12/03/2018

Una monja murió durante un juicio contra Katy Perry

Había testigos.

Rony Alwin / Gentileza
Katy Perry

Un litigio por la venta de un convento californiano a manos de Katy Perry se cobró una víctima: una monja de 89 años.

Catherine Rose Holzman sufrió un colapso el viernes pasado en el edificio de la corte del condado de Los Ángeles, mientras asistía a una serie de procedimientos que forman parte del trámite judicial iniciado para que el predio de tres hectáreas de la orden de las Hermanas del Sagrado Corazón de María no pase a manos de la cantante que se presentó anoche en Buenos Aires.

“A Katy Perry… le pedimos que por favor pare. Esto no le está haciendo bien a nadie y está lastimando a mucha gente”, le había dicho la monja al canal local de la cadena Fox antes de entrar a la sala acompañada de otra religiosa, Rita Callahan.

En representación de la orden católica, Holzman y Callanan afirmaron que tenían todo acordado para vender el convento a la empresaria Dana Hollister, quien estaba dispuesta a pagar U$S 15 millones de dólares para restaurar la propiedad y convertirla en un hotel boutique. Sin embargo, la justicia de Los Ángeles la encontró culpable de malversación y administración fraudulenta, lo que allanó el camino a Katy Perry para que se haga con el terreno.

Fieles a sus creencias (?), las monjas apelaban además de la Justicia californiana a un poder superior: el Papa. “Tenemos un acuerdo con Roma. Está por escrito y dice que si hay alguna disputa, deberá resolverse en Roma”, comentó Callahan, alegando que el convento no pertenecía a la arquidiócesis de Los Ángeles sino al Vaticano. Francisco, que el año pasado impidió la venta del Luna Park, aún no se expresó sobre este nuevo conflicto inmobiliario.

Aunque aún no se sabe qué planea hacer Katy Perry en caso de quedarse con el convento, su pasado religioso puede dar una pista. Hija de pastores de la iglesia pentecostal, la cantante nacida como Katheryne Elizabeth Hudson fue a colegios religiosos y dio sus primeros pasos como cantante en las parroquias a las que eran asignados sus padres antes de asentarse definitivamente en Santa Bárbara, California.