23/02/2016

El INAMU recuperó el catálogo del sello Music Hall

"De Ushuaia a La Quiaca" y "La grasa de las capitales", algunos de los 1500 discos que podrán volver a las bateas.

Durante varias décadas, el sello Music Hall fue un emblema de la música argentina. Por su catálogo pasaron enormes luminarias del tango, como Astor Piazzolla, Aníbal Troilo y Leopoldo Federico, como también a varias figuras de la música de raíz de la región como lo fueron Eduardo Falú, Hugo Díaz o los chilenos Los Jaivas. Con el rock argentino devenido en fenómeno contracultural de masas, Music Hall se convirtió en una discográfica clave para el género, responsable de la edición de los siete volúmenes de Pappo’s Blues, el álbum de Porsuigieco, la discografía entera de Billy Bond y La Pesada, y los primeros álbumes de Serú Girán. Pero todo lo que sube, tiene que bajar: Sicamericana, la empresa detrás del sello, quebró en 1993 cuando se estandarizó el CD como formato. El catálogo entró en un laberinto judicial del que parecía que jamás podría salir. Al menos hasta ayer.

Esta semana, el Instituto Nacional de la Música (INAMU) no sólo adquirió el catálogo completo de Sicamericana (con sus tres sellos: Music Hall, Sazam y TK), sino que además le transfirió la propiedad y los derechos intelectuales de esas obras a los músicos que las crearon. De esta manera, más de 1500 títulos volverán a las manos de los propios artistas, que tendrán absoluto control sobre el material para reeditarlo en cualquier formato disponible, no sólo físico, sino también digital. “Que esta situación haya cambiado y que esos masters vuelvan a sus legítimos dueños, que son los músicos, me gustaría que también siente un precedente para que esto también ocurra con otros sellos que tienen retenido el material de grandes artistas”, señaló el periodista Alfredo Rosso, responsable de varias ediciones del sello.

Según especificó Diego Boris, presidente del INAMU, el proceso de recuperación del catálogo estuvo lejos de ser ágil. Tras revisar los libros de la Dirección Nacional de Derecho de Autor para hacer un repaso total de las obras incluidas, el primer intento fue el conseguir el catálogo a través de un proyecto de ley. Como esta iniciativa parecía diluirse, el Instituto redobló su apuesta y ofertó en el juzgado donde tramitaba la quiebra de Music Hall. Esta semana, la justicia confirmó la venta de los 1500 títulos por $ 2.750.000. Para Boris, fue clave que en el expediente se especificase que el INAMU adquiría el catálogo para cedérselo a los artistas. Los derechos de autor y los masters ahora pertenecerán a los músicos, y el Instituto sólo figurará con derechos de productor fonográfico. A través de lo recaudado por esas regalías, la entidad financiará un programa para primeras grabaciones de nuevos músicos.

A lo largo de la conferencia de prensa en la que se hizo el anuncio, diversos músicos involucrados en esta campaña opinaron sobre el asunto. Para Miguel Cantilo, “hay que sondear en el por qué, en el cómo. Esto no fue un acto de beneficencia, fue una pelea que ganó el Instituto”. En sintonía con su testimonio, Miguel Mateos contó que, al igual que varios de sus colegas, sus intentos de obtener los derechos por su cuenta fueron fallidos. “Nosotros comenzamos hace más de diez años cuando quisimos recuperarlo. Tuvimos dos o tres años de litigios y abogados y no lo pudimos hacer. Ahí entendimos que teníamos que hacerlo a través de un cuerpo colegiado nacional, que nos nucleara a todos”, dijo, en referencia al INAMU. A través de un video, Billy Bond también aportó su versión de la historia: “Muchos de mis discos nunca fueron reeditados. Existen poquísimos ejemplares, pero son muy caros. Ahora va a ser posible que todo el mundo los pueda tener, e inclusive estamos estudiando la posibilidad de que estos discos estén gratuitos para todos”.

El convenio establecido por el INAMU recupera los derechos de propiedad intelectual de las obras hasta 70 años después de la fijación del fonograma. Por ejemplo, la titularidad del debut de Serú Girán, grabado en 1978, permanecerá en manos de la banda hasta 2048 y, una vez vencido ese plazo, entrará en dominio público. Este recurso deja menos margen de acción para los títulos del sello TK, abocado principalmente al tango, por lo que el Instituto contactó a varios de los herederos de los músicos para que dispusieran de ese material como lo consideraran conveniente. En la conferencia de prensa, Pipi Piazzolla, nieto de Astor, confirmó que son nueve las grabaciones de su abuelo que pronto volverán a ver la luz en formato físico.

Antes del cierre del acto, que incluyó la firma y entrega de los contratos de cesión de derechos, Charly García tomó la palabra para resaltar la vigencia de esta reparación histórica: “El estado actual, musicalmente hablando, es un desastre. Prendés la tele y es horrible líricamente, armónicamente. Espero que esto sirva, que mueva algo. Yo crecí escuchando a los Beatles y eso me formó musicalemente. Eso… y viva Babasónicos”. Para ponerle un broche al asunto, el ex Sui Generis, Raúl Porchetto, David Lebón y León Gieco coparon el escenario del bar en el que se realizó el evento para repasar varias de las canciones que durante décadas estuvieron enterradas y ahora finalmente pueden volver a ver la luz.

Mirá el video con testimonios: