15/07/2018

Pussy Riot se adjudicó la invasión de cancha en Francia-Croacia

Final del Mundial accidentada.

TV Pública / Captura de TV
Pussy Riot

El colectivo punk ruso Pussy Riot se responsabilizó por la irrupción de cuatro personas en el campo de juego durante la final del Mundial, según informó la agencia de noticias AP.

A los 51 minutos del partido entre Francia y Croacia, las imágenes de la televisación oficial mostraron cómo un grupo de jóvenes que vestían prendas formales entraron a la cancha e intentaban acercarse a los jugadores del país báltico.

Aunque la transmisión rápidamente comenzó a emitir repeticiones de jugadas anteriores, distintas fotografías difundidas por medios internacionales mostraron que se trataba de mujeres y no de personajes a esta altura “tradicionales” en este tipo de eventos, como Jimmy Jump.

Apenas unos minutos después de los hechos, un comunicado oficial del grupo explicaba las razones de la “performance”. “Hoy se cumplen 11 años de la muerte del gran poeta ruso Dmitry Prigov”, comienza el texto. “Prigov creó una imagen de la policía como mensajera de una idea de nación celestial en la cultura rusa”. Según las Pussy Riot, la final del Mundial sirve como recordatorio de que “una policía celestial es posible en la Gran Rusia del futuro”.

Sobre el final del comunicado, reclaman que:

1. Liberen a todos los presos políticos.
2. Nadie sea encarcelado por su apariencia.
3. No haya más arrestos ilegales en las manifestaciones.
4. Se permite la competencia política en el país.
5. No se fabriquen acusaciones criminales y no se mantenga a la gente en la cárcel sin razones.
6. La policía terrenal se convierta en policía celestial.

Fundada en 2011 y con un número variable de integrantes, la banda tiene una larga historia de activismo en Rusia impulsando posturas feministas, antirreligiosas, de oposición a la gestión del presidente Vladimir Putin y en apoyo a la comunidad LGBT, históricamente reprimida en ese país.

En 2012, tres integrantes de Pussy Riot fueron condenadas a prisión tras organizar un show sin autorización en una iglesia de Moscú, lo que generó gran repercusión en la opinión pública internacional. Esa acción llevó a Putin a impulsar una ley que prohibe “insultar” las posturas religiosas de terceros.

Dos años después, el colectivo intentó presentarse en varias oportunidades cerca de los estadios de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, en 2014. Varias de sus miembros denunciaron en haber sufrido amenazas y golpes por su participación en el grupo, por lo que incluso llegaron a iniciar una demanda ante la Corte Europea de Derechos Humanos.