17/05/2017

Una denuncia por abuso lleva a la “desaparición” a una banda indie

PWR BTTM, del cielo al infierno en una semana.

Ebru Yildiz / Gentileza

Qué. En el transcurso de una semana, una de las principales bandas emergentes del indie estadounidense pasó del cielo al infierno. PWR BTTM, un grupo indie-punk que acaba de lanzar su segundo álbum, Pageant, quedó envuelto en un escándalo por una denuncia por abuso contra uno de sus integrantes, que derivó en la renuncia de su manager y hasta la retirada de sus discos de las plataformas de streaming.

Quién. Liv Bruce y Ben Hopkins se conocieron en 2011 en Annandale-on-Hudson, un pueblo ubicado a unos 160 kilómetros de Nueva York. Dos años después formaron la banda, cuyo nombre es un acrónimo de un término que podría traducirse al castellano como “pasivo participativo”. “Como muchos de sus predecesores punk, PWR BTTM tienen un fervor en el escenario que es difícil de capturar en disco”, escribió The New York Times en un perfil sobre el grupo, publicado justo antes del escándalo. “A lo largo del camino han conformado una base de fans apasionada, que se tatúa sus tuits y recrea a la perfección el maquillaje que usan en escena”, agregaba la nota.

Dónde. En un grupo privado de Facebook, una chica llamada Kitty Cordero-Kolin escribió el miércoles pasado un mensaje que sorprendió a propios y extraños. “Ben de PWR BTTM es un abusador sexual que perpetró múltiples acosos, y ustedes deberían boicotear su música, evitar ir a sus conciertos y no permitirle ingresar a espacios seguros”, arranca el texto, que puede leerse completo acá. En otro posteo, esta vez en su propio muro, Cordero-Kolin explicó que ella nunca fue abusada por Hopkins, pero que hizo la denuncia pública porque quienes sí habían sido afectados “estaban aterrados” y no se atrevían a hacerlo.

Cuándo. El dúo respondió a las acusaciones un día después, con un comunicado que publicaron en Twitter. “Las acusaciones nos llegan por sorpresa, pero tratamos de encararlas con franqueza y responsabilidad”, dice el mensaje, que agrega: “la música es todo para nosotros, pero sentimos que debemos trabajar sobre esto primero”. Al mismo tiempo, y al igual que sucedió en la Argentina con La Ola que Quería Ser Chau, tanto los sesionistas del grupo como algunas bandas que participaban de la gira de PWR BTTM decidieron cancelar sus participaciones.

Por qué. Polyvinyl, el sello independiente que también edita a artistas como American Football, tomó una postura bastante drástica: decidió romper el contrato con la banda, ofrecer reembolsos a quienes hubieran comprado sus álbumes… y hasta bajar los discos de las plataformas de streaming y los videos del canal oficial en Vevo. “No hay absolutamente ningún lugar en el mundo para el odio, la violencia, el abuso, la discriminación o las conductas predatorias de cualquier tipo”, dice el comunicado.

Cómo. La música del grupo sólo está disponible en Spotify, aunque la discográfica ya anunció que pidió que los discos también sean retirados de allí. Una vez que eso suceda, el último reducto habilitado será Bandcamp. Polyvinyl es el titular de los derechos del último álbum, por lo que se repite algo parecido a la pelea entre Litto Nebbia y Sony Music por la discografía de Los Gatos. Sin embargo, este conflicto tiene una diferencia: la eliminación de las plataformas de streaming empuja a la “desaparición virtual” de una banda que nació y creció bien lejos de los formatos físicos.