29/08/2019

Oasis, a 25 años de “Definitely Maybe”: la historia oral

La creación del álbum debut de la banda contada desde adentro.

James Fry / Gentileza
Definitely Maybe

Oasis avisa apenas entrado el primer minuto del primer tema de Definitely Maybe, su disco debut. “Esta noche soy una estrella de rock and roll”, masculla con arrogancia Liam Gallagher en el estribillo de “Rock ‘n’ Roll Star”, la declaración de principios que abre el álbum. La falta de modestia tenía justificativos de sobra: en sólo tres años, la banda que compartía con amigos del barrio había pasado a ser algo bastante más serio con la incorporación de su hermano Noel como guitarrista, único compositor y capitán del equipo. En algún momento de ese recorrido, Oasis entendió que la única manera conocer algo parecido al éxito en su Manchester natal era apuntar hacia el cielo y tratar de correr a la par del disparo.

Por más que los tres primeros simples de Oasis (“Supersonic”, “Shakermaker” y “Live Forever”, lanzados de abril a agosto de 1994) habían tenido cada uno mejor recepción que el anterior, nada hacía pensar que las cosas fueran a escalar tan alto con Definitely Maybe. En un escenario todavía conmocionado por la muerte de Kurt Cobain, de repente Inglaterra tenía la posibilidad de recuperar su cetro, y la oportunidad llegaba de la mano de un grupo que combinaba el preciosismo beatle, la arrogancia de The Stone Roses, el filo de la escena punk y la belicosidad de la popular del Manchester City cuando era utópico pensar en un jeque árabe salvador. El álbum se publicó el 29 de agosto de 1994, debutó en el primer puesto de los charts y terminó convirtiéndose en el debut más vendido de la música británica. 

Para repasar esta historia, decidimos dejar el relato en manos de Tony McCarroll, baterista de Oasis entre 1991 y 1995; Tim Abbot, director ejecutivo de Creation Records, y el fotógrafo Michael Spencer Jones, responsable del arte de tapa de todos los discos y singles que Oasis publicó entre 1994 y 1998.

Tony McCarroll: Hacer un disco y -con suerte- volvernos exitosos era la única cosa que cada integrante de Oasis sentía la necesidad de alcanzar. Una vía de escape lejos de nuestras vidas mundanas, si se tiene en cuenta que las ofertas laborales eran bastante acotadas para todos nosotros en Manchester. 

Tim Abbot: A fines de mayo de 1993, Oasis viajó a Glasgow porque Debbie de Sister Lovers tenía un lugar para una banda más en una fecha en un lugar llamado King Tut’s Wah Wah Hut. Alan (McGee, fundador de Creation) es la persona más afortunada del mundo, porque él no iba a ir al show esa noche, pero decidió pegarse una vuelta porque conocía a Debbie y además tocaba una banda del sello, 18 Wheeler. Era una chance en un millón. Nadie los había oído nombrar fuera de Manchester y no mucha gente los conocía en su ciudad natal. Eran una micro banda.

Michael Spencer Jones: En la primera reunión que tuve con ellos todavía no los había escuchado. Tenía que hacerles unas fotos en el estudio mientras ensayaban y hacían algunos demos. Mientras manejaba hacia el estudio, en la radio empezaron a pasar un tema y me voló la cabeza, nunca había escuchado algo así. Era una radio de Manchester, y cuando terminó dijeron que se llamaba “Columbia” y era de una banda local llamada Oasis, uno de sus primeros demos. Eso cambió todo, porque hasta ese entonces iba a ser sólo otra sesión de fotos con una banda como cualquier otra. No sabía mucho de ellos más allá de que acababan de firmar un contrato discográfico, así que cuando escuché eso cambió la manera en la que encaré la sesión.

McCarroll: Creo que todo ese período fue como un proceso de maduración. Mientras más aprendíamos, por ejemplo, sobre la estructura de las canciones y cosas por el estilo, más lo volcábamos en los temas que terminaron en el disco y el proceso de composición. De todos modos, todas las decisiones importantes las tomaba El Jefe.

