04/05/2020

La historia detrás del "Unplugged" de Charly García, según el Zorrito Von Quintiero

Demoliendo teles.

Captura de video
Charly García

El 4 de mayo de 1995, Charly García viajó a Miami para grabar una participación para el ciclo Unplugged de MTV.  El resultado final, Hello!, llegó a las bateas unos meses después, y aunque tuvo al músico y su banda en un pico creativo notable, las tratativas para llevarlo a cabo tuvieron, cuando no, sus idas y venidas.

Para conmemorar los 25 años de ese show, Fabián "Zorrito" Von Quintiero, eterno aliado de García y tecladista devenido bajista de un ensayo al otro para esta ocasión, recuerda la historia detrás de uno de los conciertos históricos de la señal. Say no more.

Charly García y yo teníamos una relación muy directa con Alejandro Pels, que es el que arrancó con MTV en castellano en Nueva York. Era una hora por semana en Telemundo, creo, no me acuerdo bien en qué cadena. Cada vez que íbamos a Nueva York le hacían nota a Charly y así nos hicimos amigos de Pels. Y un día lo llamaron y lo pusieron de director para el nuevo proyecto de MTV Latino. En esa época había mucha guita para producir cosas en MTV, entonces Pels nos llevaba. No sé, fuimos a esos programas como Rock & Gol, o de esos a los que te llevaban una semana a Miami a presentar videos como VJ invitado. Un verano estábamos con Charly haciendo Casandra Lange y lo llamé a Pels y le pregunté "Che, ¿no tenemos nada para hacer con Charly así nos vamos unos días a Miami? ¡MTV era una agencia de turismo hermosa!

En ese momento, Charly no tenía manager, no tenía nada, y yo lo ayudaba, como siempre. Cuando le pregunté eso a Pels, él me dijo "¿Pero cómo está Charly García? Porque tenemos que encarar un proyecto nuevo que va a ser en MTV que son unos Unplugged en español, eso ya se está haciendo la versión americana. Pero quiero saber cómo está él porque va a ser el primer Unplugged, yo no quiero líos". Y yo le dije: "Charly está perfecto (carcajadas). ¿No ves las crónicas que llegan de la gira de Casandra?" La verdad es que ahí Charly estaba bárbaro. Lo único era que el show era rarísimo, porque llegabas y adelante del escenario había un plástico transparente; tocábamos en una burbuja, tipo Michael Jackson, era la influencia de Jackson. Entonces le mandé a Pels reviews de las crónicas que habían salido en los diarios esos días. Le hice la psicológica...

Entonces Pels me mandó unos VHS que eran de los Unplugged que habían hecho hasta entonces, pero eran muy cortos, no como los que hubo después: eran tres guitarras acústicas, el cantante, el bajista, sin batería... una cosa muy fogón. Yo fui a la casa de Charly García con los VHS, llevé la videocassetera, enchufé todo. Éramos Charly y yo solos en el living. Cuando lo puse, empezó a mirarlo y me dijo "¿Esto querés que haga? ¡Esto yo ya lo hice con Sui Generis, boludo!"

Charly quería tocar teclados, no quería saber nada con hacer las cosas así. Entonces lo llamé a Pels y cuando le dije, me respondió "No, pero no puede ser, me quiere manejar el concepto". Entonces empezó una negociación... Charly dijo "Ah, no quieren que enchufe nada, ok". Y me peló un teclado Casio con parlantitos, que había que tomar por micrófono... A Pels le dije: "Viste cómo es Charly, él tiene que ser el primero". El primero es García, siempre. La negociación se fue ablandando y se metió Sony, que tenía que poner guita para el disco. Yo era muy ingenuo porque no era empresario, era músico, entonces quedé afuera y la negociación la hacían los abogados de Sony, aunque yo estaba en la producción.

