29/11/2018

Richard Ashcroft quiere revivir su litigio con los Rolling Stones

Un conflicto sinfónico con resolución agridulce.

Richard Ashcroft / Facebook
Richard Ashcroft

Aunque publicó el flamante Natural Rebel hace poco más de un mes, Richard Ashcroft tiene todavía una deuda pendiente con el pasado. En una entrevista con el sitio Consequence of Sound, el exlíder de The Verve manifestó que, a partir de los cambios en la industria de la música, quiere revivir su pleito judicial con The Rolling Stones por los derechos de la canción “Bitter Sweet Symphony”.

La canción, incluida en Urban Hymns, el disco que The Verve publicó en 1997, incluye un sample de una versión de “The Last Time” hecha por la Andrew Loog Oldham’s Orchestra. ABKCO, la organización creada por el exmanager stone Allen Klein y dueña de los derechos de catálogo del grupo, demandó a Ashcroft y compañía alegando que se habían excedido en el uso de la toma de audio. Como consecuencia, la canción pasó a tener créditos compositivos a nombre de Mick Jagger y Keith Richards, mientras que Richard Ashcroft sólo recibió mil dólares a cambio.

De hecho, cuando la canción recibió una nominación a los premios Emmy… figuró a nombre de The Rolling Stones.

21 años después, la herida parece no haber cerrado para el músico. “Voy a ir por esa plata. Alguien me robó Dios sabe cuántos millones de dólares en 1997, y todavía los tiene. No me importa de dónde venís, este es un tema serio”, declaró el cantante. Luego se  concentró en Klein, que falleció en 2009: “Antes, la gente podía intimidar a otra gente siendo un mafioso en la industria de la música. Lamentablemente, ahora vivimos en un mundo lleno de gangsters, así que no le tengo miedo a nada. Me causa gracia cuando escucho esas historias sobre los grandes managers de los 70 y cosas así. Esos tipos no durarían ni cinco minutos hoy en día”.

Ashcroft asegura que en la web de ABKCO ni siquiera figura su canción porque “están avergonzados de lo que pasó” y definió a la firma como “el legado de un tipo que venía de otra era, que de alguna manera se las arregló para robar el 50 por ciento de una de las más grandes canciones de todos los tiempos a su autor y salirse con la suya por 20 años”.

En su momento, el conflicto había generado un cruce artillería entre The Verve y Sus Majestades Satánicas. Keith Richards llegó a decir “es un tema entre abogados. Si ellos pueden escribir una canción mejor, se pueden quedar con la plata”; en respuesta, Ashcroft solía presentar a “Bitter Sweet Symphony” como “la mejor canción que compusieron los Rolling Stones en los últimos 20 años”. Un pequeño detalle a tener en cuenta: ese mismo año, Jagger y compañía habían tenido que ceder ellos mismos derechos de autor después de que se demostrase que el estribillo de “Anybody Seen My Baby?” era igual al de “Constant Graving”, de la canadiense k.d. lang.

Después de definir a los Rolling Stones como “los dueños de un camión gigante que ni siquiera son capaces de girar el volante para no pisar a un insecto”, Ashcroft explicó de manera enigmática por qué decidió volver sobre un caso que se entendía cerrado, al menos en términos judiciales. “Básicamente, algo pasó hace unas semanas y dije ‘OK, entiendo qué es necesario ahora. Me di cuenta qué fue lo que pasó en 1997 y lo filtré hasta su esencia más cruda: un gángster robó el 50 por ciento de algo que a la fecha debe valer al menos 100 millones de dólares. Así que, ya saben, nunca voy a perdonar eso”.

También señaló que “Money Money”, la canción que cierra Natural Rebel (y cuyo final sólo repite “Quiero mi dinero”), estuvo parcialmente inspirada por este asunto y dirigida a los ejecutivos de ABKCO. “Súbanse a sus hermosos autos que mi canción probablemente les compró, y en el camino de regreso tras ver a su gurú de yoga (sic), escuchen el final de ese disco y piensen en robarle 50 millones a un tipo que todavía sigue vivo”, agregó.