26/11/2018

Por qué Celeste Cid es la musa del videoclip argentino

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Captura de video
Celeste Cid

Una teoría: Celeste Cid no es para el cine, tampoco para la televisión. ¿Es tan solo una modelo, entonces? ¿Una cara linda para promocionar productos y decorar eventos? ¡Para nada! Es sin dudas una estrella (je)… pero, ¿de qué medio?

He aquí la hipótesis. Celeste Cid brilla más en el cielo de la rama más musical del audiovisual, la más promocional de la industria discográfica: el videoclip. Pareciera que el crecimiento de la actriz acompañó de manera casi simbiótica, ya sea consciente o inconscientemente, la evolución virtual de este formato tan artístico como marketinero, que varios dieron por muerto tras el fin del cable pero que se propagó aún más a fuerza de likes en redes sociales.

Con este pretexto, aquí se propone un recorrido por cada clip en los que haya participado y/o protagonizado (desde los pucheros en blanco y negro con Charly hasta la tragedia automovilística que le musicaliza Tini Stoessel cual coro griego) a ver si esto es tan así.

2003: Charly García, "Asesíname"

Material promocional tanto del álbum Rock and roll yo como de Resistiré, con varios actores que aparecen reinterpretando sus personajes de la novela. Sin embargo, Celeste Cid es y no es Julia Malaguer; la femme fatale con rostro aniñado de la serie de Telefe es acá más una musa disfrazada de groupie-muñeca que seduce a Charly al mismo tiempo que lo inspira.

Con imágenes que remiten a la muerte y lo televisivo, el clip atraviesa la idea de la fetichización del artista, su transmutación en objeto (el souvenir, el icono). La farsa que representa una grabación y la muerte como la fusión del artista con su imagen mediatizada. El video puede leerse como una reflexión sobre el rol del arte en la industria; y el conflicto del artista en esa relación. De manera casi profética, esta danza macabra a ritmo de rock seguiría sonando en la vida de Celeste, y claro, el público sólo llegaría a escuchar el eco mediático de todo eso.

El rock, para Charly y Celeste, mata, y ellos piden que los asesinen: ningún capítulo de Resistiré llegó a tanto. Ni siquiera cuando le explotó la cabeza a Fabián Vena.

2006: Rosal, "Paseo"

Como si se hubiera querido sacar todo el Telefe de encima, rubia y abajo de una ducha, Celeste Cid protagoniza el video indie más indie que se pueda imaginar. El cuento es simple, con una chica que se prepara para salir: todas las acciones (peinarse, desayunar, pintarse las uñas) es movido por una fuerza externa, una idealización.

La música de Rosal suena como una fusión entre Spinetta y María Gabriela Epumer, las imágenes son referencias cinéfilas constantes y, claro, todo transcurre en blanco y negro. Lo curioso es que el director, Ignacio Masllorens (cercano al círculo de Mariano Llinás) parece querer trasmitir, en ese clima onírico, una suerte de ironía, quizás una crítica: cada toma contiene una doble referencialidad.

Replica a Lynch replicando a Bergman (con Persona), a Sapir (Picado fino) haciendo su mejor Buñuel (Un perro andaluz), a Hitchcock (Psycho) aludiendo al Welles (A Touch of Evil), y más que nada a Godard (Vivre sa vie) citando a Dreyer (La Pasión de Juana de Arco). Celeste, con su mirada intensa y sus gestos, es réplica de Anna Karina replicando a María Falconetti.

El video es snob y lo sabe: Celeste, referente referenciada, es una persona poseída por recuerdos, costumbres, deseos, fotos y fantasmas, incluso por las pretensiones del arte (algo parecido a lo que le pasa, muchas veces, al mismo videoclip como formato). Lo peor de todo: cuando baja por el ascensor, tan alienada como está, ¡deja la puerta de la casa abierta!

2014: Leo Sbaraglia y Celeste Cid, "Provócame"

Un cover de “Provócame”, de Chayanne, y otro material promocional, esta vez para una película (Aire libre, de Anahí Berneri). ¿Qué puede tener esto de interesante? Bueno, contexto: tras series como Para vestir santos o películas como Motivos para no enamorarse, donde a Celeste buscaban darle un look a lo Amelie -un falso appeal cinematográfico, artificial e inorgánico, que no hacía más que esconderla-, Berneri logra despojarla de todo eso y la hace brillar con luz propia.

