05/11/2017

“Hacer videoclips me da confianza”: 12 frases de Michel Gondry en Buenos Aires

Gracias por la magia.

Usina del Arte / Gentileza
Michel Gondry

Para quienes crecieron mirando MTV, MuchMusic y The Box, Michel Gondry es -junto a Spike Jonze- uno de esos pocos tipos que no necesitaron colgarse una guitarra para convertirse en ídolos. El director francés, creador de videoclips icónicos y responsable de películas como Eterno resplandor de una mente sin recuerdosBe Kind Rewind, pasó por Buenos Aires para inaugurar “Usina de películas amateurs”, una instalación participativa que funcionará hasta diciembre y permite que cualquier persona pueda filmar en un set profesional siguiendo sus indicaciones.

En el marco de La Noche de los Museos, Gondry brindó una charla de una hora y media en la que explicó su método de trabajo y contó detalles del proceso de realización de sus obras. A continuación, un extracto de lo mejor de la conferencia, con algunos de sus mejores videoclips como acompañantes de lujo de sus frases.

Sobre sus inicios

No sé si había algo en mi infancia que me haya marcado para convertirme en realizador; fue más un interés que tenía en la mecánica, en la técnica, en ver cómo funcionaban las cosas. Tenía un gran interés en entender eso para luego replicarlo. En ese proceso fue que me empezó a gustar la animación cada vez más, eso fue lo que empecé a hacer cuando me compré mi primera cámara.

Estaba fascinado con el hecho de que si cambiás una imagen lo suficientemente rápido, lo que uno ve deja de ser una imagen fija para convertirse en una imagen en movimiento. Científicamente, el mínimo para que eso suceda son 16 cuadros por segundo. Así es como los primeros films fueron rodados. Eso siempre me fascinó: hacía un dibujo, y luego otro, y luego otro, y después todo cobraba una nueva dimensión. Me gusta crear experimentos así, en el que estés ciego, en el que no puedas ver el resultado hasta el final.

Dirigir videoclips

Ser director de videoclips para mí fue perfecto desde toda lógica, porque siempre estuve interesado en la pintura y formé una banda de punk rock en la escuela de arte. Luego compré una cámara, porque me atraía lo audiovisual, así que todas las inquietudes se unieron cuando filmé un video con dibujos míos para ellos.

Mi consejo para ser un director de videoclips es que hagan un video gratis para la banda de sus amigos. Con suerte, esa banda se va a hacer famosa y va a propulsar el éxito de su propia carrera.

¿Mi video favorito? Probablemente “Around the World”, de Daft Punk.

Hacer videoclips es muy bueno, te da confianza. El proceso de hacer una película puede ser un choque con la realidad muy duro, por las críticas o los resultados de taquilla. Cuando terminé mi primer largometraje estaba algo triste y filmé dos videos, el del tren de los Chemical Brothers y “Fell in Love with a Girl”, de los White Stripes. Mientras los filmaba pensaba, “esto va a ser un desastre”, pero el resultado fue muy bueno. Como decía, me dio confianza y me ayudó a alejarme de la presión de la crítica.

Björk es una de las artistas que más ideas me da para trabajar. Otros, como los White Stripes, me dan libertad para crear. Para el video de “Bachelorette”, ella quería contar un raconto de su vida, en una serie de clips que comenzó con “Human Behaviour”. La historia era una especie de espiral: arranca cuando ella va de la naturaleza a la ciudad, conoce un productor, arma una obra sobre lo que le acaba de pasar, y dentro de la obra está la obra, en un reflejo hasta el infinito.

Hay muchos elementos que juegan a la hora de decidir si voy a trabajar o no un videoclip. El presupuesto no me frena, no necesito grandes presupuestos. Tiene más que ver con la inspiración, con lo que me genere la canción, si me gusta el artista, y el timing: si estoy con mucho trabajo y quieren filmar enseguida, es difícil. Nunca se sabe, todo puede suceder.

Sobre sus películas

Spike Jonze me presentó al guionista Charlie Kaufman. Spike estaba haciendo “¿Quieres ser John Malkovich?” y yo buscaba un guión para filmar. Llegué a un punto en el que pensé que los libros siempre son aburridos y que la tarea del director es hacerlos interesantes… hasta que un día en Hollywood, en un local que vende guiones de películas famosas, compré una copia del de “Taxi Driver”, y era como leer una gran novela. Ahí entendí que era posible tener una buena pieza para filmar. Cuando Spike me dejó leer el guión de “John Malkovich”, vi que era algo muy inteligente y divertido, así que quise trabajar con él.

Sobre "Eterno resplandor..."

Tengo un amigo que es artista contemporáneo y vive en Bruselas. Un día en una cena me contó que tenía un proyecto de mandarle cartas a gente que conocía con la frase “Fuiste eliminado de la memoria de X persona, por favor no trates de contactarlo de vuelta”. Me pareció una idea genial, y decidí hacer una película en base a eso. Nos sentamos un día, escribimos un storyline de dos o tres páginas sobre la historia de una chica que decide “borrar” a su novio, y buscamos a diferentes personas para que escriban el guión. Había uno que quería producirlo pero como un thriller, pero yo quería que el sistema de ciencia ficción sirviera para contar una comedia romántica. Se lo conté a Charlie y decidió trabajarlo.

Cuando tenés actores que vienen de distintos trasfondos, tenés que trabajar para unirlos en un mismo espacio, que es la película. Cada actor es diferente, y cada uno requiere una forma de comunicarse con ellos es distinta. Para esta película, hablaba con Jim Carrey y con Kate Winslet por separado. A Kate le decía “esto es una comedia, jugate, sé demasiado expresiva, probá lo que quieras, no seas tímida”, y cuando hablaba con Jim le decía: “esto es algo muy dramático y serio, no es para nada una comedia, así que no hagas nada gracioso”. Después, cuando los ponía juntos, estaba cada uno en la suya.

Sobre su visión del cine

Para mí, la edición es tal vez la parte más imporante del proceso de hacer un film: es una reescritura completa, tan compleja como escribir el guión en sí. Muchas veces trabajo con editoras mujeres; no me gusta generalizar, pero es bueno tener un punto de vista desde el sexo opuesto, porque siento que me enriquece su complejidad.

Uno podría pensar que hacer cine es como hacer terapia pero no, es al revés. Lo bueno es que si te pasan cosas de mierda en la vida podés usarlas como un buen material para una película; es una buena forma de usar el dolor para algo.