05/12/2017

El día en que Menem quiso prohibir a los Guns N’ Roses

¡Forajidos!

Menem

Hace exactamente un cuarto de siglo, el 5 de diciembre de 1992, el presidente de la Nación salía por televisión para pedirle a sus conciudadanos que evitasen acercarse al estadio Monumental. La “sugerencia” no estaba relacionada con un partido de fútbol de alto riesgo ni a una manifestación violenta, sino con el primero de los shows de Guns N’ Roses en la Argentina.

“Lo lógico hubiera sido prohibirlos, pero esto en el mundo, con toda seguridad, hubiera servido para que nos criticaran y nos tildaran de autoritarios”, expresó Carlos Menem aquella vez. Y continuó: “Yo les pediría a los organizadores, a los que traen a los artistas, que tengan mucho cuidado con la elección de estos grupos, que son verdaderos forajidos”.

El primer mandatario reaccionaba así a dos versiones sobre el comportamiento de Axl Rose que circulaban por los medios: la supuesta quema de una bandera argentina en una presentación en vivo en París y una declaración en la que el cantante habría indicado que se limpiaría sus botas cuando su vuelo estuviera saliendo de Ezeiza.

La gira sudamericana de Guns N’ Roses estuvo cargada de problemas. El show de Bogotá terminó con heridos; en Chile, donde el frontman había agredido a periodistas tanto en el aeropuerto como al llegar al hotel, una chica de 15 años recibió un golpe en la cabeza durante el recital en el Estadio Nacional de Santiago. Una vez que abandonaron Buenos Aires, la historia se repitió: cinco periodistas y dos huéspedes del Maksoud Plaza Hotel de San Pablo lo acusaron de haberles arrojado una silla metálica desde el segundo piso, a unos 10 metros de altura.

Para contrarrestar aquellos rumores sobre su “antiargentinismo”, Axl lució una camiseta de la Selección en el hotel Hyatt (hoy Four Seasons), donde se hospedó. En una conferencia de prensa dijo: “Más que por el show, estoy preocupado por lo que pueda pasar afuera y dentro del estadio con la gente que tiene ganas de causar problemas. Creo que estas personas están molestas por mis supuestas declaraciones sobre mi deseo de quemar la bandera argentina y mis botas, algo que jamás dije”.

Rose remarcó su enojo sobre el mito en una entrevista con Telefe. “Ni siquiera sé quién dijo eso, preferiría quemarlo a él. No sé lo suficiente de Argentina como para decir una cosa tan desagradable o hablar realmente mal del país. No vengo a llevarme nada del país, simplemente vengo aquí a tocar, no vengo a escupir sobre el territorio ni a ofender absolutamente a nadie. Me gusta mucho la sensación de la gente, cómo disfrutan todos aquí en Latinoamérica, y veo que aquí nos aprecian mucho”.

La advertencia final por parte del Gobierno llegó de manos de Eduardo Bauzá, por entonces secretario general de la Presidencia: de producirse incidentes en el primer concierto, el 5 de diciembre, se prohibiría la realización del siguiente. Lo cierto es que, haya sido gracias a las medidas de seguridad o al “autocontrol” del propio público, los shows en la Argentina transcurrieron con normalidad.

El único hecho policial relacionado con la visita de los Guns ocurrió en Temperley, bien lejos de Núñez. Cinthia Tallarico, de 16 años, discutió con su padre porque, después de haberla “descubierto” en el móvil de un noticiero haciendo guardia en el Hyatt, él le prohibió asistir al Monumental. Después de que el hombre se mostrara firme en la decisión de impedirle ir al show, según indicó la agencia Noticias Argentinas en un despacho, la adolescente se suicidó con una pistola de la casa; minutos después, al encontrarla, el padre siguió sus pasos.

Más allá de los escándalos, las amenazas de prohibición nunca se materializaron y el romance entre Guns N’ Roses y el público argentino fue evidente, al punto que el Monumental fue el lugar elegido un año después por la banda para su despedida. Luego, hubo otros tres shows con formaciones incompletas (en 2010, 2011 y 2014) y, finalmente, un nuevo paso de Axl Rose, Slash y Duff McKagan sobre el escenario de River. Pero esa es otra historia.