En el clip, versión condensada de la película, se la ve en joggineta, de entrecasa, con una eroticidad cotidiana, hija del rock and roll (Fabiana Cantilo hace de su madre) y, sumando al juego de representaciones, en el estudio siendo dirigida por la propia Berneri -junto a un Sbaraglia muy cool-, donde sonríe y canta un muy argentinizado “provocame”. Después de todo, la belleza también está en esas pavadas de todos los días.

2015: Mex Urtizberea, "Mua"

Con un afrancesamiento que se repite a modo de parodia, se ve cómo lo divino y lo mundano conviven en Celeste, que interpreta un mismo personaje desdoblado: por un lado, es un ángel que anda en patines, inocente y aniñada (no por nada, la pequeña hija de Gastón Portal, aquí director, es también un angelito); por el otro, también es una ¿cocinera? ¿panadera?, cumpliendo el rol tradicionalmente asignado a una madre o una esposa.

Mex está enamorado de ella, o mejor dicho, embelesado, pero ambas versiones son de fantasía: la Celeste celestial (¡oh!) debe renunciar a sus alas para estar con él (la niña la persigue con tijeras) y la Celeste culinaria no le da cabida. Finalmente, Celeste ángel aparece ante él con las alas cortadas, pero aún así, el beso jamás se concreta.

Celeste Cid es, acá más que nunca, deseo y fantasía. La operación es la inversa a la del clip de Berneri, donde la belleza es terrenal y sufre desgaste. Gastón Portal, al convertirla en la representación del puro deseo, vuelve imposible su concreción: no tiene alas, los bollos nunca entran al horno. Celeste una vez más es y no es, no pertenece a ningún lugar. O quizá sí: a un lugar propio.

2017: Daniela Herrero, "Las estrellas"

Más mainstream que nunca, abrazando la naturaleza industrial del star system, Celeste Cid junto a Marcela Kloosterboer, Violeta Urtizberea, Natalie Pérez y Justina Bustos interpretan a unas hermanas unidas por un hotel boutique palermitano. Daniela Herrero canta la canción compuesta por Florencia Bertotti (a.k.a. “Floricienta”), exaltando sus cualidades y virtudes (“angeladas”, “van al frente”, “toreras del azar”), buscando generar una empatía irónicamente idealizada; y pese a que tanto la tira como su clip resultan de “ensamble”, Celeste Cid ocupa -en todo el marketing, ya desde los afiches- un puesto curiosamente destacado: casi se la podría plantear como la protagonista.

El éxito arrollador de Las estrellas (en televisión y en las redes) revitalizó la imagen de Celeste Cid, demostrando que no deja de ser una figura relevante, sobre todo en el segmento juvenil, mientras la ata con firmeza a una tradición bien concreta: la del referente femenino del espectáculo; es decir, el rol pop de la mujer “consagrada” por la industria, de Niní Marshall a Susana Giménez.

Y aunque narrativamente la tira de Pol-Ka nunca avanzó demasiado, y el fin de todo era vender ropa y comida para perros, no se puede negar que la vitalidad de su cortina y la voz de Herrero (siempre cercana, siempre amigable) la elevan a un firmamento generacional imposible de ignorar.

2018: Tini ft. Cali y El Dandee, "Por qué te vas"

Tini Stoessel además de cantante es actriz; sin embargo, en este clip cumple el rol de narradora. Está claro que alguien en Hollywood Records (que es, básicamente, Disney) pensó que Celeste tenía más peso para el lugar protagónico. Aquí, junto a Juan Minujín, hacen de una pareja que acaba de discutir o algo por el estilo; Celeste se baja del auto y Minujín la busca por las calles desesperado.

Cuestión que, como si fuera una telenovela de cuatro minutos, el clip aprieta el acelerador de la canción (y de la culpa judeo-cristiana) al mango y, apenas Celeste se arrepiente y vuelve corriendo, Minujín sufre un accidente terrible que termina con su vida. Ella que llora, fuego, flashback de beso (concretado esta vez en una memoria, un momento irrepetible) bomberos y parte rapeada porque reggeatón.

Es una tragedia y la intensidad -exuberante, adolescente, melodramática- puede palparse entera en sus ojos mientras observa el auto en llamas. Es un nivel de intensidad que solo un clip puede transmitir y Celeste es perfecta para eso.

El video es el más directo y, por eso, el que más evidentemente la posiciona, visual e histriónicamente, como la figura ideal para un medio que ya nadie puede considerar menor. Un lenguaje juvenil y popular, onírico y experimental, que encuentra en Celeste Cid a su musa compleja, idealizada e incluso contradictoria.