Empezamos a ensayar en la casa de Charly porque era "unplugged", era chiquito. Él tenía el piano y ese teclado Casio. Pero como él estaba en su casa, ensayaba un tema y se iba al cuarto, de repente se quedaba dos horas ahí y volvía. Se hacía largo... Y Charly estaba con la costumbre de filmar todo: mientras nosotros tocábamos, él filmaba. Eran ensayos largos. Y un día se fue al cuarto y (el bajista Fernando) Lupano dijo "Yo estoy roto, no aguanto más, es muy largo". Pero la cámara había quedado prendida. A la noche Charly lo escuchó y me avisó: "Se corta con Lupano". Por eso yo terminé tocando el bajo en el Unplugged, con un bajo acústico que tenía Charly en la casa. Yo tocaba el teclado y el bajo.

En los ensayos la cuestión no caminaba. Yo empezaba a ver cómo se desvanecía la cosa, porque cuando Charly se pone así como que no se copa... En esa época yo estaba en obras con el Soul Café y mi socio era un muchacho que tocaba en la Filarmónica del Colón. Entonces le consulté a Pels si podemos poner un trío de violín, viola y cello. Y dice que eso sí podría ser. Le pedí a mi socio si podía conseguirme un trío del Colón que la pudiera rockear un poco y trajo al de los hermanos Di Salvo.

Para el primer ensayo, los citamos en la sala a las cuatro de la tarde. Les pasamos "Yendo de la cama al living", todavía sin Charly, pero más o menos tocamos como veníamos tocando. Pero eran las nueve de la noche y Charly no venía. Ya estaba medio deprimido, porque al final es un desastre estar en el medio de la presión del otro: eso lo tienen que hacer los managers. Lo llamé a Charly y me dijo "Bueno, ya voy". Llegó como a las diez y media. Los pibes estaban re ansiosos. Llegó García, se sentó en el teclado y en el medio de la canción la piba empezó a hacer el solo de violín. Ahí Charly me miró y me hizo con la cabeza "ok". Y ahí se destrabó todo y fuimos para adelante.

Charly pidió que el Unplugged lo grabara Joe Blaney, estuvo bien ahí... Llegamos a Miami, estábamos en un hotel en Ocean Drive, frente a la playa, e íbamos a ensayar al estudio. Había dos Unplugged, el nuestro y el de El Tri, que se grababa al día siguiente. El escenario era una belleza, una hermosa puesta en escena. Pero era una situación muy distinta a la que estamos acostumbrados nosotros, a la gente gritando, el volumen fuerte; era otra situación y se tocaba distinto, sin la potencia esa que te mueve el orto. Pero sonaba divino. Y el piano de Charly era espectacular.

El tema es que, por más que en la grabación estaba lleno de gente, no era un show sino un programa de tele. Se paraba, se volvía a hacer un tema... Y la ejecución era silenciosa, porque la gente no gritaba sino que aplaudía después. Así que fue tenso. Cuando terminamos, fue la liberación. Yo estaba por los techos me había sacado un lío de encima. Porque una cosa es la Argentina y otra es lidiar con las corporations...

Con (el baterista Fernando) Samalea, con quien dormíamos en el mismo cuarto, lo primero que dijimos fue "Vamos a comer una burger por ahí, a dar una vuelta", pero cuando íbamos a salir del estudio, Charly nos dijo "Ok, los espero en el lobby y nos vamos todos en la limusina a joder por ahí". Él andaba con una limusina blanca todo el día. Y después de ese día que había sido tan largo, tan tenso, yo no quería subirme a la limusina y Samalea tampoco. Entonces Charly García se quedó plantado en el lobby del hotel, tomando un trago, esperando que nosotros bajemos, mientras Sama y yo saltamos por la ventana del costado del hotel y nos fuimos a comer. Cuando Charly se enteró, se rayó y nos rajó. A toda la banda. Pero dejamos una bella pieza musical (se ríe), un discazo que nadie se imaginaba que fuera a vender tanto.