23/10/2020

Charly García, esa extraña influencia del trap y la electrónica

A los jóvenes de hoy.

Cecilia Salas
Charly García

En 2018, Charly García había vivido una noche soñada durante la entrega de los premios Gardel. Gracias a su disco Random, ya se había llevado cinco estatuillas cuando actuó Duki. Nada ni nadie sospechaba que el trap pudiera interesarle o siquiera afectarle al legendario cantautor. Hasta que subió al escenario para recibir el Gardel de Oro, el galardón más importante de la noche, de manos de su amigo Palito Ortega. Luego de dedicarle el galardón al Zorzal Criollo, a María Gabriela Epumer y a Gustavo Cerati, el ex Serú Girán mandó: “Hay que prohibir el autotune".

Si bien más tarde intentó aclararlo, Charly García terminó oscureciendo su comentario al banalizar y feminizar la herramienta digital. Pero la remontó y concluyó la polémica afirmando que lo que dijo “no fue contra las mujeres ni contra el trap […] Simplemente quise significar que así puede cantar cualquiera”.

Dos años más tarde, el productor y DJ británico Gilles Peterson, quien tuvo su desembarco porteño en 2017 como parte del Festival Sónar, pasó en su programa en la BBC Radio 6 el nuevo single del rapero estadounidense Earl Sweatshirt. “Whole World”, que tiene un featuring con su colega Maxo, es uno de los tracks del EP Feet of Clay (2019) y está basado en la música de “Tango en segunda”, clásico de Sui Generis incluido en Pequeñas anécdotas sobre las instituciones. El productor del single es The Alchemist, que después de ser el DJ de Eminem en Lollapalooza se llevó una pila de discos clásicos del rock argentino y los usó para el rubio y para Jay Electronica.

Aunque muchas cosas se pueden sentenciar sobre la extensa y variopinta obra de Charly García, hay dos que seguramente no darán posibilidad a la duda:
1. Nunca hará un reggaetón.
2. Es uno de los artistas que más impactó en el hip hop y hasta en la música dance argentinas.

Su influencia en esos campos es tan grande como la que ejerció en los trovadores, los rockeros, los ídolos del pop y el indie. ¿Hip Hop? En 1984 se estrenaron dos películas fundamentales para el género: Breakdance, de Joel Silberg, y Beat Street, de Stan Latham. Mientras que pioneros del rap argentino de la talla de Jazzy Mel, de la misma forma que muchos artífices de la incipiente escena que se cocinaba en el Oeste del Gran Buenos Aires, ponían la piedra fundacional en sendas experiencias audiovisuales, Charly mechaba el “El rap del exilio” en su disco más visceral: Piano bar. Claro que fue visto como una falta de respeto por MCs y b-boys, pero el ejercicio cumplía con un par reglas del género: sostenía la métrica y abordaba un contenido político. Quizá su humor era demasiado sofisticado.

A la distancia, “El rap del exilio” representó para el pop y el rock local lo mismo que “Rapture”, de Blondie, para el punk y la new wave neoyorquina de comienzos de los 80. Era el primer rap blanco argentino, con la salvedad de que acá no había referentes del género afrodescendientes para contrastarlo. No obstante, un año antes, en el único disco que legó el dúo Moro-Satragni, Charly García, a manera de manifiesto deseoso, había cantado: “Cómo me gustaría ser negro, y con mucho olor”.

Antes de que se abocara a exprimir hasta el delirio el método de composición clásica, lo que patentó su etapa Say No More a lo largo de los 90, el artista registró la canción que mejor sintetiza su conocimiento sobre los recursos de la música urbana: “El rap de las hormigas”. Si bien a priori parece una oda a la exaltación, porque además fue la única del disco que tuvo su definición en Brasil, con la complicidad de Os Paralamas do Sucesso, fue donde el Emulator (instrumento que hace las veces de banco de sonidos) se vistió de gloria al samplear no sólo la voz artificial que responde en el diálogo de la letra, sino el carnaval carioca de fondo.

