08/03/2018

14 mujeres artistas hablan sobre el presente y el futuro de la industria

Cuestión de género.

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mujeres del rock

Abusos, acosos, prejuicios y disparidad de género: en el marco de un nuevo #8M, Juliana Gattas (Miranda!), Lula Bertoldi (Eruca Sativa), Mora Riel (Riel), Mariana Päraway, Marilina Bertoldi, Naomi Preizler, Mariana Bianchini, Andrea Álvarez, Sofía Trucco (Fémina/Sof Tot), Analía Boccomino (Seda Carmín), y Anabella Cartolano, María Zamtlejfer, Micaela García y Nina Carrara (Las Ligas Menores) debaten sobre el lugar de las mujeres en la industria musical en la Argentina y su visión de futuro.

"¿Una banda de minas? ¡Debe ser un puterío eso!"

Lula Bertoldi y Brenda Martín durante el show de Eruca Sativa en Rock en Baradero 2018. (foto: Cecilia Salas)

Andrea Álvarez: Tengo cuatro discos, produzco, soy cantante, compongo y dirijo, y siguen diciéndome que mi valor es haber conocido a Cerati… Amo a Gustavo pero, man, ya es hora, ¿no? Además, aún hoy me dicen que toco bien a pesar de ser mujer. Y me lo dice gente que toca como el culo, no un capo.

Juliana Gattas: Está el prejuicio de ser una madre que trabaja y debe viajar. De hecho, en casi todas las entrevistas que nos hacen, mi gran momento al micrófono es: “¿Qué se siente ser la chica? ¿Y cómo hacés con tu hija?”.

Lula Bertoldi: Siempre hay algún prejuicio porque sos mina, pero la gente se va curando. Uno le da música y en medida que refleja una búsqueda artística, la escucha, guste o no. Lo que termina quedado al final es la música.

Marilina Bertoldi: En el rock entramos inmediatamente dentro de la categoría de que estamos gritando, cuando quizás estamos rompiendo, y siendo un poco más violentas y menos dulces. Por otro lado, la situación en la cual te confunden con la novia de un músico es súper normal, y también me pasó mucho de que amigos piensen que el manager trabajaba con la banda porque salía con la cantante, dando por hecho una situación sexual.

Mora Riel: Un gran prejuicio cuando sos mujer es el de pensar que no podés sola, que necesitás la ayuda de un “hombre fuerte”. Por eso es una gran satisfacción para mí demostrar que sí puedo, que llevo adelante mi proyecto gracias a mi propia fuerza y que Germán, mi baterista, me acompaña de igual a igual.

Naomi Preizler: Ser modelo, ser linda, etcétera. No me tomaban en serio y pensaban que me cogía a mi productor para que me produzca, y que mi talento era la belleza nada más.

Mariana Päraway: Creo que el prejuicio más grande es que “no sé tocar”, que no soy profesional. “¿Una banda de minas? ¡Debe ser un puterío eso!”. “Si salís con escote en la tapa de tu disco, ¿no vas en contra de tu ‘feminismo’?”. “Esta se ve que quería ser modelo y se puso a hacer música para entrar en la farándula. ¡Se le nota!”

Analía Boccomino: Ser rubia de ojos celestes en festivales de punk, y pensar que para ser rocker hay que ser desprolijo o hacerse el rarito para pertenecer. Para mí, el rock es música y una forma de vida, todo lo demás no importa. Hay muchos con campera de cuero que jamás se estremecieron ante el swing de Elvis.

Las Ligas Menores: Nuestra banda está conformada por cuatro mujeres y un hombre, y es muy común recibir el comentario de “uh, pobre Pablo [Kemper, guitarrista]”, como si fuese una tortura trabajar con un equipo de mujeres.

"Tocás tan bien como un chabón"

Las Ligas Menores

Juliana Gattas: Tuve un momento difícil cuando decidí ser madre. Como coincidió con el furor de Miranda! en las radios y las giras, estuve a punto de dejarlo todo y dedicarme sólo a ser madre. Pero me animé a hacer ambas cosas porque visualicé a mi hija creciendo con una mamá enojada o frustrada, y no quería eso. Me organicé para ir y venir en cada gira, y disfruté a pleno de mi hija y de subirme a bailar y cantar en un escenario. Estoy orgullosa de la decisión que tomé.

