20/01/2020

Así será "Un hombre alado", el documental que analiza el proceso creativo de Gustavo Cerati

"Era un tipo al que no se le escapaba absolutamente nada".

Captura de video
Gustavo Cerati documental

Pese a que ya transcurrieron cinco años desde la muerte de Gustavo Cerati, las vueltas por su universo están lejos de terminar. A los libros y programas televisivos que ya se conocen sobre el líder de Soda Stereo se agregará pronto un documental independiente que explorará su proceso creativo, con los testimonios de músicos y amigos. Un hombre alado, realización del cineasta colombiano Felipe Restrepo, se diferencia del material audiovisual que ya se ha visto porque no tiene una mirada "oficial" sobre Cerati y por el intento de bucear en las atmósferas en las que este encontraba el impulso artístico.

Restrepo lleva 16 años viviendo en la Argentina, donde estudió cine (en la Universidad Nacional del Centro, de Tandil) y ahora da clases (en la UBA). El cineasta ya dio a conocer Doña Julia y De hormigón armado, y Un hombre alado es su primera incursión en un documental sobre un artista de rock, siempre desde una mirada independiente. "Me parece importantísimo que exista un ente como el Incaa, que le dé desarrollo a la industria audiovisual, pero a veces se torna muy burocrático para las personas que estamos en la periferia", explica el director. "Soy una persona periférica, me ha tocado ir de afuera hacia adentro. Incluso, con el documental de Cerati, me pasó que algunas personas me miraran con escepticismo, les sonaba raro que un extranjero estuviera haciendo eso. Pero no ha sido impedimento para que siga adelante".

En Un hombre alado brindan sus testimonios músicos como Richard Coleman, Flavio Etcheto, Tweety González, Alejandro Terán, Andrea Álvarez, Leo García y Fabián "Zorrito" Von Quintiero, el sonidista Adrián Taverna, los cineastas Eduardo Capilla y Ariel Rotter, y el periodista Gustavo Bove. Este último aportó, además, las grabaciones de las entrevistas que le hizo a Gustavo Cerati para una biografía que quedó trunca y que devinieron en el libro Conversaciones íntimas. El documental también utiliza animaciones para reflejar distintos momentos del recorrido artístico del músico.

Adrián Taverna en el documental.

"No es un documental de los que hacen un arco sobre toda la vida del retratado, y que ofrecen material recontra inédito y alguna revelación sobre su muerte. La gente está muy afectada por el fenómeno Netflix y las películas industriales, con mucha luz, mucho espectáculo, pero esto es algo más austero, con una búsqueda desde la iluminación y el arte. La película se centra en su proceso creativo: de dónde salían las letras de sus canciones, cómo empezaba a trabajar la música, cómo era su relación con la guitarra, con las nuevas tecnologías, con la moda, su ímpetu al momento de concebir el show… Era un tipo al que no se le escapaba absolutamente nada, que quería brindarle al espectador algo diferente", explica Restrepo.

Junto a la periodista Paulina de Cesare, el director encontró que en el entorno (amplio) de Cerati "había una cuestión de rivalidades internas y gente que se autolegitima sobre la realidad de Gustavo". "Nuestra idea fue empezar a golpear puertas a ver quién nos llamaba la atención y quiénes volteaban para este lado. Hubo algunos que nunca aceptaron, como Charly (Alberti) y Zeta (Bosio); si no es un discurso oficial, ellos no participan. Pero cuando nos internamos en el mundo de Gustavo nos dimos cuenta de que, aunque obviamente ellos son muy importantes, hay otros personajes que también tuvieron un rol fundamental y que quizás estaban un poco más a la sombra, como el caso de Adrián Taverna, que fue el sonidista de Gustavo durante toda su carrera. Cuando hicimos la entrevista con él, yo me di cuenta de que con eso podíamos construir la película. Pero me quedé con las ganas de que participara Daniel Melero; creo que era el tipo que le 'movía la cabeza' a Gustavo".

Richard Coleman también brindó su testimonio.

Al no tratarse de una película "oficial", Restrepo no logró que la familia Cerati le cediera el uso de las canciones de Soda ni la carrera solista del cantante. Pero el cineasta hizo de esa debilidad una de las fortalezas de su discurso narrativo. "No sentía la necesidad de inundar el documental con música de Gustavo, creo que está en el inconsciente de la gente", dice. "Y también me planteé hasta dónde podía llegar con un obstáculo así. Lo que hice fue reunirme con tres amigos músicos y les pedí que armaran una onda sonora para generar climas alrededor de las distintas facetas de Gustavo. Es música hecha para la película partiendo de la atmósfera de cada etapa de Gustavo, que remiten a su mundo".

Mientras trabaja en la postproducción de imágenes de Un hombre alado y se ilusiona con presentarla en el Bafici o el Festival de Guadalajara, Restrepo aclara que nunca fue "fanático" de Cerati. "He conocido gente realmente fanática hasta el grado de la locura, he visto cuartos de personas de 50 años con la imagen de Gustavo por todos lados", explica. "Lo que me apasionó de él fue darme cuenta de que era un verdadero artista. Creo que ahora se lo ha terminado de comprender un poco mejor en la Argentina, porque antes había un cierto sector que lo menospreciaba por esa rivalidad con los Redondos. Pero Gustavo era un tipo que entendía el ejercicio de lo artístico, que no se repetía, que intentaba ir en búsqueda de nuevos recursos para ampliar el discurso musical. Esa es la función de todo artista. Creo que ese fue el legado más grande que él dejó y por eso fue tan importante para toda una generación".