18/05/2020

Así es plan de los músicos y los managers para volver a la actividad

Escúchame entre el barbijo.

Maximiliano Luna / Télam
managers

Un grupo de músicos, junto a la Asociación Civil de Managers de Música Argentinos (Acmma), le presentó al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires una propuesta para habilitar permisos especiales para regresar a salas de ensayo y estudios de grabación. El pedido, enmarcado en las "excepciones provinciales" habilitadas por la Casa Rosada en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio por el Covid-19, contempla también que se habiliten escenarios para realizar shows por streaming y sin público presente en el lugar. 

Juanchi Baleirón, líder de Los Pericos, tomó en los últimos días el rol de portavoz de la iniciativa. “Encaré porque me parece que lo que estamos pidiendo es que tengamos la posibilidad de ensayar, de grabar y de, en ciertos lugares, montar un show con la estética que cada uno elija y hacer un streaming para la gente, para lo que sea, cobrando entrada, gratis, con sponsor, con lo que sea”, sintetizó en diálogo con Silencio.

“Lo que estamos pidiendo es una cosa que tiene que ver con nuestro laburo”, resume Walas, de Massacre. “Mi situación es la de muchos. La cuarentena se vino de forma sorpresiva, de un día para el otro, por lo que no hemos tenido tiempo de manotear una guitarra, un amplificador, micrófonos y cosas que para los músicos son artillería pesada. Los tenemos en los estudios de grabación, en las salas, entonces por cumplir el aislamiento nos quedamos sin estos instrumentos”. El vocalista incluye dentro del listado el poder regresar “a los venues, que son los lugares donde podemos armar cosas con un escenario, con luces, con pantallas”, antes de aclarar que esto sería “por supuesto sin público y respetando el protocolo sanitario”.

En misma sintonía, Sergio Rotman completa el cuadro: “Lo que queremos pedir son los permisos para poder dirigirnos a nuestras salas de ensayo, con el fin de volver a generar arte, música, cumpliendo con los protocolos de sanidad”. El saxofonista de Los Fabulosos Cadillacs y actual solista hace la salvedad geográfica del pedido. “Necesitamos la posibilidad de generar contenidos y podemos hacerlos exclusivamente teniendo acceso a nuestras herramientas de trabajo. Equipos, amplificadores, salas de ensayo…”.  Al igual que Walas, el ex Cienfuegos sostiene que también debe ponderarse la posibilidad de “poder hacer algún tipo de show desde algún venue que pueda estar cerrado y que cumpla con el protocolo de sanidad que se pide”.

De 15 carillas de extensión, el documento presentado por los managers ante el GCBA busca "implementar medidas para garantizar la salud de las personas y el control de la propagación del virus" para "asegurar la continuidad de las actividades musicales". Al igual que en la reglamentación jujeña, se exige que haya "zonas sucias" para la higienización de personas y equipos antes de ingresar a las salas, y se limita a dos la cantidad de personas que pueden participar de los traslados.

Una vez en el set, se propone la instalación de barreras de acrílico para aislar a los instrumentos de viento, así como el uso de fundas y filtros individuales para los micrófonos e intercomunicadores. Los espacios para "refrigerios y comidas" quedan también separados de las salas para tocar, al tiempo que se plantea la existencia de un "referente" de cada equipo de trabajo "con el objetivo de que se cumplan las normas básicas y que explique a sus compañeros la importancia de cumplirla".

En sintonía con los protocolos de retorno al trabajo implementados en el Hemisferio Norte, el texto de los managers -redactado por dos especialistas en Seguridad e Higiene- dedica dos páginas a qué hacer en caso de "signos y síntomas" compatibles con el coronavirus. Las acciones en ese apartado incluyen la denuncia del caso ante las autoridades sanitarias, el traslado de la persona a su domicilio y la desinfección general; en caso de confirmarse un caso positivo, se agrega el aislamiento de todas las personas que integran su mismo grupo de trabajo.

Dentro de la generalidad del pedido, algunas situaciones permiten vislumbrar los grises del escenario. “Lo que vi de movida es algo en lo que estuve pensando, pero no sé si en nuestro caso sería muy viable”, aporta Nito Montecchia, guitarrista y manager de Los Auténticos Decadentes. El planteo tiene sentido: si bien la banda tiene su propio estudio, contar con doce integrantes hace difícil adaptarse a un protocolo pensado para la presencia de staff  mínimo e indispensable. “No podemos reunirnos todos hasta que pase el pico de contagios y demás, porque sería irresponsable de nuestra parte”, completa Montecchia, que asegura que su banda contempló también la posibilidad de trabajar de manera remota y también en estudio en distintos turnos.  

Por su parte, Lula Bertoldi pone el foco en una serie de actores que va más allá de los músicos. “Creemos que mediante un protocolo podemos generar estos nuevos espacios en los cuales se nos permitirá ensayar, hacer streaming y seguir generando trabajo mediante nuevas formas, no sólo para los artistas si no para toda la gente que rodea a los artistas que también están en un grave y crítico momento laboral. Asistentes, gente de producción, técnicos, sonidistas, toda la gente que tiene estudios y que necesita alquilar”, dice la cantante y guitarrista de Eruca Sativa.

Ana Poluyan, manager de Pericos e integrante de Acmma, acompaña el planteo al destacar que poder hacer shows en streaming en estas condiciones permite “poder empezar a activar mínimamente la economía del sector y, por otro lado, poder ir a grabar discos porque, ¿qué mejor momento que este para encerrarse en un estudio?”

Al momento de pensar a la música en relación a otras ramas de la industria del espectáculo, todas las comparaciones parecen apuntar a un mismo lugar. “Si hay lugar para las noticias y los programas de la televisión, ¿cómo no va a haber lugar para la música?”, sintetiza Baleirón. El planteo le pasa de cerca a las posibilidades que contempla Montecchia para el futuro de su banda: “Es una realidad que nos toca vivir y tenemos que adaptarnos, aunque creo que si en un estudio hay poca gente no se corre demasiado riesgo, como en uno de TV o de radio”.