20/04/2017

Bon Jovi, la puerta de entrada al hard rock

Himnos, baladas y distorsión para todos y todas.

Artur Bogdandski / Wikimedia Commons

Bon Jovi, o Jon Bon Jovi como figura central y líder del grupo, ha sido desde siempre blanco fácil de críticas, desprecios, ninguneos y burlas por buena parte de la intelligentzia rockera (periodistas, comunicadores, productores, etc). ¿Por que es fachero? ¿Por que durante años sus hits llegaron al inconsciente colectivo de manera instantánea? ¿Por sus baladas? ¿O simplemente por que quedaba bien pararse en la vereda de enfrente? En definitiva, resulta difícil precisar en qué se basan para desplegar su encono.

Lo cierto es que, antes que las interpretaciones, los hechos hablan por sí solos.

Bon Jovi tiene casi 35 años de carrera, vendió más de 130 millones de discos en todo el mundo y, desde que pegó el salto de pequeños escenarios a giras de estadios, nunca perdió su status de estrella de rock. Sin frenar su marcha en estudio, Jon se mantuvo fiel a su propuesta y no tuvo necesidad de forzar su fórmula con el paso del tiempo. A sus 20, le cantaba a amores truncos; a sus 30, a mantener la esperanza; a sus 40, a resistir; y a los 50, a los cambios de todo lo que te rodea. Hablemos de coherencia.

Pero si en algún lugar Bon Jovi no tiene fisuras, es cuando sube a un escenario. Quien haya lo haya visto en vivo podrá comulgar o no con su propuesta, lo que nunca podrá hacer es objetar que ese es su lugar natural y que es allí donde sus éxitos adquieren carácter de estadio. Cargados de hits, con algún cover que repasa su ADN y con músicos con el oficio y rodaje suficientes para que dos horas pasen volando sin demasiados artificios extras más que las canciones: Bon Jovi nunca da shows malos.

Y para el que quiera explorar más allá de los grandes éxitos, desde su primer disco Bon Jovi acompaña sus hits con una segunda línea de pesos pesados. Por fuera de los clásicos, el grupo tiene canciones que podrían sustentar una recopilación más allá de los singles. “She Don’t Know Me”, “Dry County”, “Captain Crash & The Beauty Queen From Mars”, “Work For The Working Man”, “That’s What The Water Gave Me”, “Blood On Blood” o “We Got It Going On” son apenas algunos ejemplos.

A lo largo de los años, se los ha criticado más por sus aciertos que por sus puntos débiles (que lógicamente los tienen) ¿Qué tan lejano es el sonido de Bon Jovi del de Bruce Springsteen, Tom Petty o John Mellencamp? Mucho menos de lo que parece. Aunque a muchos todavía les duela reconocerlo, Bon Jovi es parte importante del cancionero popular norteamericano.

Con todo, una de las mayores virtudes que se le debería reconocer a Bon Jovi es que, durante sus años dorados y de mayor exposición (1986-2000), fue la gran puerta de ingreso al maravilloso mundo del rock. Para una considerable cantidad de público sin brújula, fue arrancar con Slippery When Wet (1986), New Jersey (1988) o Keep The Faith (1992) y, a partir de allí, sumergirse en las turbulentas aguas de las guitarras distorsionadas. Uno de los anzuelos más efectivos que pudo ofrecer el hard rock. Con esa carta de presentación, cada uno pudo agarrar para el lado que quiso.

Despojados todos los prejuicios, el show de septiembre en Vélez -como aquella primera vez en febrero de 1990- será una nueva oportunidad de disfrutar en vivo de himnos hard rock como “Living On A Prayer”, “Wanted Dead Or Alive”, “Bad Medicine”, “It’s My Life” o “Runaway”. Todo cortesía de una banda tan vigente que supera las tres décadas girando por todo el planeta. Un club exclusivo que todos los años le renueva la membresía a Bon Jovi.