28/06/2019

20 años de "Bocanada": la historia oral

Leo García, Adrián Taverna, Nora Lezano, Eduardo Bergallo y Alejandro Ros reconstruyen la creación del clásico de Gustavo Cerati.

Nora Lezano / Gentileza
Bocanada

El 28 de junio de 1999, Gustavo Cerati publicó Bocanada, y decir que fue su segundo disco solista es tan cierto como incompleto. Después de dos años fuera del foco y la exposición, el álbum fue su primer paso en solitario tras la despedida de Soda Stereo en 1997. Lo que antes habían sido episodios aislados de libertad artística (Colores santos y Amor amarillo), aparecían ahora en el horizonte como el primer mosaico de un largo camino a recorrer.

Compuesto en un tironeo de fuerzas entre lo analógico y lo digital, Bocanada posee una médula afirmada en el balance entre el factor humano y los samples como complemento para cada espacio vacío. La resignificación en el presente (de 1999) de una galería de sonidos tomada de la discoteca con la que Cerati se había formado en su adolescencia convirtió al disco en un clásico atemporal, en el sentido más literal posible: sus 15 canciones salían del pasado y buscaban proyectarse en el futuro, lo que creaba su propio "aquí y ahora" (no por nada el título de una suite en dos movimientos ubicada sobre el final del álbum).

Aunque seis de sus canciones fueron cortes de difusión, Bocanada fue más una prueba de fuego para Cerati que un boleto asegurado hacia el éxito. Por más que "Puente" funcionase como un terreno firme para el oyente medio, la sampleadelia tribal de "Tabú", la bruma orquestal de "Verbo carne", el paisaje andino con dial up de "Raíz", y la inmersión en aguas profundas de la electrónica en "Y si el humo está en foco..." y "Alma" pedían mucho más que una simple escucha. El tiempo todo lo cura y lo resignifica: con el pasar de los años, Bocanada tomó estatus de clásico, y suele ser señalado como el punto más alto de la carrera solista de Gustavo Cerati (no, no fuimos la excepción). Para celebrar sus dos décadas de vida, toman la palabra quienes participaron de su creación para repasar la historia de un álbum que todavía suena tan fresco como en 1999.

Raíz

Adrián Taverna (sonidista): Bocanada empezó en 1998. Vivíamos muy cerca y nos empezamos a juntar para andar en bicicleta. Charlábamos sobre que estaba armando algunas canciones y había armado la primera banda, que no es con la que grabó. Estaba ensayando con Aitor Graña y Christian Basso, y yo le comenté que tenía un baterista y un bajista que se morían por tocar con él, que eran Martín Carrizo y Fernando Nalé. Nos juntábamos dos veces por semana al mediodía a dar unas vueltas por el Paseo de la Costa, y me comentaba cómo iban las cosas.

Leo García: Me acuerdo de que bailábamos mucho. Escuchábamos mucha música, por ejemplo en la casa de Alejandro Ros. Todos los fines de semana nos juntábamos ahí un grupito de modernos grandes y escuchábamos mucho tecno alemán experimental. A Gustavo le gustaba mucho Wunder, de hecho después lo conoció a este hombre e hicieron una música juntos. Escuchábamos esa corriente de música experimental elitista muy linda. Después yo me fui a vivir a Parque Leloir y armábamos los fines de semana ese mismo encuentro pero en donde yo vivía, con pileta... todo. Compartimos muchos momentos, muchas charlas, mucho silencios, muchas locuras. Pasaron muchas cosas, se escuchaban muchos discos, estábamos con Pablo Schanton, desfilaba un montón de gente: Miguel Castro, Rosario Bléfari, los Babasónicos... Siempre pasaba alguien y había muy buenos discos, muy buena data. Se hablaba desde un nivel de excelencia artística, muy intelectual.

Eduardo Bergallo (ingeniero de grabación): En toda la etapa de la construcción del estudio, Gustavo también había armado su casa, y había estado en Chile. Ya cuando fue el momento de hacer el disco tenía todos los temas demeados de manera muy precisa, había un mapa de lo que había que hacer.