Como dato de color, la grabación de Parte de la religión en Nueva York se llevó adelante en Chun King House of Metal, estudio en el que se grabaron discos fundamentales del hip hop como Radio de LL Cool J, Raising Hell de Run-DMC, It Takes a Nation of Millions to Hold Us Back de Public Enemy, y Licensed to Ill de los Beastie Boys. De hecho, el ingeniero de sonido que hizo la mezcla del debut del entonces trío neoyorquino fue Joe Blaney, que, además de convertirse en aliado de Charly García a partir de Clics modernos, en 1983, fue en buena medida responsable de revelarle la idiosincrasia sonora de la megalópolis estadounidense al cantautor argentino. Uno de los clásicos de ese disco, “No me dejan salir”, contiene el primer sample que se haya incorporado en un disco argentino: recorta y loopea el segundo 6 de “Hot Pants Pt. 1 (She Got to Use What She Got to Get What She Wants)”, de James Brown. Y por si fuera poco, reemplazó la batería por una TR-808, la caja de ritmos esencial para la evolución del hip hop, el electro, el techno y el acid house.

De regreso a 2018. Cuando su performance entra en la última parte, Roquefeller (álter ego del productor y beatmkaer sanmartinense Roque Ferrari) desconcierta al público que esa noche otoñal de 2018 había ido a ver a Bandalos Chinos, en Niceto Club, con un track que invita a “Ojos de videotape”. Pocos se hubieran imaginado que ese temazo daba para mucho más que una balada: también podía sentarle bien a un show de hip hop instrumental.

“A Charly lo había sampleado en varias oportunidades, luego de preguntarme por qué no hacía nada con algún artista de acá”, reconoce el artista igual conocido como Orodembow y artífice de las bases de Duki. “Esa noche quise generar empatía con el público y llevé a ‘Ojos de videotape’ a algo más Kaytranada. Le cambié la rítmica porque no quiero ser tan obvio. Juego a que re rastreen. Lo que tiene lindo Charly es que cuenta con tanto contenido musical que es atractivo para samplear. Si bien es un superdotado, me gusta lo que hizo en los 80 porque tiene el sonido de la época. Con los samples busco qué decir, pero también una textura”.

Unos días antes de ese show, Ca7riel había puesto en circulación el videoclip de su trap “Terrible Kiko”, partícipe del EP Povre (2018), que toma prestado en su introducción un trozo instrumental de poco luego del minuto 2 de “La grasa de las capitales”, himno de Serú Girán, y sostiene posteriormente un loop con esas teclas.  “Estamos en una época de hashtags”, justificaba el músico, que, tras la inclusión de Paco Amoroso y la ATR band en el proyecto, reprodujo ese sample de forma analógica en sus recitales.

Si bien en noviembre de ese año, en su primera gira por la Argentina, Nathy Peluso apeló por la intro de ese mismo hit firmado por Charly García para arrancar su show (en el festival catalán Primavera Sound de 2019 repitió la fórmula frente a 40 mil personas), el primero en recurrir a ese tema había sido Dano, hijo de Mavi Díaz (fundadora de Viudas e Hijas de Roque Enroll). El artista, que encaminó su carrera en el hip hop español tomó la parte del coro introductorio, “Qué importan ya tus ideales…”, pero con la voz manipulada, para su canción “Simple”, lanzada en 2011.

Si bien es cierto que samplear aún es considerado tan ilegal como grafitear (otro elemento del hip hop), no se hace con fines de lucro. Al menos en la Argentina. “El chiste es que no te entienda nadie”, explica Orodembow. “Vos podés poner como que el artista formó parte de la composición, entonces cobrará en SADAIC por derechos de autor. Pero si no le gusta lo que hacés, puede bajarte la obra, por más que la cobre. Generalmente no sucede. Sin embargo, lo mejor sería buscar su aprobación”.

Claro, no es lo mismo que Vanilla Ice amparado por una disquera multinacional tome el bajo de “Under Pressure” (Queen + David Bowie) para su éxito “Ice Ice Baby”, que dos artistas independientes nacionales como Lo’ Pibitos y De La Rivera recurran en "Nada que ver" al sample de “No me dejan salir”. A fin de cuentas, se trata de un guiño. Pero tanto ese corte de Clics modernos como “La grasa de las capitales” rankean entre los samples más apreciados.

