02/10/2020

Oasis, a 25 años de "(What's the Story) Morning Glory?"

El oro y el barro.

Gentileza
Oasis

Todos tus sueños están cumplidos cuando estás encadenado al espejo y la hoja de afeitar”. En agosto de 1994, Oasis se había plantado frente al mundo reclamando el título de estrellas de rock and roll que creían les valía por derecho. Poco más de un año después, con la corona ya puesta, el grupo liderado por Liam y Noel Gallagher descubrió que las mieles del éxito que habían paladeado con su álbum debut eran solo una muestra de lo que el mundo tenía para ofrecerles, y también que el precio a pagar por ellas terminaría siendo demasiado costoso. 

Grabado y mezclado en tres semanas en mayo de 1995, (What’s the Story) Morning Glory? tenía la doble tarea de repetir y sostener el éxito obtenido y, de ser posible, multiplicarlo. La presión no era poca: si el axioma establece que se tiene toda una vida para escribir un primer disco pero solo un año para grabar su sucesor, Oasis llegó a los estudios Rockfield  al sur de Gales con un cancionero todavía con la tinta fresca. De acuerdo al productor Owen Morris, el estado de gracia era tal que el grupo despachaba de a un tema por día y, salvo dos canciones del álbum, ninguna otra había tenido un demo formal.     

El éxito había aumentado las cuentas bancarias, pero también las asperezas. Luego de que los plantones de Liam en el escenario empezasen a ser moneda corriente, su hermano entendió que debía grabar más canciones cantadas por él mismo para llenar esos vacíos del show en vivo. Así, le mostró “Wonderwall” y “Don’t Look Back in Anger” bajo la premisa de que eligiese sólo una, algo que el vocalista aceptó a regañadientes y pasó factura un par de días después. Mientras su hermano grababa su primer gran protagónico, Liam Gallagher fue al pub local, se emborrachó e invitó a los 30 parroquianos presentes para que volviesen con él al estudio. Noel echó a todos del lugar y presentó su renuncia, que fue efectiva por dos largas semanas.

En un contexto en el que Gran Bretaña se celebraba a sí misma como parte de una euforia chovinista en todas las disciplinas artísticas (del cine de Danny Boyle pasando por el arte de Damien Hirst), la música tenía un lugar preponderante. Sin una definición estética en común, el britpop unía a una serie de artistas que reivindicaban su lugar de origen y, dentro de ese contexto, Oasis tuvo un enorme valor diferencial: la raíz popular. A diferencia de la gran mayoría de sus compañeros de camada, Noel y Liam Gallagher no se criaron en Londres ni transitaron escuelas de arte: nacidos en un barrio obrero, representaban el triunfo aspiracional del everyday man. Sólo bastaba con tener una formación sentimental lo suficientemente generosa.

Más allá de la omnipresencia beatle (esta intro, por citar un ejemplo al voleo), Noel Gallagher metió guiños y referencias que buscaban dar cuenta de un horizonte musical más amplio. En “Hello”, el tema que abre el disco, convirtió la coda del tema en una cita explícita a Gary Glitter, y no dudó en compartir los créditos compositivos ante un parecido evidente. Pero las cosas no iban a salir siempre tan bien: (What’s the Story) Morning Glory? iba a tener originalmente 13 canciones, hasta que los abogados de Stevie Wonder notaron que el estribillo de “Step Out” estaba calcado de “Uptight” y pidieron su tajada. Como el monto era demasiado alto, Gallagher la sacó del disco y la relegó a un lado B para evitar mayores conflictos. En 1995, el propio Noel explicó su particular visión sobre el copyright: “Cuando encuentre el primer disco que robe una canción mía, voy a buscar a ese tipo, le voy a dar la mano y me voy a ocupar de que la compañía editorial no lo demande. Porque si no fuera por The Shirelles, nunca habrías tenido a The Beatles. Si no fuera por ellos, nunca habríamos tenido a los Stones. Y si no fuera por los Stones no tendríamos una mierda”.

