06/09/2018

Los Inrockuptibles cierra su edición impresa

Au revoir.

Manuel Fernández
Los Inrockuptibles

C’est fini: Los Inrockuptibles, la “revista mensual de música, cine, libros, etc.” que surgió en 1996 como la primera edición internacional de su homónima francesa, imprimió este mes su último ejemplar en papel. “Gracias por todos los mensajes de apoyo y cariño. Los guardamos en el ❤️”, publicó el medio en Twitter horas después de anunciar la noticia.

Si bien no se dieron a conocer oficialmente los motivos de la decisión (Tiphanie Minquet-Villarino, CEO de la edición local, no respondió a los contactos de Silencio), el final de la aventura impresa parece relativamente fácil de justificar. “Hoy no creo que nadie ya se sorprenda con el cierre de un medio gráfico”, explica Nazareno Brega, actual editor de Música de Inrocks. “El consumo de revistas en papel cayó muchísimo en los últimos años y el modelo de negocios tradicional entró en jaque acá en la Argentina y en el resto del mundo. Monetizar con publicidad dejó de ser una solución para los medios de comunicación. Y si a eso le sumás los costos de imprimir, del papel, es un milagro incluso que todavía existan revistas impresas”, agrega Agustina Gewerc, que editó la sección Sociedad hasta 2015.

“La revista estuvo marcada por la incertidumbre a lo largo de casi toda su historia y atravesó demasiadas crisis, muchas que parecían todavía más difíciles que esta”, analiza Brega; de hecho, la crisis de 2001 ya había forzado una primera salida temporal de los kioscos. “A principios de 2002 la revista no salió en formato tradicional. Hicimos una versión pequeñita combinada con la Guía Inrocks, que fue muy importante y lo que en ese momento nos daba de comer -recuerda Gustavo Álvarez Núñez, director editorial desde el segundo número y hasta mediados de 2004-. Estuvimos así un par de meses, después también nos discontinuamos con ese formato, y luego pasamos al online”.

Nacida dos años antes que la edición argentina de Rolling Stone, Los Inrockuptibles definió su nicho dándole lugar a lo que Gewerc describe como “un espectro de artistas, escritores y músicos a los que nadie más estaba dándole importancia”. “Nuestra intervención tenía que ver con ser una incomodidad y un grano en el orto en el mapa del rock argentino. Pienso que le dimos cabida a grupos que eran desechados, o no eran tenidos en cuenta o canonizados. Crecimos a la par de una escena vibrante pese a que todo era oscuro y se derrumbaba a fines de los 90 o principios de los 2000”, subraya Álvarez Núñez, convocado por Juan Di Natale para participar en aquel equipo inicial.

“Más allá del atractivo -muy subjetivo y más de una vez cuestionado- por la curaduría en discos, cine, libros, series, teatro, historietas, arte y videojuegos, siempre sentí que la revista tocaba cuestiones superficiales con una profundidad demasiado poco frecuente en medios en nuestro idioma”, asegura Brega. “Y no es menor que en todas sus etapas siempre escribió gente con un talento imposible de ser correspondido en tiempo y forma con la economía de la revista. El diferencial fue la gente que la hizo, sin que importe la frugalidad del mercado o la inexistencia de una industria”.

Sin una estrategia definida para convertir la fuerza de la marca papel al digital -su sitio web, por caso, es un blog sin publicidad alojado en la plataforma Medium-, ¿hay lugar en el mundo online para Los Inrockuptibles? “Pienso que los usuarios a los que les interesan los temas que toca Inrocks siguen existiendo. El problema es que hay que llegarles con contenido diferencial, ir a las plataformas en las que están y hablarles en su idioma, ofrecerles formatos de consumo rápido y audiovisual y también contenido para leer en profundidad”, remarca Gewerc, hoy especializada en medios digitales y en el desarrollo de contenido orientado a audiencias particulares.

Álvarez Núñez apoya esa teoría. “Los medios ligados a la cultura joven tienen que estar hechos por gente joven, y si el staff tiene que ver con el pulso de lo que hoy en día sucede, le pueden sacar jugo y monetizar”, asegura. “Cuando la revista tuvo un pie en la ciclotimia del cambiante rock argentino, era porque estaba hecha con carne nueva y gente que era imprudente o que por lo menos no tenía mucho que perder. Si se recupera ese brío o se va por ese camino, creo que es cuestión de estrujarse el cerebro y ponerle ingenio”, agrega. Agustina, hoy en A24.com, resume esa esperanza en una frase: “Si Inrockuptibles tiene futuro, definitivamente no está en el papel”.