Igual, no es lo único que se recorta de la obra de Charly García. Bardero$, dúo patagónico plenipotenciario del boom bap conformado por dos referencias locales del género, Homer el Mero Mero y C.R.O., sampleó el bajo de “Yendo de la cama al living” para “Me sueltan los ángeles”. El binomio sandunguero Defensa, junto a Sara Hebe, recurrió también al bajo, pero de “Demoliendo hoteles”, para su single “Carajo”. Y poco le importó a Duki lo que dijo el cantante sobre el trap y el autotune en los Gardel de 2018. “Si es por mí, Charly me puede decir que soy un mocho de mierda, hijo de mil putas, y va a estar todo bien. Lo amo. Lo fui a ver a Vélez en 2009, ese día que no paró de llover, y la rompió”, declaró el autor de "Goteo". Y para muestra de su admiración sincera, el trapero le rindió homenaje poco tiempo después en su tema “Ferrari: “Usté’ siguen mi paso, y yo paseando el Rarri. Ay, demoliendo hotele’ como Charly. Ay, somo’ puro rock, puro trappi’'. Y no fue el único de los consagrados de la música urbana en citarlo, porque Wos llegó durante la pandemia con su tema “Andrómeda”: “Creo que no puedo dormir. Estoy verde y no me dejan salir de acá”.

El músico y productor cordobés Juan Viento le rindió homenaje a Charly en julio pasado con el EP Charly Lo Fi, una de esas joyas que aparecen tímidamente en YouTube. “No estoy casado con ningún género y de hip hop no sé tanto”, confiesa el artista de 29 años. “Me gusta el lo fi hip hop por lo relajante y jazzero que es. Lo que el EP más tiene de hiphopero son los beats. Charly tiene muchos pasajes melódicos y armónicos que son súper introspectivos. Me gusta de su época solista la simpleza de sus bases. No sé me ocurrió ni de cerca revisitar Serú Girán ni la Maquina porque no me interesaban los pasajes complicados. Esto es una reinterpretación del artista más importante del rock nacional. Toqué la guitarra y el piano, copié algunos arreglos, pero no sampleé nada. Salvo la muñequita del Unplugged y uno de los sonidos de la 808 de ‘Transas’”.

A mediados de 1995, podía parecer una humorada, pero sacar una Barbie en su MTV Unplugged, cuando interpretaba “Chipi chipi”, y apretar el dispositivo para que dijera “Gran día, podemos ir a la escuela” era un acto reivindicativo. Para ese entonces, Charly García ya era un genio del sampler, incluso improvisando en vivo. Un texto recomendable y oportuno para entender este modus operandi es la tesis de Enrique Francisco Capdevielle, No soy un extraño. Las músicas en la música de Charly García, (2019), donde no sólo repasa la autoalusión desde Sui Generis hasta Random, sino que también recuerda una entrevista que el artista tuvo con Jorge Lanata en la que la que el periodista lo cuestionaba por “copiarse a sí mismo”, a lo que el músico le respondió: “Sos un pelotudo… Pero bien”. “Parodia musical” se denomina, académicamente hablando, a esta forma, que sin tener una intención satírica, construye una composición a partir de otra preexistente, ya sea propia o ajena.

De la misma forma que lo manifestaron desde Stravinsky hasta Picasso, “los grandes artistas copian, los genios roban”. Para muestra, en el caso de Charly García, está Terapia intensiva (1984), un maxisingle básicamente instrumental creado para una homónima puesta teatral de Antonio Gasalla. Con la misma banda que armó para Clis modernos, el músico revisita “Canción de Alicia en el país”, y presenta “Desfile, águila y león”, que luego se dio a conocer como “Anhedonia”, y un adelanto de lo que luego sería “El rap de las hormigas”: “Conejo tecno”. Si bien esta canción se encuentra bastante lejos de tener alguna intención orientada a la pista de baile, en esa época, impulsado por su propia reinvención pop y tecnológica, Charly coqueteó con la música dance, uno de los estilos más permeados por la revolución cultural que atravesaba la Costa Este de los Estados Unidos en la primera mitad de los 80. Y “Hablando a tu corazón”, del EP Tango (1986) junto Pedro Aznar, da fe de ello.

