15/06/2019

Cinco músicos argentinos hablan de los 40 años de “Unknown Pleasures”, el primer disco de Joy Division

Richard Coleman, Barbi Recanati, Sergio Rotman, Walas y Chivas Argüello se sumergen en placeres desconocidos.

Joy Division

Hoy se cumplen 40 años de la publicación de Unknown Pleasures, el primer e icónico álbum de Joy Division, una obra clave del post punk cuya influencia atravesó las décadas siguiente. Para celebrarlo, le pedimos a cinco músicos argentinos que recordaran la primera vez que se enfrentaron a esos “placeres desconocidos” y que hablaran del valor del disco visto desde el presente.

Richard Coleman

Richard Coleman

Lo que más me pegó de Joy Division, extrañamente, fue el primer disco de New Order, el simple que traía “Ceremony” e “In a Lonely Place”, que tuve en el verano del 82, apenas salió. Un amigo mío lo consiguió y me lo trajo como lo último que había salido. Y me mató. Me afectó profundamente la sonoridad del audio y la oscuridad de esas canciones. Entonces, mi amigo me dijo: “Esta es una banda en la que el cantante se suicidó, este es el primer disco que sacan sin él”. Pero hasta el año 84, creo, no tuve noticias de Joy Division, no anduve hurgando por ese lado; escuché antes The Cure, por ejemplo. Y en el 84 llegaron a mí juntos Unknown Pleasures y el primer disco de Bauhaus, que me abrieron el bocho y me llevaron a un lugar de sonido que no había previsto

En mí, la influencia de Joy Division es muy importante. Obviamente, cuando escuché a la banda con Ian Curtis, entendí un montón de cosas, porque por más que el primer disco de New Order todavía conservaba el sonido de Joy Division, le faltaba esa profundidad y esa resonancia que tenía la voz de Curtis. Él y Peter Murphy son de esos cantantes que tienen esa cosa oscura, barítono, que a mí siempre me gustó, desde Ian Anderson, de Jethro Tull, y desde Bowie, obviamente. 

Barbi Recanati

Unknow Pleasures es uno de los discos que más escuché en mi adolescencia, y las primeras canciones que compuse en mi vida, cuando empecé a tocar, iban muy en la dirección de ese álbum. Todo era con semicorcheas y todo lo hacía desde una cuerda de la guitarra emulando el bajo; de hecho, me resultaba muy fácil hacer una canción que me gustara cómo sonaba porque Joy Division tiene eso: con muy poquito, un riff de una sola cuerda y semicorcheas, hacían un temón.

Descubrí a Joy Division porque tuve la fortuna de tener una profesora de literatura en segundo año que me regaló un compilado de música, y a quien le gustaban mucho Bauhaus, The Cure y Julian Cope. Conocí muchas cosas en ese momento gracias a esa profesora y Joy Division fue una de ellas. Un poco los conocía por U2, que me re gustaban y hablaban de que eran una gran influencia para ellos, pero a partir de ese compilado empecé a escucharlos más. New Order es una de las bandas que más me robé en mi vida e Ian Curtis es un personaje que me influyó mucho incluso en cómo me paro arriba del escenario. A veces no me doy cuenta hasta que me veo por accidente, pero por alguna razón Ian Curtis es un símbolo muy grande en mi vida en cuestiones de enfrentar el escenario.

Sergio Rotman

Cinnfuegos

Descubrí Unknown Pleasures y Closer juntos, los escuché por primera vez en 1983. Como el resto de la poca discografía de post punk que había acá, había un cassette dando vueltas por zona norte en el que estaban los dos discos, uno en cada cara, y “Kant Kino”, “Autosuggestion”, los simples de esa época. Era como la colección entera de Joy Division en un TDK AD90 color celeste, me acuerdo todavía. Eso lo tuvimos todos en zona norte: Gamexane, Fidel (Nadal), Martín Aloé, Fernando Ricciardi, yo…

La impresión que me causó fue notable en varios aspectos: primero, que se podía tocar el post punk sin ser tan buenos. Porque Siouxie y Bauhaus eran bandas muy rococó, con mucho arreglo; The Cure tenía muchos acordes y cosas. En cambio, Joy Division lo podíamos tocar nosotros, que veníamos de una raíz más punk. Más adelante, Gamexane y Pablo Esau sacaron ese groove de Killing Joke y Siouxie, pero Joy Division era bien punky en ese momento y cualquiera podía tocar “Disorder”. Segundo, las letras eran espectaculares. Y las teníamos, por algún motivo que desconozco.

Hoy, cuarenta años después de la publicación de Unknown Pleasures, me parece que el 99.99% de la gente que tiene una remera de Joy Division jamás escuchó a la banda. Porque si te gusta “I Remember Nothing”, no te dan ganas de ponerte una camiseta que diga Joy Division… “Day of the Lords” es un tema inaudible al día de hoy, cuando se venden remeras de Joy Division en Zara. Por eso, ¿qué me parece Unknown Pleasures a 40 años de su publicación? Que sólo uno de cada 100 que lean esto escuchó Joy Division más allá de “Love Will Tear Us Apart”.

Chivas Argüello (normA)

Joy Division siempre me resultó una banda muy angustiante y oscura, como lo más basal y profundo de lo dark, y a la vez súper simple. Pero ese vacío de elementos me angustia mucho. Es una banda asfixiante. Si tuvimos alguna influencia de ellos, fue de segunda instancia, por haber escuchado Sumo, The Cure o Don Cornelio y La Zona. Creo que a través de esas bandas llegamos a esa angustia de Joy Division. Es una banda muy dark… Es muy difícil que una banda pueda repetir eso, esas canciones súper elementales que tienen mucho que ver con las letras y con la producción de esa grabación, que las hicieron así.

Walas (Massacre)

Tengo la teoría un poquito mística, un poquito poética, de que Ian Curtis fue un ángel que cayó a la Tierra a cumplir una misión muy corta -la obra de Joy Division son apenas dos discos- pero invaluable. Mi contacto con su música fue porque una de mis mejores amigas, con quien nos conocemos desde niños, viajó en el 83 a Milán a estudiar diseño de indumentaria, y en uno de sus regresos a Buenos Aires trajo los discos, las revistas y los fanzines de toda la movida de ese momento.

En esa época íbamos al Parakultural, donde se hacían unas funciones en las que pasaban VHS de recitales de bandas como Siouxie & The Banshees o Bauhaus, y el video de Joy Division era un recital en vivo re amargo, con una sola lucecita. Y la conclusión que sacábamos con respecto a Joy Division era que todo lo demás era careta. Nos encantaba la austeridad, era algo atrayente por lo raro y enigmático. Ya de grande entendí mejor la poesía y la desesperación existencialista de Ian Curtis. Incluso hay canciones que hoy escucho sabiendo la historia y pienso que el tipo ya estaba cantando desde el otro lado.

En lo musical, si bien todos los grupos punks ingleses dicen que se formaron bajo la influencia de Sex Pistols, The Stooges y el glam, en el caso de Joy Division tenían una influencia más. Joy Division pertenece a una microsociedad, que es la de Manchester, que estaba muy influida por el krautrock. Todos los que tocaban con Joy Division -Julian Cope, Teardrope Explodes, Durruti Column, Section 25, Cabaret Voltaire- siempre hacían giras a Hamburgo, cosas así, siempre conectados con la música alemana. Joy Division tenía una estética germanófila y eso también era genial.