27/07/2020

Las mujeres y las identidades disidentes pelean su lugar en la música urbana argentina

Tumbando el club patriarcal.

música urbana

“Para que no nos invisibilicen más, para que sepan que acá, en la Argentina, hay una drag que hace música y que está luchando por los derechos de todos, todas y todes". Quien le dice estas palabras a Silencio es La Queen, la trapera nacida en Fuerte Apache que, gracias al tema "Te quiero", se convirtió en la primera artista drag en obtener una nominación a los Premios Gardel. "Yo me siento muy orgullosa y muy feliz de levantar la bandera LGBTTTIQ+", completa. Que el hecho sea una noticia, sin embargo, no hace más que poner en evidencia la falta de espacio y visibilidad para con las mujeres y las disidencias en la música argentina en general y en la urbana en particular. Sea en los espacios mainstream o en el underground, la problemática parece lejos de estar resuelta. 

Desde las reproducciones en Spotify y YouTube hasta las batallas en las plazas, la relación entre el freestyle y la música urbana en la Argentina es directa. La cúspide del trap argentino -y referente en Sudamérica, de hecho- está representada por artistas que provienen de la escena del freestyle. El top tres de traperos argentinos con más oyentes mensuales en el país está liderado por Paulo Londra, Duki y Khea, todos con recorrido en competencias como El Quinto Escalón. Por eso, el análisis de la música urbana local debe contemplar esos dos terrenos.

Y aunque en ambos espacios hay muchas mujeres y disidencias, la mayoría (con la excepción de Cazzu y Nicki Nicole) no encontró el mismo lugar de relevancia que los hombres cishétero.

Dak1llah, nacida como Morena Jabulij, comenzó su carrera en las batallas de las plazas de Buenos Aires y fue una de las primeras traperas en firmar con una discográfica major. Aunque su recorrido se dio en paralelo a los cantantes antes mencionados, su experiencia fue otra. “Nunca me hicieron la contra, pero no me daban bola por ser mujer. Conmigo no iban a hacer equipo porque supuestamente iban a perder”, cuenta sobre su paso por los enfrentamientos; tras ganar varias de esas competencias, logró pisar más fuerte en la escena.

Actualmente, Dak1llah suma 82 mil reproducciones mensuales en Spotify, compartió escenario con Bad Bunny y en su tema “Amor por amor” (700 mil reproducciones en YouTube) habla sobre una relación entre dos mujeres que dice: “¿Cuál es el problema si nos amamos? Si en público tomo tu mano, si delante de un niño digo que te amo y nota que eres igualita a mi”.

“Es mucho más fácil [de consumir] una Cazzu o un Duki, que va para un público heteronormativo y de poca hasta bastante edad. En ese sentido, quedo bastante excluida”, asegura Victoria Greenville, alias La Chica de Fuego, que si bien decide no encasillarse en ningún ámbito, se autopercibe como mujer trans y trapera. Cuenta con 25 mil vistas en su canal de YouTube y afirma sentir que, al tener un público disidente, las discográficas no se interesan en su producto ya que no lo manejan.

Para entender el presente de las mujeres y disidencias en la música urbana actual, es imprescindible mencionar a Actitud María Marta, formada a mediados de los 90. Además de ser un grupo compuesto solo por mujeres y con letras revolucionarias para la época, lograron ser la primera banda del género en hacer una gira internacional. Actualmente, sus integrantes participan en eventos de freestyle destinados a mujeres y disidencias.

"Creo que está mal puesto el foco", analiza Karen Liz Fleitas, exintegrante de Actitud María Marta. "Esta movida surgió por gente que no tenía voz, y si seguimos priorizando como ‘artistas’ a los que se cagan a puteadas arriba de un escenario nos estamos equivocando”.

Atenta a esta situación, la música transtorta Sasha Sathya, que se autoproduce y autogestiona, ve la alternatividad como el camino. "La industria ya entendió que le conviene tener en la góndola un producto como Pabllo Vittar tomando Coca-Cola, y va a querer integrar más variantes de eso", dice. "Cuando una se quiere dar cuenta, te metieron en una playlist, en un packaging. Yo, por las dudas, no busco integrarme a ninguna movida, estoy integrada a mi misma".

En la misma sintonía, la rapera, actriz y estilista Real Valessa, nacida como Valeria Chambi, hace referencia a la falta de variedad en el discurso mainstream de la música urbana. “Se muestra [solo] a la de clase media alta", dice. "Y a la mujer negra pobre, con la que me siento más identificada, no te la muestran tanto. El mundo es careta y muy aspiracional, entonces te van a mostrar un producto para que vos quieras comprar eso”.

La Chica de Fuego agrega: ”Hoy en día las mujeres están dando buenos mensajes y los hombres siguen diciendo ‘culo, teta, culo, teta’. Aunque tienen más seguidores, se nota la diferencia”. Así piensa también Karen Fleitas: “Lo que revoluciona siempre llama la atención. El problema es que, con el tiempo, las grandes potencias prefirieron priorizar a artistas con letras vacías que no promueven ningún mensaje”.

Sasha Sathya es de las primeras traperas transtorta de la Argentina y además es trabajadora sexual. Empezó su carrera solista en 2013 y lanzó en 2019 su disco ReBeBa Mixxxtape. Actualmente, está produciendo su nuevo álbum La nieta de la sirvienta. “Como miles de chabonas que se autogestionan, necesitamos los medios de producción y no nos los van a dar ellos”, escribió en sus redes sociales.

