27/08/2021

Kanye West invitó a Marilyn Manson y DaBaby a la fiesta de escucha de nuevo disco

Odio ser bipolar, es fabuloso.

Captura de video
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El proceso del lanzamiento de Donda, el nuevo disco de Kanye West, está tomando caminos cada vez más complejos. En la tercera fiesta de escucha, eventos en estadios en los que el rapero y empresario le da play a las canciones del álbum frente al público, invitó a Marilyn Manson, DaBaby y a quién parecía emular a su ¿ex? esposa Kim Kardashian. En el centro del estadio Soldier Field de Chicago, el artista construyó una réplica de la casa de su infancia como si fuese una iglesia y allí, entre invitados que no hicieron más que acompañarlo, montó el espectáculo más imponente para anticipar el álbum. Que, por otra parte, sigue sin fecha clara de salida tras varias postergaciones. 

Sin embargo, lo musical queda de lado ante el carácter de los invitados y la forma en la que aparecieron. Marilyn Manson -que se presentó con el maquillaje que usaba en 2001- fue acusado por numerosas mujeres de abuso sexual. Evan Rachel Wood, por ejemplo, narró los tormentos causados por el cantante desde que ella era adolescente. “Abusó horriblemente de mí durante años”, dijo la actriz. “Me lavó el cerebro y me manipuló para someterme. Estoy aquí para exponer a este hombre peligroso y llamar la atención sobre las muchas industrias que le han permitido hacerlo, antes de que arruine más vidas”. 

DaBaby, por su lado, está en el ojo de la tormenta de la industria musical desde sus comentarios en el Festival Rolling Loud de Miami. Allí, entre tema y tema, el rapero tuvo comentarios homofóbicos, agrediendo a la comunidad LGBTIQ y a los portadores de vih. A partir de eso, fue dado de baja de muchos festivales, colegas que habían colaborado con él se despegaron y tantos otros le salieron al cruce. En la fiesta de escucha de Kanye West, en una de las canciones que ya se habían oído y en la que participa Jay Z, DaBaby aporta unos versos donde afirma que lo cancelaron: "Dije solo una cosa que no les gustó y me tiraron al tacho como basura".

En este contexto, puede que Kanye West esté intentando construir una narración que avance con el paso de las fiestas de escucha. La primera, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, lo ubicó solo en el centro del estadio, con la cara tapada, caminando por allí. La segunda, en el mismo lugar, comenzó con una transmisión como previa desde una habitación despojada de lujos en la que se dijo que el rapero y productor vivió para terminar el disco; durante la escucha, estuvo en el centro del estadio, también con la cara tapada, pero haciendo ejercicios como si estuviese encerrado en un solo espacio. Eso, hasta completarse la noche con la iluminación y una ascensión hacia el cielo. Literalmente. 

Sin embargo, esta última fiesta fue más allá. De nuevo en su Chicago natal, Kanye West construyó una réplica de la casa en la que creció y desde allí, sentado en la escalera del frente, dio play a las canciones. Allí fue donde aparecieron tanto Manson como DaBaby, con la casa cercada y con lo que emulaban ser incidentes de gente que quería entrar. El disco avanzó, en el momento más alto de la noche ingresó una chica en un vestido de novia Balenciaga y simuló ser Kim Kardashian. Para el final, en la última canción, West se mostró sentado en una habitación que también se asemejaba a esa que montó en Atlanta. Primero el colchón, luego las paredes y finalmente él, todo se prendió fuego. Mientras tanto, la canción repetía como mantra: “Finalmente soy libre”.