01/04/2019

La Provincia de Buenos Aires quiere registrar DNI, foto y dirección de quienes asistan a un recital

De 2019 a 1984.

Festival Nuestro / Gentileza
registro

No pasaron ni 24 horas desde el final de Lollapalooza Argentina 2019, pero ya es posible suponer que la próxima edición no será igual: un decreto publicado hoy lunes en el Boletín Oficial de la Provincia de Buenos Aires anuncia la creación de un registro en el que los productores de los shows y festivales masivos deberán ingresar los datos personales de todos los asistentes.

La norma, firmada por el ministro de Seguridad provincial Cristian Ritondo, explica que los organizadores deberán pedirle a cada fan su nombre, número de documento, género y domicilio, así como una fotografía. Con esta información, se deberá crear una “credencial identificatoria” (que, por lo que se desprende del texto, podría ser equivalente a la pulsera de acceso a los grandes festivales) y archivar esa información en una base de datos.

Luego, al momento en que cada persona intente cruzar los molinetes de acceso al evento, se deberá cotejar la información de la “credencial” con distintas fuentes de información (registros de antecedentes penales o listados ad hoc) para validar si se aplicó el derecho de admisión. Los datos personales deberán ser guardados en el registro, denominado Recoem, por no menos de 60 días.

Si bien parece estar apuntado a los partidos de fútbol que se jueguen en el ámbito de la Provincia -con menciones a la Ley Nacional del Deporte y designando a la Aprevide como órgano de aplicación-, el decreto habla de “espectáculos musicales, artísticos y de entretenimiento en general”, sin especificar que se aplique exclusivamente a eventos deportivos.

El texto del decreto (Boletín Oficial de la Provincia de Buenos Aires)

Las únicas excepciones a la norma son los recitales para menos de 5000 personas y los que cuenten con entrada gratuita (que, salvo muy pocos casos, son organizados por el propio Gobierno de la Provincia, como el ciclo AcercArte). Sí entrarían en la lista tanto el Lolla como Rock en Baradero, el Festival Nuestro o los shows que se realicen en Tecnópolis y el DirecTV Arena, por citar algunos ejemplos.

De aplicarse la medida, la primera consecuencia sería un aumento en el valor de las entradas, ya que los costos de producción de las credenciales identificatorias y el mantenimiento de las bases de datos correrán por cuenta de los organizadores. A su vez, la exigencia de un carnet físico impediría cualquier avance en la implementación de los e-tickets, hasta hoy la gran esperanza de los espectadores para evitar las colas en los puntos de retiro de entradas y eliminar los service charge.

Fuera de lo económico, el conflicto es evidente: cuesta entender la necesidad -o, incluso, la legalidad- de que el Estado provincial y empresas privadas recolecten datos sensibles como una foto, el documento de identidad o la dirección de miles de personas solo para permitirles acceder a un producto cultural. La experiencia del sistema AFA Plus, que buscó registrar a todos los hinchas argentinos pero que murió antes de nacer, permite ilusionarse con que esta trasnochada decisión nunca llegue a ver la luz.