García: Gustavo se había comprado una casa que la hizo submarina y fue cuando me invitó para mostrarme lo que estaba haciendo musicalmente. Él te mostraba su proyecto musical, que eran bases. Estaban “Río Babel”, “Aquí y ahora”, “Engaña”... pero escuchabas la música, nada más. Y bueno, escuché eso que estaba buenísimo. También se veía con Flavio Etcheto, hacía canciones con él. Flavio tuvo mucho que ver en el disco y después me hacía ir a mí por otro lado, para estar solos en el estudio. Él empezaba su carrera solista con Bocanada. Si bien Amor amarillo es un disco solista, lo hacía en un intervalo de Soda Stereo.

bocanada

Verbo carne

Bergallo: Lo que no había, que quedaba siempre para el final, eran las letras. Había muy pocas que ya estaban hechas. Estaba la de “Puente” y alguna otra más, debería escuchar las sesiones. Pero más allá de eso, la idea de lo que había que hacer ya estaba desde un principio.

García: Se mostraba muy humano. Nos decía "Ay, no sé qué decir", en algunas canciones tenía algunas ideas. Hablaba mucho de eso, coincidíamos en que nos gustaban mucho libros de metafísica, cosas que íbamos compartiendo: ideas de por ejemplo vivir el presente, por ejemplo, de que una buena canción tenía que transmitir al oyente la magia de hacerle vivir el momento presente de un modo mejor. Y ahí salió "Aquí y ahora". Después estaba eso de que siempre le pasaba lo mismo, dejaba la letra siempre para el final. Le recomendé a Pablo Schanton. Todavía no habíamos hecho "Morrissey", no lo habíamos editado, pero ya estaba componiendo con él y me resultaba muy creativo. Entonces se lo sugerí a Gustavo, que lo llamó e hicieron “Bocanada”. "Bocanada" fue una palabra que llevó Pablo.

Taverna: El proceso lo hizo todo solo. Como siempre, él arrancaba de un lugar diferente en la composición. Algunos discos los ha hecho con guitarras y este lo hizo más que nada con la computadora, y con su herramienta de cabecera de siempre que fue la [caja de ritmos Akai] MPC. Y, bueno, en el armado de todo eso a veces le parecía que sobrecargaba mucho los temas, pero lo que estaba bien en claro era que iba a hacer algo muy diferente a Soda. Creo que no fue ni necesario que se lo planteara...

Bergallo: Estaba todo muy cerrado. En algún lado tengo un DAT del demo que hizo Gustavo de todo el álbum y es muy parecido. Se lo mostrás a alguien muy desprevenido y va a pensar que es el disco.

Taverna: Lo que pasa también es que él nunca hizo dos discos iguales, ni con Soda ni como solista. Y todos los arrancó de maneras diferentes. Una vez que tenía una fórmula, la rompía y empezaba a hacer otra. No se repetía nunca. Entonces era un proceso más introspectivo, diría yo, y con ganas de hacer la música que sentía él en ese momento. Y él sabía que empezaba desde otro lugar, después de River ir a lugares más chicos, y que iba a empezar no de cero pero desde algo muy chiquito. Pero a él no le importaba eso, hizo lo que hizo porque era lo que tenía ganas de hacer, no tengo dudas.

Bergallo: No encuentro que haya sido distinto el proceso de lo que fue Sueño stereo, el último disco de canciones de Soda Stereo. La diferencia puede ser tal vez que algunas de esas canciones de Soda partían de ideas un poco más simples. Lo veo muy parecido a Colores santos, por cómo están construidas las canciones a partir de los samples. Pero muchos de esos samples después se reemplazaban por algo tocado en vivo. En la segunda parte de “Aquí y ahora”, que es un jungle, se reemplazaron las máquinas por la batería de Martín Carrizo, que grabamos a la mitad de velocidad para darle otro sonido.