Andrea Álvarez: Desde muy chica me di cuenta de que ser el estilo de mujer que a mí me interesaba ser no sería fácil. Estaba clarísimo que la meta era “ser hombre”, que traducido significaba “ocupar un lugar de importancia en lo que quiero ser y que solamente logran los varones”. Me ha pasado de cobrar menos que los demás músicos, y que cuando “toco bien”, me lo remarquen y como premio me paguen igual que a ellos. También hay maltratos en los tonos de voz que, si fuera varón, ni se les ocurriría. Me pasó de sentir que permanentemente tengo que demostrar que puedo.

Lula Bertoldi: No sufrí que me digan en la cara “no tocás porque soy mujer”, pero hay mujeres managers a las que no se las respeta. Se las pasa por arriba y no se les da la misma bola que si fueran hombres. Hay que empezar a mirar alrededor y ver a todas las mujeres que laburan en el ámbito de la música.

Marilina Bertoldi: Estaría buenísimo estar con la cabeza centrada en la música y no en si sos mujer, si vas a un estudio y te encara el dueño, o un productor u otro músico: esa situación de poder donde, si no hay sexo en la negociación, tomátelas.

Mora Riel: Existe un trato diferente hacia la mujer en la mayoría de los ámbitos y el de la música no es una excepción. Muchas veces te chocás con gente que te juzga o discrimina. Incluso, sin mala intención, relacionan el tener una banda o tocar la guitarra con ser hombre: “Tocás tan bien como un chabón”.

Naomi Preizler: Un periodista de rock me dijo que siendo mujer no tenía muchas chances de tener una carrera exitosa y que para hacerlo debía tener sexo con los poderosos para que se copen conmigo. La primera vez que toqué en Niceto, un chico de una banda de rock me preguntó si estaba saliendo con el productor de esa fecha o si le había chupado la pija, riéndose con sus amigos. Lamento no haberle pegado una piña.

Mariana Bianchini: Un manager me dijo: “Sos una mujer gritando, no sé cómo ponerlo en la radio”. Eso me quedó muy marcado, pensé que tenía que volverme más masculina que los hombres.

Sofía Trucco: Que me griten alguna guarangada desde abajo del escenario, o decirnos -a mí y a las Fémina- que nos va bien porque somos “manitas” lindas, por ejemplo. Hace bastante que no me pasa, son otros tiempos. Hace 14 años, cuando empecé, la conciencia era otra. Ahora no hay tanto espacio para eso, hay más resistencia a ese tipo de comentarios.

Analía Boccomino: Nosotros ganamos un concurso homenaje a Pappo en la Rock & Pop y, de haber sido hombre, no se hubiese puesto en tela de juicio si una logró su lugar por lo que realmente es como artista o por otras cosas. Algunos opinaron que no podía ser [que ganara] la voz de una mina cantando un tema de Pappo o que seguro se había acostado con tal.

Las Ligas Menores: Cuando recién empezábamos a tocar, tuvimos la suerte de que nuestras canciones gustaban un poco más rápido de lo habitual, lo que generó teorías en algunos malintencionados. Recibimos varios comentarios del estilo “esto les pasa porque salen con tal o cual del sello” o “les va bien porque son chicas”. De todos modos, esas opiniones siempre fueron la minoría.

Un nuevo amanecer

Manifestantes reclamando por la despenalización del aborto el lunes pasado, frente al Congreso. (foto: Osvaldo Fantón / Télam)

Andrea Álvarez: Durante el último año, el movimiento feminista está haciendo despertar a las mujeres en bloque, y eso es algo muy positivo y notorio. Se logró una mejoría, pero de todas maneras, no es que digo “¡ah, qué mejora!”. Es más bien un Mejoralito, ¡ja!

Lula Bertoldi: Creo que hay un nuevo amanecer en la distancia que está viniendo. Una visión de que de a poco se va a terminar el prejuicio con las mujeres en el ámbito de rock, tanto arriba como abajo del escenario.

