08/10/2018

Los sobrevivientes de Nirvana se reunieron en el festival de Foo Fighters

Ahí estaban y nos entretuvieron.

Diego Miranda
Nirvana

En la noche del sábado se terminaron todas las especulaciones: después del set de 18 canciones de Foo Fighters en la segunda edición de su festival CalJam, Dave Grohl se sentó en la batería, Krist Novoselic se calzó el bajo y junto a Pat Smear, Joan Jett y John McCauley se despacharon con seis canciones de Nirvana.

“Vamos a retroceder en el tiempo y tocar la primera canción de nuestro primer álbum. Después veremos que pasa”, anunció Grohl antes de una furiosa “This Is a Call”. Era el final del set de Foo Fighters, que repasaron todos sus singles en el orden inverso al cronológico. Por los escenarios montados en San Bernardino, California, ya habían pasado Iggy Pop -que tuvo su propia reunión con la banda que había grabado Post Pop Depression: Josh Homme, Dean Fertita y Matt Helders-, Tenacious D y Garbage. El día anterior, Billy Idol y Bridget Everett habían puesto en marcha el encuentro.

Cuando faltaban 20 minutos para la medianoche, Foo Fighters se retiró del escenario y en las pantallas se proyectaron imágenes en vivo del backstage: Grohl, Smear y Novoselic miraban a cámara y gesticulaban. La tan anticipada “reunión de Nirvana” estaba a punto de suceder; tan sólo faltaba saber quién iba a ocupar el lugar de Kurt Cobain.

El encargado de las voces en los tres primeros temas fue el cantante de Deer Tick, John McCauley, quien forzó su garganta para darle la fuerza que necesitan canciones de la talla de “Serve the Servants”, “Scentless Apprentice” e “In Bloom”. El pogo que esto hubiera causado en Buenos Aires fue reemplazado, como era de esperarse, por un océano de celulares capturando las imágenes en video.

Después fue el turno de Joan Jett, quien teloneara a Foo Fighters en su primera visita a la Argentina, en 2012. “Quiero que le den la bienvenida a la mejor fucking rocanrolera que tenemos”, exclamó Grohl a modo de presentación. La química arriba del escenario fue notable, y se los podía ver intercambiando sonrisas cómplices y guiños. El redoble furioso de “Breed” dio comienzo a la segunda parte de esta suerte de homenaje al músico más emblemático de la Generación X.

Y enseguida, el riff que hizo explotar la escena musical de la década del 90 logró un tímido pogo de un público que en su mayoría nunca había disfrutado de “Smells Like Teen Spirit” en vivo. “Muchas gracias por todo, son lo máximo. Quiero que hagan ruido por alguien. Quiero que hagan ruido por Kurt Cobain”, fueron las únicas palabras de Novoselic antes de la última canción. Y ahí fue cuando le cedió el bajo a Brody Dalle, de The Distillers, se puso el acordeón al hombro y comenzó a sonar “All Apologies”.

“Gracias CalJam, nos vemos el año que viene. Esto estuvo buenísimo”, dijo al micrófono Grohl antes de que se prendieran las luces que invitan a despedirse. El cierre del Cal Jam fue redondo y emotivo, y colmó las expectativas de aquellos fanáticos de Nirvana que esperaban una buena dosis de nostalgia grunge.