Abbot: Alan me llamó completamente sacado mientras volvía del recital y me dijo “me parece que acabamos de encontrar a los Sex Pistols, los Rolling Stones y los Beatles en una misma banda”, y esa fue mi misma reacción cuando escuché el demo. Dos o tres días después vinieron a Londres a firmar el contrato, y esa fue la primera vez que los vi. Eran más cool que la mierda y nos llevamos bien enseguida.

Spencer Jones: Con el pasar de los días, me dieron el demo de lo que terminó siendo el disco. Cada vez que alguien te da un cassette de una banda te dice que es fascinante, nadie te dice “acá está la grabación de una banda nueva que es una mierda” (se ríe). Yo estaba muy metido con The Verve y no pensaba en que podía haber dos bandas tan buenas y casi de la misma ciudad. Lo puse en el auto y me voló la cabeza, era espectacular. Estaba tan sacado que en un día de verano lo puse en casa con el volumen al máximo. Abrí las ventanas y puse los parlantes hacia la calle para hacer sonar “Live Forever”, sentí que tenía que compartir esa música con el mundo. Cuando terminó, escuché unos golpes en la puerta y era la policía. Me dijeron que no paraban de recibir quejas y que si no hubiera respondido a ese golpe, habrían tirado la puerta abajo. 

Tim Abbot: Firmamos un contrato al final del verano (boreal) de 1993, pero el primer simple lo sacamos recién en abril del año siguiente, ocho meses después. Tardaron tanto en sacar el primer single porque las sesiones no eran buenas, no tenían mucho “ataque” en el sonido. El primer productor que tuvieron no pudo capturar cómo sonaban, era demasiado limpio. Liam se gritó la vida en Definitely Maybe, pero nada de eso estaba ahí. En (What’s the Story) Morning Glory? cantó muy bien, pero acá podés sentirlo desgarrarse la garganta, es pura emoción.

Spencer Jones: El día que fui al estudio estaban haciendo el demo de “Shakermaker”, mientras Noel grababa las partes de slide. Recuerdo estar pensando “¿’Id like to buy the world a Coke’? Se suponía que esta era una banda de rock, no alguien que hacía un jingle de Coca Cola”. Era obvio que habían cortado esa sección y la habían yuxtapuesto en la canción, algo bastante inusual. Creo que eso fue lo que me convenció, porque me hizo pensar “esta banda puede hacer lo que se le antoje. Si pueden tomar un pedazo de un comercial realmente kitsch y ponerlo en el medio de un tema, entonces tienen toda la libertad artística del mundo”. Fue toda una revelación.

McCarroll: El disco se grabó en cuatro estudios distintos. En la primera vuelta, el sonido de las grabaciones no era lo suficientemente bueno y se perdió bastante de la energía de la banda. No fue hasta que grabamos con Mark Coyle que toda la cosa cobró vida de nuevo, y después de eso fue responsabilidad de Owen Morris de esparcir su polvo mágico y limpiar todo ese lío… ¡o tal vez no!

Abbot: Gran parte del disco se hizo en tres o cuatro tomas, y eso se volcó directamente en la mesa de mezcla. Mark Coyle, que era el compinche de Noel desde la época de Inspiral Carpets, vino a hacerse cargo de las grabaciones y Marcus Russell, el manager de Oasis, también sugirió a Owen Morris. Ambos capturaron bastante la energía de los shows en vivo sin meterse demasiado, y también fueron a los demos originales para replicarlos y no tener ese sonido de “debut en un sello multinacional”. En Creation no queríamos eso. Mark se encargó de regrabar todo y Owen fue el que mezcló el disco. No le dirías a Noel Gallagher “ese riff es una mierda”, pero sí tal vez “eso lo podemos arreglar en la mezcla”.

