22/08/2018

Una muestra de fotos repasa el nacimiento del punk en Nueva York

Del CBGB al Centro Cultural Borges.

Gentileza

Es imposible estudiar el surgimiento del punk en Nueva York sin analizar una dirección particular: Bowery 315, en el Lower East Side. Allí, donde ahora hay un local de ropa de John Varvatos, funcionó desde 1973 el CBGB, un antro en el que comenzaron a tocar artistas como Blondie, Talking Heads y -claro- The Ramones.

La historia gráfica de esos años pasará por Buenos Aires en septiembre: Roberta Bayley, una fotógrafa que llegó a trabajar en la puerta del CBGB y tomó la foto de la portada del primer disco de Ramones, llegará a la Argentina para una serie de actividades, en la que se destaca una muestra de fotos en el Centro Cultural Borges.

La exposición, denominada “Ramones & CBGB, del caos a la cultura”, estará abierta entre el viernes 7 y el domingo 30 y contendrá “las mejores fotografías de toda su carrera”, según se explicó en un comunicado. Además, participará como artista invitada del festival Buenos Aires Photo, que se llevará a cabo entre el 7 y el 9 de septiembre en La Rural.

“Crecí en San Francisco y llegué a Nueva York en la primavera de 1974. Viví en Londres dos años y Nueva York se veía muy activa en comparación: la ciudad estaba en bancarrota, los alquileres eran baratos y la pobreza estimulaba la imaginación”, dijo Bayley en una entrevista. “En enero de 1975, el manager de Television, Terry Ork, me propuso trabajar en la puerta del CBGB los domingos a la noche. Fue mi trabajo durante cuatro años, cuando cada vez más bandas venían a tocar”.

Sobre su inicios en la fotografía, recordó: “En noviembre de 1975 compré una Pentax Spotmatic y empecé a sacar fotos de las bandas. Trabajé con John Homstron y Legs McNeil en la revista Punk y aprendí el verdadero significado de la insanía creativa. Los Ramones usaron una de mis fotos para su primer disco, y lo mismo hicieron los Heartbreakers”.

“Para 1980, todo había cambiado. Prácticamente le había sacado fotos a todos los que me interesaban y seguían vivos, y estaba en grave peligro de perder mi estatus como amateur. Así que guardé mi cámara y desaparecí. Estas fotos son el recuerdo, la evidencia de lo que era”, definió.