04/02/2019

Super Bowl: así fue el show de medio tiempo con Maroon 5, Big Boi y Travis Scott

¿Tanto lío para esto?

“Fue el Maroon 5 de los Super Bowls”, dijo medio mundo en Twitter, y no sin cierta razón. La edición 2019 del partido de fútbol americano más importante del mundo, que se llevó a cabo en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, presentó un show de medio tiempo a la altura de su calidad deportiva: insípido, sin sorpresas y apostando a lo seguro.

En lo que al juego en sí respecta, New England Patriots (a.k.a. Los Patriotas de Nueva Inglaterra) le ganó 10-3 a Los Angeles Rams (castellanizable como Los Carneros de Los Ángeles), en un partido poco entretenido. Ambos equipos jugaron sin buscar el ataque, y la primera -y única- anotación llegó recién en el último cuarto.

La elección del artista para el halftime show había tenido sus complicaciones, debido a una polémica que envuelve a la NFL desde 2016. En aquel momento, el jugador de los San Francisco 49ers Colin Kaepernick se arrodilló durante un partido mientras sonaba el himno estadounidense, a modo de protesta y como parte de los reclamos #BlackLivesMatter de la comunidad afroamericana. Después de ese hecho, Kaepernick se convirtió en “agente libre”, sin conseguir un nuevo equipo desde entonces.

Tanto Rihanna como Pink recibieron el ofrecimiento para participar del espectáculo de medio tiempo y lo rechazaron, en apoyo al jugador cesanteado. Maroon 5 sí aceptó, junto a los raperos Big Boi y Travis Scott; Roger Waters y Jay-Z, entre otros, intentaron convencer a sus colegas de que no participen del evento (o que, al menos, repitan el gesto de arrodillarse), aunque sin éxito.

Luego de que los Patriots se fueran al descanso ganando 3-0, la producción del evento armó en minutos un gran escenario en forma de “M”. A modo de inicio de un set de casi 14 minutos, Adam Levine cantó “Girls Like You” aunque sin la presencia de Cardi B, quien también se rehusó a participar del evento.

Una breve introducción animada, con un fragmento del capítulo del Super Bowl de Bob Esponja, abrió paso a Scott, que rapeó “Sicko Mode” y terminó acostado sobre su público. Maroon 5 sumó luego a un coro de gospel y Big Boi, que entró al escenario en un Cadillac, participó de una versión fugaz de “The Way You Move”. Levine cerró el show con “Moves Like Jagger”, mostrando su torso desnudo a modo de último recurso.

La repercusión del minirrecital fue, en general, negativa. La crítica del New York Times, por ejemplo, catalogó a la performance de “plana”, y “digna de algo peor que la burla: un encogimiento de hombros”, mientras que Consequence of Sound la calificó de “tan trágica como el tatuaje en la panza de Adam Levine”. Ouch.

Quizás, con la polémica que había en juego, una presentación sencilla y sin estridencias era la mejor opción posible: una forma de salir del paso elegantemente.