20/01/2017

6 razones para ver a Tony Allen

Mucho más que el mejor amigo del músico.

Wikimedia Commons
Tony Allen

Quienes afirman que lo único más aburrido que un solo de batería es dos solos de batería probablemente nunca hayan escuchado a Tony Allen. Nacido en Nigeria en 1940, es uno de los bateristas más creativos y originales de la historia. Si aún no sabes quién es o nunca lo escuchaste, te explicamos por qué deberías ir a verlo el martes 7 de febrero a Niceto.

En el origen fue el ritmo

Durante la década del 70, Tony Allen fue pieza clave de Afrika '70, la banda con la que Fela Kuti definió el afrobeat. De la mezcla de ritmos del África Occidental, como el yoruba, con el funk y el jazz, nació este estilo de breaks explosivos y un llamado a la liberación política. En una década en la que las fusiones eran más que bienvenidas y la world music estaba al caer, el afrobeat no tardó demasiado en trascender fronteras y la creatividad de Tony Allen se volvió objeto de admiración.

Afrobrit

Ya en el tercer milenio, Damon Albarn enlistó a Tony Allen para The Good The Bad & The Queen y Rocket Juice & The Moon. En ambos proyectos, de distintas ambiciones y resultados, el líder de Blur se sirvió de la polirritmia de Allen para acentuar su fanatismo por los ritmos del mundo entero.

Play that funky music, white boy

Después de probarse capaces de acuñar singles como "Psycho Killer" en su disco debut y de reversionar a Al green en More Songs About Buildings And Food, los Talking Heads llegaron al fin de la década del 70 con la idea de expandir la paleta sonora en su próximo disco. Con la ayuda de Brian Eno, se dejaron influir por la excentricidad rítmica de Tony Allen (tanto en su trabajo con Fela Kuti como solista) y se despacharon con Fear Of Music (1979), uno de sus mejores trabajos. "I Zimbra", su hit más extravagante, nació de la cruza de un poema del dadaista Hugo Ball, y la manipulación de ritmos  y cantos africanos.

Negra mi alma, negro mi corazón

Si bien el rock argentino históricamente ha mirado más a Inglaterra que a Estados Unidos (y de ahí la ausencia casi total de elementos afroamericanos), la globalización nos llega a todos. La aparición de Morbo y Mambo, y el FELA (Festival Latinoamericano de Afrobeat), demuestran que los tambores de Allen retumban de este lado del Atlántico con un poco de delay pero sin perder volumen.

Para un baterista, no hay nada mejor que otro baterista

Lejos de caer en el facilismo de recorrer un repertorio consagrado, la primera visita de Tony Allen a la Argentina es con la excusa de homenajear a otro baterista con varias páginas en los libros de historia: Art Blakey. Al mando de Art Blakey And The Jazz Messengers, el baterista nacido en Pittsburgh en 1940 delineó en gran medida el hardbop. A lo largo de 35 años, el colectivo que sólo mantuvo a él como miembro estable, grabó 47 discos de estudio y gracias a A Night in Tunisia (1960) se convirtió en uno de los artistas mimados del sello Blue Note.

Porque es el mejor de todos

Decir que Tony Allen es el mejor baterista del mundo no es caer en exageraciones desmedidas. Brian Eno y Damon Albarn lo afirmaron en su momento y el fanatismo que despierta en sus colegas son algunos de los testimonios a favor de tal afirmación. El dominio natural de la polirritmia (la combinación de diferentes ritmos de manera simultánea) en estructuras amables al oído de las masas es su aporte fundamental a la música popular de occidente.