29/08/2016

Los VMAs 2016 y el poder de las mujeres en la música

¿Quién maneja al mundo? Las chicas.

MTV

Aunque a esta altura cuesta discernir si los Video Music Awards de MTV tienen alguna clase de importancia para público e industria -al fin y al cabo, se trata de un canal que ya casi no conserva relación con la música-, lo cierto es que la entrega de estatuillas realizada anoche fue una notable demostración del poder de las mujeres en el arte mainstream por estos días. La realeza femenina del pop actual estuvo presente para hacer gala de inventiva, perfeccionismo y hasta vanguardia (en términos de música masiva, claro). No es que el machismo no siga imperando en la industria y los artistas, porque al fin y al cabo son emergentes de una sociedad que todavía no pone en igualdad a hombres y mujeres, pero hay que reconocer el avance que plantean Beyoncé o Rihanna en cuanto a hacer las cosas a su modo y destacarse en un panorama brillante de la música urbana.

Por supuesto, la reina sólo puede ser una, y hoy es Beyoncé, que con una performance de más de 15 minutos les pasó el trapo al resto. Queen Bey sintetizó el viaje que propone en Lemonade, su impresionante último disco, con canciones que fueron de la decepción a la rabia por una infidelidad, y de allí al perdón y la exhibición de fortaleza y seguridad. Interpretó "Pray You Catch Me", "Hold Up" (en la que terminó "rompiendo la cámara" de un batazo), "Sorry", "Don't Hurt Yourself" y "Formation", que culminó con un mensaje por demás de claro: las bailarinas se pusieron "en formación" para armar el símbolo femenino. Además, de las 11 categorías en las que estaba nominada, la ex Destiny's Childs se llevó cinco a la casa, y sobre todo dejó la sensación de que está por encima de cualquier varón o dama que se le plante enfrente.

Rihanna también llamó la atención en sus ¡cuatro! presentaciones: abrió la gala con un medley que incluyó "We Found Love" y "Where Have You Been"; más tarde hizo mover las caderas con "'Rude Boy'', ''What's my Name? y ''Work''; se bancó salir después de Beyoncé con  "Needed Me," "Pour It Up" y "Bitch Better Have My Money"; y finalmente cerró con una demostración de que puede cantar de verdad, con un medley de "Stay", "Diamonds" y "Love on the Brain". La nativa de Barbados también se llevó algunas estatuillas y recibió la declaración de amor de Drake, al que dejó pagando cuando quiso darle un beso y ella le puso la mejilla.

Otra que salió bien parada de la ceremonia de premiación fue la diminuta Ariana Grande, quien cantó "Side to Side" mientras hacía spinning y otras disciplinas gimnásticas, con una ayuda de otra dama que pisa fuerte en el pop actual: Nicki Minaj.

Quien no estuvo a la altura de las expectativas fue Britney Spears, de quien se esperaba un regreso triunfal, y sólo ofreció un evidente playback de "Make Me" y "Me, Myself & I", con G Eezy como invitado y una coreografía que pareció de escuela secundaria al lado de lo que mostraron sus congéneres. Está bien, le tocó salir justo después de Beyoncé, pero aquel título de "princesa del pop" ya le queda grande. Y sus aspiraciones de reinado han claudicado ante otras damas.