Marilina Bertoldi: El último Cosquín Rock, con un cuatro por ciento de mujeres en la grilla, evidenció una situación clara. Pero hay que ver qué pasa después, si con todas estas quejas y contrastes sucede algo. Ahí realmente vamos a poder juzgar a los productores. Ahora es el momento en donde todos estamos tratando de entender cómo se mejora esto. Y para mí va a haber una mejora.

Mariana Bianchini: Las mujeres somos muy machistas a veces y esperamos que los hombres nos resuelvan los problemas. En la medida de que todos nos hagamos cargo y maduremos, puede pasar algo interesante.

Mora Riel: En el último tiempo, en la escena salieron a la luz un montón de situaciones horribles que venían pasando y nadie decía nada. Eso fue gracias a la valentía de las chicas que fueron víctimas, dijeron basta y pudieron salir a denunciar la violencia de género. A partir de ahí, siento una toma de conciencia, pero creo que todavía estamos lejos de una mejora. Lograr igualdad va a llevar tiempo y por eso hay que seguir insistiendo, nadie busca equiparar la situación más que nosotras.

Naomi Preizler: El año pasado lancé un tema y un video polémico, que trataba el amor femenino y el machismo religioso. Y muchos hombres de la industria se interesaron, y les pareció algo positivo para la escena y el cambio. Tengo fe en que las mujeres estamos avanzando y teniendo más protagonismo. Creo que el mainstream es mucho más igualitario.

Sofía Trucco: A cada festival que voy y en cada viaje que hago, veo que cada vez hay más proyectos y bandas de mujeres. Creo que el interés está porque la acción de las mujeres es tan grande que no da que pase inadvertida. Algunos programadores lo harán por absoluta conciencia y compromiso, otros porque deben hacerlo, porque no pueden mirar para otro lado. El movimiento feminista es cada vez más grande y poderoso.

Mariana Päraway: No sé si hay cambios reales. Las mujeres seguimos siendo un adorno: te meto en un reci con varias bandas de hombres para que parezca que soy inclusivo, te pongo en la revista pero no digo que viniste para salvar el rock, sino que hiciste el disco más íntimo y personal de tu carrera. Los pibes siguen diciendo que las mujeres en las bandas son para problema.

Analía Boccomino: En los últimos tiempos se vio una mejoría en cuanto a la igualdad de género, pero se ve más a nivel internacional. Al argentino todavía le cuesta abrir su cabeza en cuanto al rock.

Las Ligas Menores: No creemos que esté dentro de la agenda de los hombres de la industria equiparar nada, pero también sería un tanto idílico y sumiso creer que el impulso debería salir de ellos y no de nosotras.

Juliana Gattas: Me parece que va muy lento. Los hombres de la industria que yo conozco son desprejuiciados. Y los que consumen exigen, y ya medio que no saben qué. Es un momento de movimiento y acción, y va a quedar algo culturalmente muy valioso de todo esto. Ese es mi deseo.

El cupo femenino

Juliana Gattas, de Miranda!, durante su show en el Personal Fest Verano 2016. (foto: Personal / Gentileza)

Andrea Álvarez: Nosotras casi que tenemos que ser Joni Mitchell mezclada con Tina Turner y Madonna, las tres juntas, para que nos pongan en el escenario B un domingo a las tres de la tarde. Pero el público es raro en gustos también. Esto es un negocio: si la gente va, el  “hombre de la industria” se interesa. A la mayoría de la gente no le atraen las artistas mujeres y menos de rock. Igual, para mí hay un problema anterior al género de quien toca, y es que siempre están las mismas bandas y, en general, esas tampoco son la salvación de la música mundial. Creo que la solución sería hacer un cambio cultural drástico, que se terminen los amiguismos, que se guste de generar a futuro, arriesgar.

Mariana Bianchini: Hay un diez por ciento mundial de mujeres en festivales. ¿Por qué? ¿Es tan malo lo que hacen las minas? No. Siempre pensé que no había que sectorizarnos, pero tal vez sea importante sentirse más acompañada; una va a las marchas porque siente que no está tan sola con ese enojo.

Lula Bertoldi: Tiene que haber más cupo femenino sí o sí. En los últimos festivales se vieron muy pocas mujeres. Me gusta que estemos mezcladas con los hombres, que los dos géneros estén bien representados.

