13/09/2016

A 20 años de la muerte de Tupac Shakur

Un guerrero inca nacido en Harlem.

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Allen Iverson, un fenómeno de la NBA que no ganó ningún título, y que tuvo más repercusión mediática por toda una vida de quilombos que por sus extraordinarias condiciones como jugador de toda la cancha, regresó al centro de la escena la semana pasada. Fue cuando, junto a una decena de otros jugadores de la liga profesional de básquetbol más famosa del mundo, fue "introducido" al Salón de la Fama de su deporte. Un flamante tatuaje que cubre su pierna izquierda de la rodilla para abajo (tibia y peroné) y parte de su agradecimiento por semejante honor, estuvieron dedicados a otro negro con enorme talento, también quilombero. Dijo Iverson: "Quiero darles las gracias a Tupac Shakur, Biggie Smalls, Redman, Jadakiss, y Michael Jackson por haber sido la banda sonora de mi carrera". Lágrimas, aplausos y el mito de Tupac que vuelve a levantarse de su propia estela de recuerdo.

El pequeño dato de color, que no es tan pequeño, reafirma el impacto cultural de un músico genial, contradictorio y bravucón que, como tantos otros músicos de la segunda mitad del siglo XX, murió joven. Tupac tenía apenas 25 años cuando fue asesinado, hace hoy exactamente dos décadas. Y, sin embargo, ese breve lapso le alcanzó para dejar su huella en el mundo del hip hop y sus alrededores.

Nació como Lesane Parish Crooks y fue un pibe del Este de Harlem (de las dos alas del barrio neoyorquino, la más pobre) con una notable particularidad: sus padres, militantes de las Panteras Negras -el colectivo afroamericano que luchó en los 60 por sus derechos civiles, liderado por Malcom X-, decidieron que pasara a llamarse Tupac Amaru Shakur (luego 2Pac) en honor al guerrero inca. Un hilo invisible unía dos luchas separadas por cientos de años a través de la América India y hasta la América Negra, la de los esclavos africanos perdidos en plantaciones de algodón en un nuevo continente.

Todo finalizó (y también empezó) luego de un evento deportivo, el combate entre Mike Tyson y Bruce Seldon por el título mundial de los pesos pesados en Las Vegas, celebrado el 7 de septiembre de 1996. Vuelve primero, entonces, aquella sentencia de medianoche entre amigos: "Todo pasó hace 20 años". Nunca más justa la afirmación. De la muerte de Tupac Shakur, el mejor rapero de todos los tiempos para la revista afroamericana Vibe, con 75 millones de discos vendidos, pasaron exactamente 20 años. Un breve repaso de los hechos pone en contexto ese episodio, ocurrido en pleno auge de la llamada Guerra de las Costas entre los raperos del Este y el Oeste. En la década de oro de MTV, el rock alternativo y el gangsta rap (el rap de los gangsters), la música de una clase social oprimida en un país que también vivía su propia edad de oro y que no sabía, todavía, que todo aquel jolgorio terminaría un poco después, el 11 de septiembre de 2001.

Pero mejor ir de vuelta a la noche del 7 de septiembre de 1996, que fue el clímax de una guerra fría que venía picante desde hacía tiempo. Bastante se cuenta y puede espiarse en Straight outta Compton, la película que cuenta la historia de los NWA, Dr. Dre, Ice Cube y el resto de esa muchachada que sacudió a la pacata Nación Blanca de los 90. El "protector" de Tupac era Marion "Suge" Knight, un negro grandote y matón que por esas cosas de la vida y los negocios se convirtió en manager, productor discográfico (fue socio de Dr Dre) y hombre fuerte del hip hop en boga en aquellos años. Ellos dos iban juntos en el auto. Al parar en un semáforo, a unas cuadras del hotel que había sido escenario de la pelea de Tyson, un coche se colocó al lado y alguien los acribilló a balazos desde el interior. Knight sólo resultó levemente herido en la cabeza, pero Shakur fue ingresado en estado muy grave y ese domingo le extrajeron el pulmón derecho. Unos días después, el 13 de septiembre, murió.

¿Quién fue Tupac Shakur? La inmensa fuente de datos y demás banalidades que es Internet brinda generoso material al respecto. Basta con decir que fue un rapero revolucionario y un actor social relevante en la problemática puntual de los suyos. Un artista del pueblo que con sus cinco discos de estudio influyó a toda una generación de músicos negros. Sin su impronta única de estilo, ritmo y rima, no hubieran sido lo que hoy escuchamos gente como Jay Z, Kanye West, Beyoncé, y sigue las firmas: todos aprendieron de él. "El legado de 2Pac es más profundo de lo que la gente puede imaginar. Recorrí el mundo y vi que lo de 'Pac es tan fuerte que la gente vive como si él siguiera acá. La forma de hablar, caminar, su manera de pensar… él le enseñó a la gente a pensar de forma inteligente", dijo Snoop Dogg.

La influencia de 2Pac excede a su música. Es cultural: fue un negro orgulloso, sincero, exitoso, carismático y millonario. Rasgos que, combinados para los de su raza en aquel país no siempre son garantía de cariño social. Ahí están sus películas y sus discos para darse cuenta, en vivo y en directo, de quien se trataba. A la distancia en el tiempo, su figura emerge como icono cultural de un pueblo que trascendió sus propias fronteras sociales para expandirse por el mundo y dejar una huella.