28/11/2015

La historia detrás del disco del papa Francisco

Más grande que los Beatles.

Brian Eno les había prohibido a los U2 cualquier contacto con el mundo exterior durante la grabación de How to Dismantle an Atomic Bomb (2004) y esa norma incluía atender llamados telefónicos… a menos que quien los llamara fuera Juan Pablo II, claro. “Cuando un asistente interrumpió las sesiones, Brian Eno explotó de furia, pero eventualmente terminó por calmarse cuando le dijeron que quien estaba al teléfono era el Papa”, le comentó Paul McGuinness, entonces manager de U2,  a contactmusic.com.

Para ese momento, Juan Pablo II no sólo era el representante máximo de la Iglesia Católica, sino que cinco años antes había dado comienzo a una tradición que Francisco I se encargó de mantener: los Papas también graban discos de estudio con un sonido cercano pop.

Abbà Pater (1999), del fallecido Juan Pablo II, no fue el primer registro en formato físico de un discurso papal (ni un tributo a un cuarteto pop sueco), pero sí la primera vez que la palabras de un líder católico fueron acompañadas por música compuesta para la ocasión. Principalmente adornado por arreglos sinfónicos, coros sacros y algún que otro pequeño giro pop y de world music, Abbà Pater fue concebido por Don Giulio Neroni, un cura que que estuvo detrás de los tres discos papales grabados hasta la fecha.

Diez años después de tirada la primera piedra, el efímero Benedicto XVI continuó el legado con Alma Materun disco de similares características al anterior. Una actualización a medio camino, que permite escuchar a Benedicto acompañado por música pero sin meterse de lleno en las herejías sonoras de la música pop. "Con Juan Pablo II y Benedicto XVI no podía usar este tipo de música moderna y contemporánea, pero sí pude con Francisco porque es un Papa distinto", le aseguró Neroni a NME.

Y las palabras de Neroni no son nada exageradas: con sólo escuchar los primeros segundos de “Wake Up! Go! Go! Forward!”, el corte adelanto de Wake Up!, la búsqueda de un sonido moderno es evidente. Un bombo insistente y una guitarra eléctrica soleando de fondo ponen patas para arriba varios clichés de la música religiosa.

Entre los colaboradores del disco se destaca la participación de Tony Pagliuca, tecladista que fue parte vital de Le Orme, una banda de rock progresivo que peleó bien alto en los rankings italianos durante los 70. “Cuando Don Giulio Neroni me pidió que colaborara en este CD, acepté de inmediato con mucho entusiasmo. Poner mi música al servicio de las palabras y la voz del papa Francisco han sido una experiencia fantástica y un desafío artístico muy interesante”, le dijo a Rolling Stone.

Si bien Wake Up! no deja de ser un disco religioso, con toda la solemnidad que ello supone, hay ciertas características que lo hacen distinto a los anteriores.

  • Prácticamente no hay extractos en latín. Francisco I habla en español, inglés, italiano y portugués a lo largo de las 11 canciones del disco.
  • Los cantos gregorianos que hacen de contrapunto a Francisco fueron aggiornados. No se trata de las antiguas fórmulas modales sino que Neroni las arregló con herramientas modernas para que la atmósfera del disco sea actual de principio a fin.
  • La instrumentación es variada. Además de las cuerdas y órganos que hacen al sonido eclesiástico, suenan acordeones (“Cuidar el planeta”), guitarras eléctricas y sintetizadores de todo tipo.
  • El discurso es simple y llano cuando tiene que serlo, y riguroso cuando hay que rematar. En "La fe es entera, no se licúa", Francisco ironiza: "Hay licuados de naranjas, hay licuados de manzana, hay licuados de banana, pero por favor no tomen licuados de fe". Y después manda a leer la Biblia: Mateo 25 y las Bienaventuranzas.
  • Todo el disco suena cosmopolita, universal. No sólo por la diversidad idiomática: hay toques latinos, sonidos pop, experimentación post-rock y épica progresiva.

Como pocas veces en 2015 años de historia, la Iglesia Católica se nutre de música pagana. Que así sea.