14/05/2021

De Elvis a los Black Keys: conocé la increíble historia de Tony Joe White

Escuchá tu canción.

Leann White / Wikimedia Commons
Tony Joe White

Desde hace unos días, en las plataformas se puede encontrar Smoke From the Chimney, el nuevo disco de Tony Joe White, que cuenta con la producción de Dan Auerbach. Pero el del líder de The Black Keys no es el único nombre rutilante que aparece en la historia del cantante y guitarrista nativo de Luisiana: sus canciones fueron versionadas por Elvis Presley, Ray Charles y Rod Stewart, y resultaron una influencia clave para John Fogerty y hasta Eric Clapton. Y la flamante placa está a la altura de esta leyenda oculta del swamp rock (o "rock del pantano"), aunque su propio autor nunca llegará a escucharla.

Es que Tony Joe White murió hace tres años.

Lo que trae Smoke From the Chimney, entonces, son nueve canciones de White que habían quedado inéditas y que Auerbach completó con la ayuda de la banda de Easy Eye Sound, el sello que revisita las raíces del rock y el blues estadounidenses. Y eso hace que llamen todavía más la atención la calidez de los temas, sus historias, la voz y la guitarra del músico, que avanzan a paso firme pero cansino -casi como ahorrando energía-, pero que se perciben frescas y actuales.

La carrera de Tony Joe White comenzó en 1967 con una serie de grabaciones sin demasiada trascendencia en las que intentaba mezclar el country clásico del sur estadounidense con el blues y el soul. De hecho, a principios de ese año todavía trabajaba como conductor de un camión de escombros cuando escuchó en la radio una canción que lo inspiró a escribir las propias. Desde el comienzo pudo volcar lo que lo caracterizó a lo largo de los años: la capacidad de contar historias de vida del sur con personajes y toda la idiosincrasia del lugar.

White sentía que sus temas eran buenos, así que fue hasta Nashville a presentárselos al primero que le ofreciera publicarlos. Allí le preguntaron qué música hacía y respondió: “Bueno, es un poco pantanosa”. Entre esas primeras canciones estaba “Polk Salad Annie”, que después de un tiempo sin demasiado reconocimiento fue agregada a su rotación por  una radio de Los Ángeles e impulsó a que llegara al top ten en su país. A fines del 69, el mismísimo Elvis Presley la sumó a su repertorio en vivo.

El mayor éxito de Tony Joe White como compositor llegó un año después con “Rainy Night in Georgia”, la canción que grabó Brook Benton, y que reversionarían Ray Charles y Rod Stewart. Lo de "música del pantano no fue un término inventado por él, pero sí lo tomó como propio porque así suena su creación: pantanosa, sin apuro, sentida y rasposa.

La relación con Fogerty y Credence Clearwater Revival fue de amor-odio por la disputa del título privilegiado del pantano. En el 71, el grupo contrató a White para que lo teloneara durante su gira europea. La banda de Tony Joe contaba con el bajista Donald "Duck" Dunn, de los míticos Booker T. & the MGs. Durante esas presentaciones fue grabado That on the Road Look "Live", un álbum que hace las veces de testigo de esa disputa. “Creedence trató de destruirnos”, escribió White en ese momento. “Y nosotros tratamos de destruirlos a ellos. Estaban dando vueltas por todos lados diciendo 'el pantano esto y el pantano otro'. El viejo Duck les dijo: 'Ya sabes, Fogerty. No hay caimanes en California'. A partir de ese momento fue una guerra todas las noches en el escenario”.

En los 70, Tony Joe White dejó álbumes que no tuvieron éxito ni buena recepción en Estados Unidos: sonaban demasiado blancos para la radio negra y demasiado negros para la radio blanca. Fue entonces que se quedó sin contrato y durante los 80 editó tan solo un disco. Quien lo salvó del olvido fue Mark Knopfler, en 1988, quien iba a producirle un disco a Tina Turner. A instancias del líder de Dire Straits, White aportó cuatro canciones a Foreign Affair (1989), incluida la que daba nombre al disco y el hit "Steamy Windows", y tocó tanto la guitarra como la armónica.

