino por permanencia. Highway to Hell es el mejor ejemplo de que no todo lo que termina termina mal. Es el fin del principio para el grupo. El último disco con Bon Scott. Y no tiene desperdicio. El tema que le da nombre, el bajo con groove áspero en "Love Hungry Man" y el eco a la voz en "If You Want Blood (You've Got It)" como verdadero adiós. Es delay lo que sangra.

1. "Back in Black" (1980)

AC/DC

Puede haber enrocke entre puesto #1 y puesto #2. Pero si por algo se impone Back in Black es por ser el ejercicio de resiliencia más grande que haya demostrado una banda de rock en toda la historia. ¿Se muere el cantante en el momento del despegue definitivo y para sobreponerte a ello sacás uno de los discos de rock más exitosos (y sólidos) de todos los tiempos? Bueno, solo AC/DC. Y lo que es mejor, sin ningún tipo de solemnidad. Si antes iban por la autopista al infierno, ahora los reciben las campanas del ídem. Y entra la voz de Brian Johnson como un revoltijo de tripas. El paso del rock and roll al hard rock para AC/DC se explica ahí, en el cambio de voces. Detrás, las guitarras de Angus y Malcolm: esos hermanos que nunca se pelean para que jamás los devoren los de afuera.