26/07/2018

“Bowie por Bowie”: cuando el Duque Blanco habla de sí mismo

Una selección de entrevistas y perfiles redescubre al músico como objeto pop.

Uno de los principales problemas que tuvo la prensa con David Bowie fue la dificultad para interpretar sus palabras, saber qué de todo lo que decía era parte de una performance artística que trascendía el escenario y cuánto había de sinceridad en sus declaraciones. Bowie no hablaba mucho, pero cuando lo hacía decía bastante.

Parte de ese historial aparece recopilado y publicado en español en el volumen Bowie por Bowie. Entrevistas y encuentros con David Bowie que editó el periodista Sean Egan sobre la base de una veintena de perfiles y reportajes dedicados al músico entre 1969 y 2003, y que acaba de salir en la Argentina. La versión original de este libro se lanzó un año antes de su sorpresiva muerte en enero de 2016, pero él ya llevaba más de una década de silencio ante la prensa.

La recopilación sirve para reencontrarse con la voz de Bowie al menos en dos planos. Por un lado, es el artista quien habla, el que explica y reflexiona sobre su obra. Son entrevistas que a la luz de los años se mantienen vigentes por su filoso análisis, por la mirada con la que habla de su obra y por cómo ese mismo material, asegura, afecta su vida. Es un crítico agudo de su propio pasado y repite esas ideas a lo largo de los reportajes.

Por ejemplo, sostiene en más de una entrevista que el álbum Young Americans suena mal pero es bueno para bailar, suele hacer referencias a las ventas de sus discos, y más de una vez responde sobre sus colaboraciones con Iggy Pop o el proyecto de Tin Machine. Pero además aparece el Bowie hombre -David Jones-, el padre, el esposo, el que se preocupa por el rumbo que toma el mundo, el que analiza los negocios de la industria del espectáculo, el que siente tedio en las giras mundiales y da pistas sobre sus inquietudes. Habla de pintar, de cómo hizo para dejar atrás su viejo repertorio para no cargar con ese lastre a la hora de crear, de explorar incluso una incursión en la escritura de ficción. 

David Bowie

Bowie fue durante décadas un artista innovador, distinto. Ya fuera bajo la faceta de Ziggy Stardust o del Duque Blanco, como actor de cine o como superestrella de rock de estadios, el hombre detrás de la máscara se deja ver en algunos de los perfiles aquí seleccionados y en otros aprovecha los medios para lanzar buenos títulos que generan el impacto que todo periodista sueña escuchar.

La recopilación incluye la famosa nota donde declara ser gay y aquella donde sugiere que va a postularse para Primer Ministro de Gran Bretaña. En otros pasajes cuestiona filosóficamente el concepto de “realidad”, acaso anticipándose diez años al debate sobre las noticias falsas, analiza el mundo de la moda y habla del negocio del entretenimiento. Hay tantos Bowie que captar a todos requiere la lectura detenida de todas las entrevistas hechas a lo largo de las décadas.

Esta compilación de notas con medios gráficos como Melody Maker, New Musical Express, Mojo o Rolling Stone, con firmas relevantes como las de Robert Hilburn, Paul Du Noyer o Gordon Coxhill -e incluso el diseñador de modas británico Alexander McQueen- sirve también como biografía coral de Bowie, como un recorrido de su vida, sus declaraciones, y su modo de ver el mundo y el arte a lo largo de los años. La ventaja es que cada palabra está pensada para ser dicha en un determinado contexto, de ahí que el editor Sean Egan lo repase sintéticamente para que termine de entenderse cada artículo.

Faltó, tal vez, sumar aquella célebre conversación que el escritor William Burroughs tuvo con Bowie en 1974, donde el músico afirmó no estar muchas veces de acuerdo con sus propias declaraciones públicas. Sin embargo, en la selección de Bowie por Bowie, Egan al menos logra darle una voz homogénea a un artista que muchas veces buscó quitarse las etiquetas.