16/04/2019

Andrés Calamaro escribe sobre los 20 años de "Honestidad Brutal"

"Estaba en modo capaz de todo".

Andrés Calamaro

Voy a moderarme un poco para escribir de los 20 años de Honestidad brutal. 20 años después, no me resulta sencillo extrapolar los meses grabando del álbum terminado; donde vemos 37 canciones, yo recuerdo nueve meses de días y sus noches, 50 muchachas, estudios llenos de fulanas, amigos y soledad, hasta en tres países y quince estudios distintos.

Lo que quedo afuera de el doble DC álbum es inabarcable: no hacíamos mas que escribir y grabar. Con Diego (Maradona) grabamos una noche entera de canciones con improvisaciones, con Virgilio (Expósito) grabamos una tarde entera de tango master clase. Con Mariano (Mores) nos reunimos semanas para escribir juntos "Jugar con fuego", que grabamos en dos sesiones en distintos estudios, la definitiva con Joe Blaney en Buenos Aires. Con Norberto (Pappo) grabamos informalmente muchas tardes y tardaba 15 minutos de La Paternal al estudio; pasamos mucho tiempo juntos, entonces. En un disco repleto de músicos y artistas, tocamos casi todas las baterías con mi hermano Javier.

Algunas de las canciones mas comprometidas las mezclé dos veces, a veces después de escuchar una mezcla buena de JB… Estaba en modo capaz de todo. Es la única forma de grabar un disco así. Cuando terminamos, una noche solitaria editando en Madrid... Seguimos grabando, hicimos tres giras distintas en un año, una más envenenada que la otra. Terminamos ese año con recitales en el Gran Rex. Había sido la gran fiesta de fin de siglo, con cien testigos, todos involucrados en los mas infames secretos que compartimos.

De los discos solo recuerdo la "gestación”, el parto y el embarazo. Las grabaciones. Cuando terminamos el diseño y los créditos de un disco, cuando el disco está publicado, ya lo escuchamos mil veces en distintos estadios de la producción. Ni escuchamos los discos en los ensayos, es solo rock'n'roll… Ahora espero el momento de cantar con la mente en blanco y sin respirar, cuando se acerca el toro … lo espero templado y cargando la suerte.

La gran ballena blanca

Una grabación es mas relativa al cine que al teatro. En el teatro se interpreta el libro en orden cronológico, en una o dos horas; en el cine se filman el martes las escenas del martes, entonces hacemos lo mejor posible el martes. Tampoco refleja -un martes- todos los estados de ánimo, las cosas personales, el destino que refluye sus alas color cemento en una nación o las sustancias. El martes es un reflejo del martes, aunque para terminar un disco hacen falta, generalmente sí, varios martes. En el caso de Honestidad brutal, fueron nueve meses de días y noches de martes.

Alta suciedad fue una grabación distinta, en la mente de Joe grabábamos una cumbre estética, de sonido e interpretación; algo que en Honestidad brutal fue imposible de reproducir. Ni siquiera nos pusimos de acuerdo en casi nada, fue una grabación muy sufrida para Joe… Pero el naufragio era inevitable. Como en Moby Dick, terminé solo cuando nadie más creía posible capturar a la gran ballena blanca.

No es verdad que llegué a pensar 40 kilos pero tenía un talle envidiable.

Aniversarios

Hoy vino mi tronco Edu El Mongo a tomar dos cervezas y conversar, esperado encuentro después de muchos meses en Buenos Aires. Después vino mi Tron Alberto, lo llevé al mercado a comprar comida para Semana Santa (no específica), me enrollo conversando con la gente de bien, los trabajadores sacrificados. Comimos un poco de jamón con pan remojado en tomate a la catalana, vimos fútbol y grabamos algo para la radio. Después me quedo un rato escribiendo y grabando relatos sobre aquella grabación del doble CD… equivalente a 3 y medio Long Play.

En la distancia, veinte años no es nada. Confieso haberle dedicado mucho empeño a una vida disoluta de sexo y drogas. El resto del tiempo fue una perdida de tiempo, confundido por el deseo o intentando sobrellevar relaciones largas, secuestrada mi soledad magnífica por proyectos que en perspectiva parecen desproporcionadas quimeras sociales. La única cura para un corazón indomable es la soledad, pero reconocerlo da vértigo. Como ocurre a los enamorados, pienso que nos conocimos un poco tarde en la vida. Vida que tampoco tiene cura.