“La música electrónica no es música, porque tiene que constar de melodía, armonía y ritmo. Y eso es ritmo nada más”, opinó García en 2012, lo que parece toda una paradoja. El músico, productor y DJ Diego Chamorro ayuda a aclarar los tanto: “Hablé con él muchas veces mientras pasaba música en el Faena y me pedía que pusiera a los Beatles para zapar con el piano. El es muy old school, musicalmente. Creo que Prince es lo más moderno que escuchó. Como es muy cancionero, capaz ahí no la encuentra. Pero electrónicamente, desde Adiós Sui Generis, siempre fue un avanzado".

"No sé si habrá escuchado la cantidad de remixes que sacaron de sus canciones -sigue Chamorro. Nadie tiene las pistas separadas para hacer un remix suyo. Andá a saber si existen. Luego de lanzar Clics modernos, en el que ahondó en los recursos electrónicos, Charly hizo ‘Hablando a tu corazón’, que para la escena dance local sería como nuestro ‘I Feel Love’ (el clásico de Donna Summer con Giorgio Moroder). Cualquier artista de la música electrónica argentina tiene que reconocer que ese tema fue el principio”.

Javier Zuker, DJ e integrante de Poncho, tira una referencia inesperada: "Mi gusto por él surgió en el colegio cuando escuché PorSuiGieco”. “Luego vi a Seru Giran presentando La grasa de las capitales. Los vi muchas veces y a Charly solista, ni hablar. Sus cuatro primeros discos solistas me parecen esenciales, pero el que me mata es Clics modernos, por la manera en que está grabado. Ahí está toda la data”.

“El primer Tango es espectacular", continúa Zuker. "Tiene sintetizadores a lo Moroder, por eso lo relaciono con la pista de baile. No sé si era un Charly de la música electrónica pero sí del baile. Y para mí van de la mano porque es el funk y la música disco. Es la base de todo. En esos trabajos hay mucha cosa para bailar. Hay varios remixes que se hicieron de sus canciones por DJs de acá como Manu Desrets (‘Buscando un símbolo de paz’). Tengo hasta un mash up de uno de sus temas con Madonna”.

A fines de noviembre de 2014, 2 Many DJs, impulsores del mash up y uno de los actos de la música electrónica más cotizados del mundo, iniciaron su set en la primera fecha del Music Wins… con “No me dejan salir”. Tremenda arenga para el público. “Al chico que estaba a cargo de nosotros, que era muy copado, le pedimos que nos recomendara un músico local de los 70 u 80", despejó la duda Stephen Dewaele. “Nos dio un pendrive con unas diez o 15 canciones representativas de esa época y elegimos ésa porque nos parecía perfecta para un DJ set”.

Villa Diamante, embajador local del legado del dúo belga, tiene un #momentogarcia en su ciclo por streaming Hasta la pista. ¿Sus recomendaciones? “Fanky”, del mendocino Un Mono Azul, y la versión de Pablo Acosta del mismo clásico, aunque mechada con “Uptown Funk”, de Bruno Mars (de hecho, Charly llegó a decir que el cantante estadounidense lo había plagiado).

Aunque hoy no cabe dudas de que Charly García es un artista indispensable para comprender la música popular contemporánea argentina del último medio siglo, Orodembow hace una salvedad acerca del hip hop. “Mi generación llegó a entender a Charly, pero la anterior se peleó con él porque no había llegado a considerarlos músicos. Si bien era muy difícil que se juntaran, creo que la hubieran pasado bien”, se anima a especular uno de los pioneros de la nueva escena urbana local.

“Hizo su propia versión del rap, por más que haya sido chota. Sin embargo, con el paso del tiempo, se entendió en perspectiva su genialidad y cómo uno puede usar eso para traerlo a lo contemporáneo. Hoy es muy difícil samplear a un artista de esta época, y eso se suele hacer post mortem o después de un tiempo considerable", sigue Orodembow. "Charly siempre fue controversial y se peleó con la música del momento. Cuando dijo lo del autotune, en nuestra esfera nos reímos: era prensa. Ibamos a responder... pero si no estás a la altura, mejor no lo hagas. Y si vas a samplear a Charly García, hacelo con algo grande”.