06/10/2019

Ginger Baker, baterista de Cream y Blind Faith, murió a los 80 años

Adiós al músico sentado en la cima del mundo.

Zoran Veselinovic / Flickr
Ginger Baker

Ginger Baker, quien fuera baterista de Cream y Blind Faith, murió hoy a los 80 años en el hospital en el que se encontraba internado desde hacía una semana. El músico es reconocido como una de las leyendas de su instrumento y en 1993 había sido incorporado al Salón de la Fama del Rock and Roll como parte del trío liderado por Eric Clapton.

La noticia de la muerte de Baker se dio a conocer a través de su cuenta de Twitter. "Estamos muy tristes de decir que Ginger falleció en paz en el hospital esta mañana. Gracias a todos por sus palabras amables durante las últimas semanas", dice el escueto mensaje. Las causas de la muerte no fueron reveladas hasta el momento, aunque el músico sufría de obstrucción en los pulmones y dolores de espalda crónicos, y había tenido que ser operado a corazón abierto en 2016.

Peter Edward "Ginger" Baker nació el 19 de agosto de 1939 en Lewisham, un municipio del sudeste de Londres atravesado por el meridiano de Greenwich. Su padre murió en la Segunda Guerra Mundial, aunque él recordaba con excitación los bombardeos nazis a la capital inglesa. Como un modo de aquietar su hiperactividad, le pusieron en las manos una batería a los 15 años y tomó clases con el jazzero Phil Seamen. En The Graham Bond Organisation compartió por primera vez la base rítmica con Jack Bruce, con quien luego tocaría en Cream.

El trío liderado por Eric Clapton se formó en 1966 y publicó cuatro álbumes (Fresh Cream, Disraeli Gears, Wheels of Fire y Goodbye) en un período de dos años. Ginger Baker continuó al lado del guitarrista en el supergrupo Blind Faith, que completaban el tecladista Steve Winwood (Traffic) y el bajista Ric Grech (Family), con el que sólo editaron un disco epónimo. El batero formó su propia banda, Air Force, y grabó 18 trabajos solistas a lo largo de su carrera, además de otros tres junto a la leyenda del afrobeat Fela Kuti.

La adicción de Ginger Baker a la heroína fue tan fuerte que intentó abandonarla 29 veces y recién tuvo éxito al irse a vivir a un pueblito italiano donde cultivaba aceitunas. Tuvo tres hijos -uno de ellos, Kofi, es percusionista y lo detestaba-, una vida alocada que lo llevó a radicarse en Sudáfrica, Jamaica y Hawai, y un talento como baterista que hizo que se lo considere una suerte de pionero del heavy metal. Un género que él odiaba, claro, como a casi todo el rock.

"Cuando estamos tocando, esa es la parte buena, y después ya no es tan bueno", dijo alguna vez sobre su labor. Durante breves períodos fue parte de Hawkwind y hasta de Public Image Ltd. En 2005 volvió a tocar con Cream, aunque viejos pleitos con Jack Bruce hicieron que la reunión no durara demasiado. Cuatro años más tarde, el baterista publicó su autobiografía Hellraiser. En 2013 se estrenó en Gran Bretaña el documental Beware Mr. Baker.