21/02/2021

Cómo el papá de un Daft Punk llegó a las hinchadas argentinas

Me parece que Chemical no sale campeón.

Daniel Amdan / Telam
hinchadas

Cuando se piensa en ejemplos de valentía y bravura en las canchas argentinas se suele mencionar a un Blas Giunta, un Enzo Trossero, un Daniel Passarella. Sin embargo, una de las mayores muestras de coraje la dio el héroe anónimo que un día incursionó en el corazón mismo de La 12 y pidió la palabra para decir “che, ¿vieron ese tema “Karma Chameleon” de Culture Club? ¿Por qué no cantamos “dale dale dale dale dale dale dale Bo, River botón, River botón, oh oh oh”? Contrariando lo que uno podría pensar desde el prejuicio sobre los gustos musicales de la barrabrava que en aquellos años lideraba “El Abuelo” José Barritta, la idea prendió, y el hit del grupo liderado por Boy George fue cantado por las hinchadas durante toda la década de los 80 y buena parte de la siguiente.

Es que si bien desde el comienzo del siglo XXI la cumbia copó el cancionero de cancha en forma casi exclusiva, el origen de algunos “himnos” entonados por las hinchadas argentinas no siempre es tan previsible. Country-pop (“It’s a Heartache” de Bonnie Tyler, reformulada en la fatídica “jugadore”), Música Popular Brasileña (“Meu Amigo Charlie Brown”, de Benito Di Paula) o vals criollo (“Desde el alma”, compuesta por la uruguaya Rosita Melo en ¡1911!) conviven sin cuestionamientos en la playlist del tablón. Por eso, aunque a priori pueda parecer insólito, no resulta tan desubicado hacer un link entre Daft Punk y la agrupación de “hinchas caracterizados” de -por ejemplo- Almirante Brown.

El nexo entre uno y otro elemento es un artista llamado Siegfried André Den Boer, rebautizado Tony Ronald para hacerlo más pronunciable fuera de su Holanda natal. En los 60, Ronald se radicó en Barcelona, desde donde emprendió una carrera musical que hizo agua a lo loco hasta que en 1971 grabó “Help (Get Me Some Help)”, una pintoresca canción compuesta por un francés llamado Daniel Vangarde. El autor también había intentado pegarla como cantante con un par de álbumes en idioma galo y en español que no llegaron ni a Disco de Corcho, aunque sí había tenido un mini éxito de culto en el 69 con el disco conceptual Le Monde Fabuleux des Yamasuki, firmado con el falso nombre grupal de Yamasuki Singers (el tema “Yama Yama” se escucha en la apertura de uno de los capítulos de la segunda temporada de Fargo). El apellido real de Vangarde es Bangalter. El mismo que le dio a su hijo Thomas, uno de los dos enmascarados de Daft Punk.

¿Pero cómo entran las hinchadas argentinas en esta fórmula? Después del éxito de “Help (Get Me Some Help”), la sociedad entre Vangarde y Ronald siguió con varias canciones, entre ellas “The Cards”, lado B de un single con el que no pasó gran cosa. “The Cards” tuvo -recordemos que Tony grababa en Barcelona- su versión en español, que no se tradujo como “Las tarjetas” sino con el título de “El amor como el viento”. Este tema fue recogido en Sudamérica por el grupo Abracadabra, que venía de pegar un hit con “Domingo en Buenos Aires”. Así fue como “El amor como el viento” argentinizado empezó a sonar en programas de radio y bailes de carnaval, hasta que a un creativo de tribuna se le ocurrió cantar sobre el estribillo “me parece que Boca no sale campeón, me parece que Boca no sale campeón, sale River, sale River sí señor”, vio que pegaba bárbaro y el resto es historia: Daniel Bangalter, papá de un Daft Punk, coló temita en un Comunicaciones - Tristán Suárez.

No fue “El amor como el viento” lo único que se le conoció en la Argentina a Vangarde / Bangalter: también escribió “Hands Up”, tema que originalmente grabó Ottawan en 1981 y que El Símbolo convirtió en uno de sus muchos éxitos cuando la versionó en 2000 con el nombre de “Canta” (“...ven y canta, que la vida es buena, no te hagas problema”, decían, nada menos que durante la presidencia de De La Rúa). Otro de sus hits escritos por encargo fue “Cuba (quiero bailar la salsa)”, pegadiza canción que se escuchó mucho -quizá demasiado- en los boliches argentinos a fines de los 70, cuando la registraron los Gibson Brothers.

En tanto, su famoso hijo Thomas no habla mucho de él, principalmente porque no habla mucho en general. Sí le agradeció en una entrevista que lo haya mandado a estudiar piano a los seis años, lo cual terminó como todo el mundo sabe que terminó. Porque sí, Thomas y su socio Guy-Manuel de Homem-Christo formaron Daft Punk, vendieron millones de discos en todo el mundo, colaboraron con Nile Rodgers, The Weeknd y Giorgio Moroder, ganaron una pila de premios y seguramente sean multimillonarios, pero hay un logro que nunca pudieron empatarle a papá Daniel: que la banda del Rojo cante un tema suyo.