“Si hay algo que se mantiene o es como una línea que conecta todo lo que he hecho, diría que es ser real”, dijo White en 2018 al editar Bad Mouthin', su último disco en vida. “Incluso mis canciones que son baladas de amor bien dulces, todas son reales. Todas están inspiradas en el amor real y la vida real. Ser real, concentrarme en lo que realmente sucede a tu alrededor, es algo que aprendí al principio de mi vida”. Esa misma vida lo había llevado a dejar su trabajo en el camión y probar suerte con la música al instalarse en Nashville.

Y es en Nashville donde hoy Dan Auerbach lleva adelante la tarea de revisitar y poner en valor el sonido clásico del rock y el blues americano desde Easy Eye Sound. El sello ha impulsado la carrera de artistas como Robert Finley, un blusero que publicó su primer disco a sus 60 años; Aaron Frazer, con un sonido bien soulero; y Marcus King, un jovencito que ya fue nominado a los Grammys con su primer trabajo, entre tantos otros.

Después de la muerte de Tony Joe White el 24 de octubre de 2018, cuando tenía 75 años, su hijo Jody -que además era productor y manager del músico- se encargó de revolver cajas y cajas de cintas con grabaciones. Uno de esos registros de estudio casero se lo envió al cantante de The Black Keys, con quien estaban planeando hacer un disco juntos. “Mierda, ¿qué más tenés por ahí?”, fue la respuesta inmediata. "Me quedé impresionado", dijo Auerbach a The Tennessean. "Son canciones muy variadas, pero cuando ves todo eso junto encajan como un extraño rompecabezas a pesar de que no son del mismo género. Eso me encanta”.

De hecho, para vestir los nueve demos de guitarra y voz que recorrían los 50 años de carrera del Rey del Pantano, Auerbach contó con la banda estable del sello. A ellos sumó a Marcus King y al tecladista Bobby Wood, quien tocó con Elvis Presley y Wilson Picket, entre otros. Pusieron unas fotos de Tony sobre la consola del estudio de Nashville y tocaron “como si él estuviera acá”, contó Auerbach. “¿Y cómo suena ahora? Es como un sueño", se entusiasmó Jody.

Smoke From the Chimney, entonces, recorre diferentes momentos de la vida de Tony Joe White. Sin embargo, el resultado mantiene a lo largo del álbum la misma sensación de complicidad y misterio que el compositor tuvo a lo largo del tiempo. La voz cavernosa pero a la vez amigable de un cantante entrado en años, la cercanía de sus letras y el susurro de quien cuenta un secreto en confianza al cantar transmiten una calidez fraternal. “Son todas cosas que te hacen sentir bien; conecté con eso”, explicó Auerbach.

Según cuenta Jody White, el hijo de Tony Joe, su padre y Auerbach se mantuvieron en contacto durante muchos años con la intención de grabar un disco juntos, pero no llegaron a concretarlo. Fue por eso, justamente, que al encontrar el archivo de grabaciones caseras, el hijo del cantante no dudó en enviárselo a Auerbach. “No sé qué es lo que hay en su voz, pero es como un guante de béisbol perfectamente usado. Es perfecto y muy estadounidense", explicó el cantante de The Black Keys. 

El álbum es un acto de justicia pero no se queda en la poética del suceso: es un disco que muestra la excelencia de Tony Joe White rodeado por el finísimo estilo sonoro que tanto Auerbach como Easy Eye Sound han alcanzado como identidad. Las baladas sangrantes, los lamentos del country mezclados con los matices del soul suenan actuales y propios de su autor. El productor logra un disco póstumo donde él parece intervenir lo mínimo e indispensable y pone su artillería al servicio de la figura de Tony Joe. Quizá para el cantante sea la mejor forma de despedirse: susurrando con su música, despacio, a paso firme pero cansino, como si se metiese de a poco en la niebla del pantano.