Marilina Bertoldi: Hace poco estuve debatiendo bastante el tema del cupo de mujeres en festivales, que me interesa mucho. No como una exigencia a decir “cumplí con esta cantidad de mujeres”, pero sí incentivar a que los productores aumenten la cantidad de representación femenina que hay en los festivales. Hay que poder ver a mujeres tocando en lugares donde no parezca que ese ambiente es naturalmente masculino y así demostrarle a la mujer que lo que quiere hacer, lo puede hacer. No existe un rol de algún tipo de trabajo que sea exclusivo de un sexo.

Mora Riel: La mejor solución es seguir haciendo lo que nos gusta y llevarlo a la mayor cantidad de lugares posibles. Cuantas más bandas con chicas haya, mejor. Y cuanto más salgan a hacerse escuchar, más difícil va a ser ignorar que somos un montón.

Naomi Preizler: El feminismo habla de la igualdad de géneros, con lo cual las fechas feministas deberían tener igual de bandas femeninas como masculinas. Hacer algo exclusivamente entre mujeres es la primera reacción, pero pensándolo bien no sería algo bueno.

Sofía Trucco: Está bien que sucedan las fechas organizadas para mujeres, es comprensible que haya acciones de éste tipo en contra de algo muy claro. Creo que en esa unión se genera más conciencia, porque no es solo juntarse a tocar, pasan otras cosas: charlamos, intercambiamos y debatimos. Pero también es aún más interesante ir hacia el lugar donde podamos estar todas y todos los seres humanos juntos, sin necesidad de hacer esta diferencia. En este caso, que en los festivales no haya minorías.

Mariana Päraway: En Mendoza nos juntamos varias bandas y solistas mujeres a charlar de lo que pasa, de si nos sentimos invisibilizadas y de hermanarnos en algo común. Y surgió la idea de hacer una fecha de resistencia en donde somos todas mujeres: las diseñadoras, las escenógrafas, las frontwoman. Ya sabemos que para que funcione tenemos que estar todos en la misma, pero por ahora tenemos que seguir haciendo ruido para que todos -hombres, mujeres, trans, no binarios- podamos hacer la nueva escena. Y así podamos llamar la atención de los programadores de festivales y que digan “guau, acá hay mucho por hacer”.

Analía Boccomino: No creo que la solución sea armar festivales exclusivamente para mujeres. Al contrario, pienso que eso es seguir encerrándose. El cambio debería ser en cada persona y tiene que ver con arriesgarse más a algo diferente.

Las Ligas Menores: Por lo pronto, las fechas de mujeres es el recurso que existe y nos parece bien. Lo mejor que puede pasar es que haya gente visibilizando y cuestionando esta situación porque deja en falta a los promotores de estos festivales. La idea de que haya un cupo obligatorio de bandas femeninas nos parece un tanto polémico, sobre todo porque creemos que la incorporación debería tener que ver con el talento y el eco que tienen las bandas.

De abusos y acosos

M.F. en el video en el que denunciaba públicamente al exlíder de La Ola que Quería Ser Chau, José Miguel del Pópolo, en abril de 2016. (foto: archivo)

Andrea Álvarez: A mí me abusaron muchísimas veces en contextos que nada tenían que ver con la música. Y en cada uno de esos momentos dudé de mi. He dicho muchos “no” y he pagado por ello. Aún hoy.

Lula Bertoldi: Lo correcto es que no suceda; si uno ve que hay un acoso o abuso de poder, hay que denunciarlo y repudiarlo. Es la única forma que tenemos de combatirlo en este momento, no naturalizándolo.

Mora Riel: Durante mucho tiempo, los hombres dentro de la escena aprovecharon su poder como músicos o hasta “ídolos” para ejercer violencia de género sin que nadie dijera nada. Tanta desinformación al respecto hacía que incluso las chicas no estuvieran seguras de estar siendo abusadas, o tuvieran demasiado miedo de hablar y no ser escuchadas.

Sofía Trucco: Estas cosas ya no pasan inadvertidas. Las mujeres sentimos que hay espacio para hablar, manifestarnos y, sobre todo, ser escuchadas. Creo también que hay mucha contención entre nosotras, entonces eso nos da confianza y nos quita el miedo a la exposición. Eso es hermoso y más hermoso es que se accione, como por ejemplo, que den de baja a algún artista porque sale a la luz un hecho de abuso. Ya no da lo mismo, muchachos.