García: Hay cosas que suenan a máquina directa pero se grabó todo. Después, el proceso de lo que es la producción... no tengo ni idea. Gustavo buscó ingenieros impresionantes de afuera, también, un tipo que laburó con Madonna, con este, con el otro...  que le hizo un toque en "Puente" y en otro tema. Tocó con la Orquesta de Londres en Abbey Road, pero esas cosas yo no las viví, ninguno de los músicos las vivimos. Fueron él y Bergallo. Hace poco conseguí el vinilo de Bocanada, leí los créditos y me acordé de qué había hecho yo (risas). Nunca fue tan puntual mi participación, era más espiritual, más de contexto, de aportar ideas, de lo que se iba a decir. "Usa el amor como un puente" es una frase que yo dije porque me equivoqué cuando grabamos la canción. Era "Cruza el amor"... le dije "Uy, Gustavo, me equivoqué, dije 'Usa el amor'" y me dijo: "Bueno, dejalo así que queda buenísimo".

Y si el humo está en foco...

Alejandro Ros (diseñador): Gustavo me dio los demos, que escuchaba en mi casa, y sentía que el disco era muy elegante, nocturno, misterioso y refinado, entonces le dije que hiciéramos el arte de tapa monocromático, donde casi ni se lo viera, con las pieles, el zorro, el humo... La edición original tenía unos brillos rojos, unos puntitos que daban la idea de que eran joyas o estrellas. Hay una sola foto, que es la de la tapa, que hizo Gaby Herbstein, todo lo demás es tipográfico y textura, muy minimal y monocromático.

Nora Lezano (fotógrafa): Estaba almorzando en casa de mis padres y sonó mi celular; cuando atendí, una voz me dijo "Hola, soy Gustavo Cerati". Todos mis amigos sabían de mi admiración y mi enamoramiento con Gustavo, entonces lo escuchaba pensando que era una joda. Yo me rateaba del colegio de monjas y me paraba en la puerta de su casa para verlo pasar ¡y nunca lo había visto! ¿Cómo iba a pensar que era él quien estaba llamándome? Pero entonces, en un momento me dijo: "¿Nora? Todo el mundo me habla de vos y quiero hacer fotos con vos". Y me dijo que quería hacer las fotos de prensa de Bocanada. A todo esto, mis padres me miraban porque yo lloraba mientras escuchaba hablar a Gustavo (se ríe). Quedamos en alquilar un estudio y fuimos al de Juanjo Bruzza, frente al shopping Spinetto. Como era la época analógica, saqué 15 rollos. Los revelé y fui a algún lado que no recuerdo a llevarle los contactos. Sí me acuerdo de que nos separaba un escritorio enorme y él miraba cada plancha de contactos mientras yo estaba aterrada con que no le gustaran. Pero en un momento me miró, se levantó, vino hasta donde estaba yo, me agarró las manos, me las besó y me dijo: "Es la primera vez que me reconozco en fotos". Yo lo miré estallada... "No hablo de verse lindo o feo, hablo de reconocerse", me explicó. Lo loco es que cuando él murió, una de las fotos que eligió (la que ilustra esta nota) pasó a ser icónica. Y me da mucha satisfacción, porque era una foto en la que él se reconocía. No quedó cualquier foto sino una que lo nombra, en la que se lo reconoce como se reconocía él.

Puente

García: Nunca me dijo "Quiero que toques conmigo". Me iba mostrando cosas, me hacía participar desde donde podía participar. No era sólo hablar de música, estaba buscando un manager, y se sentía medio sólo con eso. Y de repente me lo estaba diciendo a mí, que ni siquiera tenía una carrera todavía (risas). Se veía esa cosa de que volvió a empezar de cero. Desde ahí, ya la cosa era que faltaban bajista y baterista, porque estábamos Flavio y yo, que tocábamos los tres juntos, entonces ya sabíamos que íbamos a tocar con él en un momento. Lo que pasa es que se fue dando paulatinamente. Éramos tan partícipes de eso que ya sabíamos que íbamos a tocar. Con Flavio debutamos en ese formato como trío en el Centro Cultural Recoleta, pero no hicimos temas de Bocanada, hicimos temas de Colores santos, Amor amarillo y algún tema de Soda Stereo.