Spencer Jones: Oasis haciendo esa música era como los Stones cuando hicieron Let It Bleed: estaban viviendo una vida que podés palpar en su música. No podés escribir canciones como las de Definitely Maybe sin ser parte de ese estilo de vida, que es algo que está desapareciendo. El talento para escribir canciones así va a desaparecer, no porque ya no exista alguien con la habilidad para componer de esa manera, sino porque esa cultura ya no existe más. Es un poco como el renacimiento en Italia: no estamos produciendo pintores como esos. Un motivo es porque la gente perdió la habilidad de pintar de ese modo, pero además no hay lugar en nuestra cultura que permita que ese tipo de pintura ocurra, y el rock and roll está lentamente empezando a salirse de la cultura. 

McCarroll: Por lo general, nos hacían llegar una o dos canciones una vez que estaban completadas, y cada vez era mayor la incredulidad de que pudiéramos estar llegando tan lejos para lograr un trabajo tan hermoso entre nosotros cinco. No hubo absolutamente ninguna presión sobre nosotros. Disfrutábamos el desafío de pasear por todos los clubes chicos para construir un culto de seguidores. Johnny Marr nos aconsejó publicar singles con bastante rapidez como para no perder la atención de la gente. Cada gira se hacía más grande que la anterior, producto de que cada vez vendíamos más, estábamos más alto en los charts y tocábamos para un público cada vez más grande.

Abbot: Teníamos alguna plata de Sony y muy pocos recursos, y no había manera de que pudiéramos competir contra los grandes sellos, así que pensé en alguna manera de gastar mejor la plata. Había todo un mercado de gente a la que le gustaba el fútbol pero no compraba discos de rock y la escena dance todavía era bastante grande, y me decían que a esa gente le gustaba mucho Oasis por cómo se vestían y esa onda. De repente, tenías una banda de rock que unía a todos esos mundos. Yo quería hablarle a esa cultura nueva de chabones, y la manera de hacerlo fue de presentarles un mundo nuevo y hacerlo en sus propias revistas. MixMag le puso cinco estrellas a Definitely Maybe y la gente empezó a registrarnos mucho antes que NME o Melody Maker. Estábamos buscando cruzar al indie con el dance, porque básicamente si te gustaban los Happy Mondays y tomar éxtasis, te iba a gustar Oasis.

Spencer Jones: Una vez se fueron a Glasgow en una camioneta alquilada y tenían 100 libras de gastos para la nafta. ¿Los usaron para combustible? No, se los gastaron en drogas y tuvieron que ver de dónde sacar plata para la nafta. Ese sí que es un estilo de vida de rock and roll. Sólo podés producir ese tipo de música si viviste así y es algo real. Con los artes de tapa pasaba algo similar. Pasé dos años saliendo con ellos, de gira o en el estudio, y no creo que nadie más de cualquier otro ambiente pudiera vincularse. El desafío era representarlos por cómo eran y no hacerlo mal, pero para poder hacer eso tenés que entender de qué se trata su música y de qué la iban ellos.

McCarroll: En vivo teníamos una vibra más punk, heredada de nuestra primera época en la sala de ensayo, con un sonido más sucio. El tempo de las canciones era decididamente más rápido cuando tocábamos en vivo, pero más allá de eso las estructuras de las canciones se mantenían iguales. Teníamos la actitud suficiente para negarnos a entrar en la escena y pasar inadvertidos. Blur, Suede… eran todas grandes bandas, pero ninguna tenía el filo que tenía Oasis, con ese resentimiento y esa actitud de que todo chupaba un huevo. El resto de las bandas eran todas demasiado amables y se la pasaban mirándose los zapatos.

Abbot: Tuvimos una reunión en la que proyectamos que íbamos a vender 60 mil copias en el primer año, todavía tengo el memo guardado de esa fecha. Y terminamos vendiendo esa cantidad, pero en la primera semana. De abril a julio habíamos tenido un buen verano con la prensa, pero nada te hacía pensar en que algo así iba a pasar. Le pasamos el trapo a todos: salimos de la nada, con muy poca plata y le terminamos ganando hasta a Los Tres Tenores. Tenía un presupuesto para una campaña acorde a esas 60 mil copias y me lo terminé gastando todo en apuestas.