"Salir de la zona de confort es un desafío, no es que un día el feminismo me iluminó y empecé a aprender a resolver con lo que tengo", afirma Sasha Sathya. "Es algo que también me dio el hambre, me impulsó a seguir contra cualquier adversidad y despertar la creatividad. Aunque no logre cosas de trascendencia social, al menos lo forjé sola”.

La situación en la escena del freestyle

La falta de espacio y visibilidad para con las mujeres y las disidencias es también una de las principales observaciones que se le hacen a la escena de las batallas de freestyle. Y si bien es cierto que, acompañados por la nueva ola del movimiento feminista, se dieron algunos pasos hacia la inclusión, la misma sigue siendo una deuda.

“Hay un estigma hacia las mujeres", comenta Tink, rapera afrodescendiente y con experiencia en eventos de la escena como Red Bull Batalla de los Gallos y FMS Argentina, donde es jurado. "Yo siempre tuve que demostrar el doble que los demás, solo por mi género. Y obvio, mis errores valían el doble”.

La Negra Buggiani, rapera marplatense, afirma que "el lugar donde el machismo se ve más a flor de piel es en las plazas". "Ahí se celebran rimas homofóbicas, gordofóbicas y se sexualiza a las mujeres”, agrega. Joaquina Daguerre, una rapera que está desde 2012 en el movimiento de las batallas, coincide con la problemática: “En todos mis años de competición hasta la última batalla que fui me han dicho desde ‘puta’ hasta cosas de mi culo, y que el jurado me vota porque soy linda”.

Clipper, rapera y graffitera uruguaya con un gran recorrido en el ambiente, analiza el papel del público: “En una batalla de freestyle llegaron a decirme que iban a meterme un brazo adentro de mis genitales cuando me vieran en el colectivo y más de 200 personas festejaron la frase”.  En la misma sintonía, la artista nacional no binaria La Kabronx agrega que "es importante que nos empecemos a cuestionar como espectadores" porque "sin darnos cuenta, muchas veces terminamos reproduciendo o siendo cómplices de los mismos actos machistas que tanto cuestionamos”.

En paralelo a las competencias de renombre, eventos relacionados al rap, graffiti y breakdance funcionan como las nuevas iniciativas para y por las mujeres y disidencias, con La Liga Feminista de Freestyle como acontecimiento más resonante. Allí solo se aceptan artistas mujeres y otras identidades disidentes, con el objetivo de impulsar al movimiento de música urbana hacia una realidad más inclusiva.

Visto desde un enfoque que apunta a la profesionalización, Tink valora estos espacios como "impulsos para fomentar la inclusión y ver la disciplina desde un punto más recreativo", pero agrega: “Si alguien quiere ganar una Red Bull tiene que estar preparadx para enfrentarse a cualquier cosa. Si desarrollaste toda tu experiencia como freestyler compitiendo únicamente en espacios feministas, es imposible que lo logres”.

De hecho, la instancia nacional de la Red Bull Batalla de los Gallos de 2019 resultó bisagra en cuanto a la llegada de algunos debates de la agenda feminista al escenario. Fue la primera vez a nivel nacional que dos mujeres llegaron a la competición (Roma y NTC, que se enfrentaron en octavos de final). Anteriormente, sólo Tink y La Joaqui, rapera marplatense que actuó en la serie El marginal II, habían participado en este evento. “Cuando llegué a cuartos de final de Red Bull y perdí, estaba muy emocionada. Unos días después me llamó (la ex Actitud María Marta) Alika y me dijo: ‘No puedo creer que te dijeron negra de mierda ante mil personas’; fue una actitud que yo había pasado por alto”, recuerda Tink.

En la mencionada competencia de 2019, realizada en el Luna Park con entradas agotadas, Rosario Flores, alias Roma, dejó una gran marca para la historia del rap y el feminismo al vencer de manera sorpresiva en cuartos de final a Dozer, campeón defensor y "provida" confeso. El enfrentamiento entre ambxs terminó por convertirse en un debate sobre el aborto legal y generó una discusión en el seno de las batallas que hasta hoy continúa. "No sabe qué decir / Aguante la maternidá' / Pero es deseada / O no será", fue el gran punchline destacado que soltó Roma para quedarse con el enfrentamiento.

De todos modos, la visibilidad que tuvo esa batalla no alcanzó todavía para que más mujeres y disidencias se ganen un lugar en las competencias mainstream, y la decisión del jurado todavía es tema de debate. El 11 de julio se dieron a conocer las y los clasificados para la Red Bull 2020 y de los lxs 16 participantes, 14 son varones cis: las dos mujeres seleccionadas son Roma y Brasita. En otras competencias, como God Level y FMS, el panorama está lejos de ser más alentador.

Al analizar los discursos excluyentes tanto en la escena escena del freestyle como de la música urbana a nivel local, Tink señala la falta de conocimientos que existen en cuanto a las bases filosóficas del movimiento: “Es tal el grado de desinformación sobre la cultura, que muchos de los que hacen rap en Argentina, desconocen los orígenes afro del hip hop. Esto se debe a que muchos empiezan escuchando artistas españoles o latinos y jamás prestan oído a los verdaderos fundadores”.

Luanda, también afroamericanx y con un experiencia en la fomentación de eventos que promuevan la inclusión en la escena, coincide con Tink y asevera: “En las batallas freestyle dicen ‘nigga’ porque rima fácil. También lo hacen los raperos más conocidos, siendo blancos. Si te escucha cualquier afro de Estados Unidos, te encaja una piña sin dudarlo”.