Mariana Päraway: No es algo del rock, es de la vida: los tíos, los primos, los abuelos, a todas no ha pasado algo con algún ser cercano a nuestra familia y no nos animamos a contarlo en su momento porque estaba totalmente naturalizado. ¡Pero se va a caer!

Analía Boccomino: Es algo terrible e indiscutible que alguien sufra cualquier tipo de acoso o lo que sea que te ponga en una situación fea. Pero también creo que como todo nos vamos a los extremos y hay de repente una especie de moda. No es broma acusar a alguien de algo así. Hay que estar bien seguro de lo que se está hablando.

Las Ligas Menores: Percibimos también es que, al tratarse de un entorno más sensible a las temáticas de género -al menos dentro del indie-, la respuesta es más inmediata que en otros espacios. Además, se han tomado medidas más rigurosas que si lo comparamos, por ejemplo, con lo que ha pasado en el caso de actores que siguen trabajando en la televisión a pesar de haber aparecido varias denuncias contundentes.

Juliana Gattas: Gracias a esas denuncias y gracias a esas mujeres estamos presenciando un leve cambio en la forma en que se trata a una mujer. Yo ya lo noto, aunque falte mucho más. Me genera mucha ilusión pensar que este movimiento no se detiene, y que se vienen generaciones de mujeres increíbles, libres y fuertes: yo tengo un gran ejemplar en casa. Y también de hombres sensibles y respetuosos.

Es difícil, pero vale la pena

Miss Bolivia y Marilina Bertoldi en la ceremonia de entrega de los Premios Gardel a la Música 2017. (foto: Capif / Gentileza)

Andrea Álvarez: Hace unos años me tocó abrir el show de Mötley Crüe y mi prensa de entonces me llamó para ver que iba a hacer, porque no entendían cuál era mi rol en el afiche. Es difícil ser una mujer con personalidad fuerte y ser independiente en cualquier lugar del mundo. Y eso incluye al rock.

Lula Bertoldi: El rock es machista a muchos niveles: es despectivo con la mujer, no solo desde las letras. Tenés que romperles la cabeza para tener aceptación. Estaría buenísimo que empecemos a escuchar más con los oídos que con los ojos.

Marilina Bertoldi: Al principio me costaba mucho aceptar que iba a ser música, no lo veía posible porque no entendía cómo podía llegar a suceder. Y, obviamente, terminé haciéndolo porque cuando algo te genera tanto amor y tanta pasión, no lo podés evitar. Pero entrás de alguna forma como desganada o muy a la defensiva.

Mora Riel: A veces es difícil, pero también es lindo ver que vale la pena, que vienen chicas a verte y se sienten identificadas. Cuanto más nos den la espalda, más vamos a gritar para que nos escuchen, y eso me hace bien más allá de lo difícil que pueda ser.

Naomi Preizler: Creo que cuesta el doble ser una mujer en la música. Todavía acá siguen pensando que los buenos líderes son hombres.

Sofía Trucco: Nunca sentí que el camino se me haya hecho más difícil o que me hayan bajado de grillas por ser mujer. Pero sí hablo con colegas y conozco a mujeres que les pasó de sentir que el terreno se les dificultaba. Siendo tres mujeres [en Fémina], siempre nos potenciamos y empoderamos más y mejor.

Mariana Päraway: Tenemos que ocuparnos de muchas cosas porque se espera mucho de nosotras: tenemos que ser potras, jóvenes, no madres, prodigias. Se nos exige mucho más que a los hombres músicos y encima siempre se desconfía el cómo una llegó hasta donde llegó.

Analía Boccomino: Es un poco más complicado, ¡todo el tiempo hay que estar demostrando lo que una es como músico y el mensaje que queremos dar!

Las Ligas Menores: Nosotras nunca lo sentimos como un problema porque pertenecemos a un movimiento bastante menos prejuicioso que el rock tradicional. En todo caso, las dificultades aparecen en la calle y en nuestra vida diaria, como a todas las mujeres.