Bergallo: Hubo prueba de músicos para armar la banda. Había venido Christian Basso, Aitor Graña, y creo que Pedro Moscuzza ayudó a grabar en algunos demos. Hubo un desfile de gente importante, lo que permitió probar cosas. 

Leo García: Pasaron muchos nombres, inclusive hubo una posibilidad de que fuera Aitor Graña el baterista y Christian Basso el bajista. Eso pasó, pero no. No fue descartar a nadie, no sé qué habrá pasado. Lo hablábamos. Aitor venía de Juana La Loca, tenía toda la trayectoria y se moría de ganas de tocar con Gustavo... Básicamente, ¿quién no? Pero no sé por qué, en un momento fue “¡Qué bárbaro Carrizo!”. Porque era de otro palo, venía de A.N.I.M.A.L., era otra cosa, era una cosa rara de la banda. Y después... Nalé era nuevo, totalmente divino. Creo que dejaba de tocar con los Kuryaki... Quedaba muy lindo en la banda, además de ser un excelente músico. Estaba todo pensado así, quién tenía que ser cada uno.

Taverna: Uf, sí, fue bien difícil [traducir el sonido a los shows en vivo] porque tenía muchos tracks y tendríamos que haber armado una banda de por lo menos diez músicos. Por ejemplo, "Verbo carne", que fue grabado en Abbey Road, era imposible reproducir en un solo lugar y solo para un tema, y eso Gustavo lo resolvió muy fácilmente con un grabador digital de ocho canales que usábamos primero solo para eso y después usamos para varios temas más. Pero había varios formatos, por su herramienta de trabajo principal, que era la MPC, más el grabador de ocho canales, y él también se tomó la libertad de usar samplers... Lo más complejo fue armar esos muebles que contenían esos aparatos que nos llevábamos a las giras. Pero fue un desafío también, porque la base de batería, bajo y guitarra estaba fuerte, pero él no quería que se apoyara todo en el trío, por eso había muchos loops y mucha electrónica aggiornándolo para reproducir el sonido del disco, que era un desafío importante.

Leo García: Una vez que se formó la banda, algo increíble fue el debut de Bocanada, que fue en Los Ángeles según yo recuerdo. La primera vez que tocamos con la banda nos tomamos un avión y nos fuimos a Los Ángeles... Fue como la máquina del tiempo: nos metimos en un túnel y aparecimos en otro lugar. Era muy flashero para nosotros, una felicidad muy grande, pero también como que sabíamos que éramos soldados de Cerati. Él era el jefe pero no porque lo exigiera, sino porque nosotros estábamos eternamente agradecidos. Era querer probar sonidos, ir al hotel, lookearnos, tocar, hacer todo lo mejor, después ir a comer y a dormir, como que no queríamos hacer nada más, hasta que Gustavo nos dijo: "Déjense de joder, divirtámonos". Claro, era un "No me dejen solo" (risas).

Taverna: Fue un trabajo de laboratorio antes de salir a tocar, porque él tenía esta idea de él comandar todo. Había un tendido MIDI importante, con lo de Flavio, con lo de Leo, manejado desde la MPC. Cambiaba de tema, y cambiaba de set y todo. Así que sí, fue muy arduo, pero el resultado fue bueno, muy bueno. También Gustavo estuvo esos dos años sin tocar, era obviamente el lanzamiento de su carrera solista, todo bastante más austero en un punto… Como dije antes, habíamos terminado en River con el “Gracias totales” y volver a lugares más pequeños, a salas pequeñas o teatros, era otra situación que hacía muchos años no frecuentábamos.

Leo García: Gustavo tocaba mucho con la MPC, un aparato que es un sampler. La empecé a usar a partir de ahí, yo usaba una SR10, una Sony, un viejo teclado grandote, y después me consiguió un sintetizador. El sampler  que usaba yo era muy chiquito, un Roland para mandar los sonidos de "Engaña", que eran como copas de cristal que tocábamos y las sampleé ahí. Estaba muy bien organizado todo. Obviamente, mi teclado estaba conectado en MIDI que disparaba la MPC, así que una vez que se disparaba una canción, todo se sincronizaba. Entonces, los apregiadores andaban solos y lo único que tenía que hacer yo era tocar las perillas. Muy electrónico todo... y yo estaba como pez en el agua ahí. El sonido era la MPC, los teclados y la banda de apoyo sonando arriba. Es así el disco también.

