02/06/2018

Guía para entender la (nueva) crisis de Musimundo

Una explicación ordenada de la A a la Z y con los intérpretes en castellano por separado.

Google Street View
Musimundo

Si fuiste alguna vez a hacer cuadras de cola para firmar tu CD de ̶A̶l̶e̶j̶a̶n̶d̶r̶o̶ ̶S̶a̶n̶z̶ Cuentos Borgeanos al Musimundo de Corrientes y Callao, tenemos una mala noticia para darte: ese local ya no existe más. La desaparición de ese icono de la industria discográfica argentina es el reflejo de una crisis con múltiples factores y que empezó mucho antes de que dejáramos de comprar álbumes físicos una vez por mes. Y acá tratamos de explicarla.

¿Qué pasó?

Musimundo entró en convocatoria de acreedores. Bueno, en realidad, sólo una parte. “Hemos agotado todas las alternativas para tratar de evitar esta instancia, pero entendemos que esta decisión contribuirá a garantizar la continuidad de la operatoria comercial de la compañía y las fuentes de trabajo de nuestros más de 2000 colaboradores”, informó ayer viernes en un comunicado Carsa, la empresa chaqueña que controla la mitad de la cadena. “Tenemos plena confianza que en esta etapa contaremos con el apoyo de nuestros empleados, clientes, proveedores, entidades financieras y públicas que nos permitirá retomar el rumbo de crecimiento”, agregó.

¿O sea que hay dos Musimundo?

Así es. En 2011, la Musimundo original pasó a manos de dos de las tres empresas que formaban lo que se conocía como Red Megatone. La tercera sociedad se quedó con la marca Megatone y las otras dos (Carsa y otra que irónicamente sigue llamándose Electrónica Megatone) convirtieron sus sucursales en Musimundo. Ahí fue que se dio ese movimiento que todo melómano seguramente recordará: los CDs y vinilos corriéndose hacia el fondo de los negocios, y las heladeras y lavarropas ocupando la ubicación principal. Snif.

¿Y quién era el dueño antes?

Uf, tomá asiento que esto es largo. Un tal Elías Garber fundó en 1952 una disquería llamada (atención) “Elgar”; dos décadas después, creó la marca Musimundo y formó una cadena. En 1998 se la vendió al Exxel Group, un fondo de inversión que controlaba empresas como OCA, Galeno y Havanna… y cayó en desgracia en la crisis de 2001, por lo que un grupo de bancos se quedó con la compañía. Otro fondo de inversión, Pegasus (Farmacity, Freddo), la compró en 2003 y la mantuvo a flote, aunque bajo un estado de crisis constante.

¿Qué provoca tantos cambios?

Cada etapa merece un análisis distinto, pero los “dolores de crecimiento” (abrir muchos locales en poco tiempo sin considerar su sustentabilidad), la competencia (antes con marcas como Tower, y ahora con Garbarino y Frávega como líderes del mercado), la caída en el consumo (a la que se suma para este caso la desaparición generalizada de las cuotas sin interés) y la reducción del mercado de discos físicos a su mínima expresión ayudan a explicar por qué Musimundo pasó por una seguidilla de tempestades.

¿Todos los Musimundo van a cerrar?

No todos. La convocatoria de acreedores es sólo para Carsa, que ya cerró diez locales y prevé bajar la persiana de varios más. De todos modos, como hay dos empresas que usan la misma marca (compartiendo los gastos de marketing pero operando de forma independiente), una eventual quiebra no afectaría a la otra parte de la cadena. De hecho, las publicidades de Musimundo en televisión ya incluyen la frase “Promociones exclusivas para sucursales EMSA”, en referencia a Electrónica Megatone.

¿Y ahora dónde va a firmar discos ̶A̶l̶e̶j̶a̶n̶d̶r̶o̶ ̶S̶a̶n̶z̶ Cuentos Borgeanos?

Musimundo ya había cerrado el local que alguna vez fue de Tower Records en Florida y Córdoba (y hoy es un Megatlón) y seguimos vivos, así que perder Corrientes y Callao no significará el fin de la industria. El ritual del meet and greet quedará en manos de otros locales de la cadena (¿Abasto? ¿Cabildo y Sucre?), de la competencia (¿Yenny/El Ateneo?)… o tal vez esto desemboque en que Maluma y CNCO terminen firmando autógrafos en la disquería Mercurio del Patio del Liceo. Ya quisiéramos ver eso.