McCarroll: Por supuesto que no esperábamos que las cosas se volvieran tan grandes en tan poco tiempo. Para que te hagas una idea, hicimos una gira bastante larga por el Reino Unido y después volamos a Estados Unidos por un par de meses. Mientras transitábamos las rutas de otros territorios, la gran rueda de la promoción empezaba a girar y apenas podíamos salir a la calle sin que nos reconocieran. Éramos una banda con un objetivo y sabíamos que algún día las cosas se iban a poner grandes, pero ninguno de nosotros podría haber previsto que el ascenso a la cima iba a ser tan vertiginoso como lo fue. Nadie nos podía alcanzar en esa época.

Spencer Jones: Creo que fue después de hacer la tapa de “Supersonic” que estábamos con Liam en un pub tomando una cerveza y le dije “Mirá, loco, en 12 meses no vas a poder ir ni a la esquina a comprar un cartón de leche”. Por alguna razón, había mucha confianza y no existía la menor duda, miedo o inseguridad de que no fuesen a lograrlo. Casi que no importaba, iban a hacerlo y ya, porque no podés escuchar a Definitely Maybe y no pensar “esto le va a encantar a todo el mundo”. Ni siquiera era arrogancia o exceso de confianza, era como decir “esto es lo que estamos haciendo, esto es en lo que creemos, y si alguien quiere sumarse, que lo haga”. No vi eso con ninguna otra banda, salvo The Verve, que tenía la misma actitud.

McCarroll. Fueron demasiadas cosas: el debut que más rápido vendió, votado como el 14° mejor disco de la historia y la lista sigue. Aunque no lo creas, todavía es bastante refrescante escucharlo. Hoy en día sólo escucho esas canciones si las pasan en la radio, pero aun si es así nunca cambio el dial. Conozco cada nota de ese disco, como seguro mucha gente también lo hace. Una mezcla ecléctica de canciones que hacen un álbum perfecto, del cual estoy muy orgulloso de haber sido parte.

Spencer Jones. Suena como si hubiera sido hecho ayer, tiene una frescura enorme y una energía única, que no necesariamente encontrás en un disco de los Beatles o incluso en Nevermind. Es una energía intoxicante, hay algo ahí que es distinto al resto. Está “Shakermaker”, que es un rock and roll trippy, y después tenés “Cigarettes & Alcohol”, que es una canción subversiva sobre drogarse y ese tipo de cosas. También tenés momentos románticos como “Slide Away”, y también está “Rock 'n' Roll Star”, que básicamente es como un contrato a firmar que te dice “esto es lo que es”. Por supuesto, también está “Live Forever”, que es lo más profundo que podés ir con una composición. Tiene una colección muy interesante de canciones sobre distintos aspectos de la vida y la existencia. Estoy orgulloso de que mi foto sea su imagen de tapa y por algún extraño motivo se vincula con el disco perfectamente. 

Abbot: Para mí, Definitely Maybe es el debut más importante de una banda de rock. Puedo escucharlo todo el día, es un fuckin’ disco de rock and roll. Morning Glory fue hecho a mano, mientras que Definitely Maybe fue abrir la botella y dejar que saliera el genio. Los hijos de los pibes que tenían 20 en esa época tienen 20 ahora y van a ver a Liam tocar esos temas porque se identifican con eso. No eligiría jamás entre Liam o Noel, no soy tan tonto. Los amo a ambos y los dos tienen cualidades distintas. No existirìan sin el otro, sin lugar a dudas. No habría Oasis sin Noel, y Oasis era la banda de Liam, y nadie podría haber cantado las canciones de Noel mejor que Liam. Cualquiera que discuta eso, no entiende nada.