El álbum mostró también una faceta nueva y más ambiciosa que sentaría los cimientos del estilo Oasis en su obra posterior. Aunque canciones como “Roll With It”, “Some Might Say” y “Morning Glory” retomaban la chispa guitarrera de alma hooligan de su debut, “Wonderwall” y “Cast No Shadow” presentaban una sensibilidad acústica hasta entonces inédita para el grupo, mientras que “Don’t Look Back in Anger” y “Champagne Supernova” mostraban la ambición de hacer canciones a escala del estadio del Manchester City, ya sea para tocar en él o para que las canten los plateistas para alentar al club de sus amores. Como muestra, una cifra: en su primera semana en las calles, (What's the Story) Morning Glory? vendió 347 mil copias, número sólo alcanzado por Michael Jackson con Bad. Se calcula que los locales de HMV en Londres vendieron dos ejemplares del disco por minuto en su primer día en las bateas.

Pero no todo era saldo a favor en Oasis. Una antinomia con Blur, en representación del proletariado versus la clase media ilustrada alcanzó su punto máximo cuando ambas bandas lanzaron un single el mismo día. Y aunque Albarn y compañía ganaron la batalla y perdieron la guerra, una declaración fuera de lugar de Noel Gallagher en una entrevista en la que le deseó “que Damon y Alex James se mueran de SIDA” opacó cualquier aire triunfal en agosto de ese año. Cuando el álbum estuvo listo, Oasis sufrió una baja temporal pero inesperada cuando el bajista Paul McGuigan tuvo que bajarse de una gira por Estados Unidos por un colapso nervioso. La prueba de lo intenso que era ese nuevo estilo de vida para un pibe promedio de Manchester fue que su reemplazo, Scott McLeod, no llegó a completar el tour y se volvió intempestivamente a su casa porque extrañaba a su novia. 

Al momento de su publicación, el disco recibió críticas por un frente inesperado: el sonido. Al igual que lo habían hecho en Definitely Maybe, Noel y el productor Owen Morris decidieron forzar el audio y crear su propia pared sonora, esta vez en una versión superadora. El dúo amontonó capas y capas de pistas para lograr que el álbum sonase no sólo fuerte sino grande, en lo que muchos técnicos califican como el kilómetro cero de la llamada “guerra del volumen” al momento de la masterización de los discos.

El criterio elegido tenía su explicación: con un audio tan sobrecargado, el disco podía sonar de fondo en un pub y ser perceptible aún entre el murmullo constante del happy hour. Un año después, Noel Gallagher se regalaría a sí mismo una cucarda de villano en la entrega de los Brit Awards. Al momento en el que el grupo recibió el premio por mejor video de manos de Michael Hutchence, el guitarrista aceptó la estatuilla diciendo al auditorio “las glorias del pasado no deberían entregar premios a quienes van a ser el futuro”. El incidente quedó reflejado en la letra del tema de INXS “Elegantly Wasted” y tomó un color distinto cuando Hutchence se quitó la vida en 1997.

El éxito no es fácil de llevar, sobre todo si aparece de manera casi sorpresiva en el horizonte. En noviembre de 1995, Oasis dio dos shows en el estadio Earls Court, en lo que fueron las dos fechas a puertas cerradas más convocantes de toda Europa en ese momento. En abril del año siguiente, los Gallagher y compañía regresaron a su Manchester natal para dos conciertos en Maine Road, el viejo estadio del Manchester City mucho antes de la bonhomía financiada con petrodólares. Para rematar ese crecimiento meteórico, dieron dos shows en el predio de Knebworth, con 125 mil espectadores por noche, y se calcula que 2 millones y medio de personas intentaron comprar tickets para esas fechas, una cifra equivalente al 4,4% de la población total del Reino Unido.

De algún modo, las canciones de (What’s the Story) Morning Glory? eran el correlato de esa vida agridulce en el estrellato. Noel Gallagher lo explicó así a la NME en 1995: “Definitely Maybe fue escrito cuando éramos desempleados, era un disco sobre querer ser una estrella de rock and roll. Este es un disco sobre cómo es estar en un grupo, en el que seis de los siete días de la semana son un cago de risa, pero la mitad de las canciones fueron compuestas en el séptimo día”. En la misma nota, él mismo reconocía que la banda debía parar la pelota después de su (futuro) tercer disco para no arruinar lo conseguido. “Veo a Oasis como un proyecto a largo plazo, al menos hasta el año 2000. Pero creo que la gente va a tener que tener un descanso y especialmente nosotros”. Pero pasaron cosas.