Taverna: Empezamos en México y ahí Gustavo estaba nervioso. Pudimos probar… La prueba de sonido fue una tortura, porque había muchas cosas que probar y no sabíamos si iban a funcionar. Fue bastante arriesgado. Se sentía incómodo, a pesar de ser un tipo con bastante experiencia en ese momento, pero se acomodó a esa situación. Le llevó unos shows... Cuando vinimos a hacer el Rex, fue el único lugar donde se notó mucho la presencia de los fans de Soda... y Gustavo no tenía temas de Soda. En un momento, me acuerdo, en el cuarto o quinto tema del primer show, le gritaban “Soda, Soda”, y Gustavo se enojó bastante y dijo “No, eso ya fue”. Después fue como asentándose e hicimos unos shows bárbaros, tengo muy lindos recuerdos. Todas las bandas, desde que tengo uso de razón, cuando empiezan a tocar un disco, por más ensayo que tengan hay que darles tiempo de rodaje y después se asientan. 

Aquí y ahora (y después)

García: Creo que Bocanada es vanguardia pura. Es súper actual, lo escuchás y no perdió nada, no juntó ni un poquito de polvo, nada. Es flamante, es pura vanguardia, y la vanguardia se entiende 20 años después. Creo que ese disco es súper auténtico, no se agarró de ninguna moda con Bocanada. Es la inmoralidad total, convive con esos discos eternos, con un Blue Lines [Massive Attack]: Bocanada convive con la eternidad. Ver el arte de tapa, el concepto... es impresionante. La canción "Bocanada" es como escuchar a Frank Ocean o cualquier artista negro de ahora. Y esos tipos no estaban cuando Gustavo hizo Bocanada.

Taverna: Fue un disco de una belleza impensada o poco frecuente, sobre todo para la época, y es un disco de culto, casi. No fue un gran éxito de ventas, creo que la gente tardó mucho en digerirlo después del primer shock, por ahí algunos se habrán sentido defraudados, pero para los que podían separar las cosas... es bellísimo. No tengo otra palabra para definirlo. Y fue innovador para la época, estaba en otra sintonía, como también pasó con otros discos, pero este particularmente fue un quiebre en cuanto a lo sonoro y a lo climático. Me parece un muy lindo disco para escuchar y prestarle atención.

Bergallo: Hace poco hice el master de Bocanada para vinilo. Mucha gente dice que es el disco que más le gusta de la carrera de Gustavo y tiene que ver con que es un disco muy fino. Las letras son todavía muy poéticas como en la época de Soda, a diferencia de Siempre es hoy, que fueron más literales.

Taverna: Creo que marcó un momento. Él asumió un riesgo muy marcado y me parece que influyó mucho con ese disco particularmente a muchos artistas en la Argentina y en América latina. Yo empecé a escuchar cosas en ese estilo después de Bocanada. No sé si es un disco fundacional de un estilo, pero que hubo mucha gente y muchos artistas que lo recibieron… Fue un disco muy alto.

García: Es un disco muy claro, es excelente. Tiene ese factor de atemporalidad absoluta... Hoy, que está el trap y la música se puso bastante rara, por suerte... el pop internacional está muy raro. Ahí te das cuenta de la autenticidad que tiene Bocanada. No tuvo la urgencia de hacer un cachengue, y no por eso no deja de tener canciones que en aquel momento se pasaron mucho por la radio y que quedaron en el corazón de la gente. Podría decir que es el mejor álbum, pero no, todo lo que hizo Gustavo es bárbaro. No lo digo como fan sino como alguien que observa demasiado su carrera. Para mí, Gustavo nunca hizo nada al pedo, no hizo ninguna pavada nunca.